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miércoles, mayo 08, 2013

Vaya semanita

Hacía tiempo que no escribía sobre India, y ya tenía ganas. No paro de decir que estoy muy ocupada, y de poner mil excusas para justificar la falta de actualizaciones, lo sé, en realidad algún tiempecillo podría sacarle al día para escribir, pero con el calor que hace ahora, esos momentos los uso para "re-ducharme". He vuelto al ritmo de las 3 duchas al día. De los 30 grados no bajamos ni por la noche. Entre eso y la de mil cosas que están pasando últimamente, el blog lo tengo un poco de lado.

Pero dejémonos de excusas, y vayamos grano.

Desde que empezó abril el calor no ha hecho más que aumentar, y con eso, el malestar, la falta de energía, y los desarreglos de sueño. He llegado a tener que mover el colchón al suelo para ponerme directamente debajo del ventilador. No puedo dormir con el aire acondicionado puesto, porque hace un ruido de mil demonios y no hay quien pegue ojo si está encendido (ni quien hable por teléfono, ni quien escuche música, sólo se puede escuchar un runrun que no te deja ni pensar). Menos mal que por las noches refresca, y llueve un poco; y menos mal que he descubierto un nuevo restaurante bengalí cerquita de mi casa, que sirve un resfresco casero (aam pora shorbot) hecho a base de un mango verde pequeñito y asado, con agua, masala, sal negra, azúcar y agua, que está de muerte: ideal para refrescarse después de un día agotador.

Sin embargo, no todo puede ser maravilloso: últimamente, tenía muchísimas ganas de comer phuchka (la versión bengalí del pani-puri), y aunque es un pelín peligroso porque nunca sabes si vas a salir sana y salva, o si vas a pasarte el día siguiente encerrada en el baño, después de retrasarlo dos semanas, no podía aguantar más. Salí con un amigo y nos zampamos dos tandas de phuchka, en dos lugares diferentes de la ciudad (las primeras fueron tan tan sosas, que repetimos para quitarnos el mal sabor de boca, nunca mejor dicho).


Vendedor de phuchka en una calle cualquiera de Kolkata (foto no mía, sino de aquí)


Y un primer plano de esta delicia entre salada, ácida y picante, que en Kolkata, puede ser hasta mishti (dulce), si uno se lo pide al phuchkawallah :)



Al principio, no me sentí mal.

Dos días después, el pasado lunes, me desperté en medio de la noche para ir corriendo al baño. A las 5 de la mañana. Y me pasé de la cama al baño, del baño a la cama, hasta las 8, que dije basta, y no me volví a acostar. Por fin a eso de las nueve, podía atreverme a salir a la calle: compré unos huevos y zanahorias, para hacerme una tortilla francesa para desayunar, con un té (el café empeoraría las cosas), y conseguí estar en la cocina todo seguido sin salir corriendo al baño. Fatal. No me había cogido una diarrea tan mala desde la de Bangalore...y como recordaba la de Bangalore, recordaba que tenía guardada la receta de la doctora, con todas las instrucciones necesarias para sobrevivir. El problema era salir a la calle. Entre el calor, el dolor, y el descontrol, no podía aventurarme sola. Menos mal que a eso de las seis de la tarde ya no hacía tanto calor, me encontraba mejor después de una larga siesta, y vino un amigo a ayudarme a ir a la farmacia, porque no estaba segura de poder caminar toda la distancia yo sola (unos 5 minutos). Las piernas me temblaban al caminar, y debía parecer un fantasma andante.

Menos mal que los genéricos indios son fantásticos y baratísimos, y al día siguiente ya estaba mucho mejor. El problema es que había perdido todo el lunes, cuando debería haber ido a hablar con el Rector de la universidad, para recibir la appointment letter, una carta que certifica mi contrato anual, indispensable para la renovación de mi visado. Porque sí, chicos y chicas, parece que fue ayer cuando contaba mi folletín sobre la aventura de extender un visado en India, y de nuevo estoy con el tema. La secuela...a ver cómo va este año. 

Pero con todo ese retraso, que ayer al final no tenía energía todavía (estaba recuperándome en casa, aunque sí que fui a clase), pues hasta hoy miércoles, no fui. Y menos mal que me llevé un libro conmigo, previsora, sabiendo que todo iba a ser más largo de lo que debería. Ya estoy aprendiendo: me llevé el último libro de Steven Pinker, the Stuff of Thought, un libro sobre lingüística muy interesante y divertido. Resulta que estaban entrevistando al Rector, de no sé qué medio de comunicación (fuera había gente sacando videos de los edificios). Además, en la sala de juntas, había una reunión de, supongo, profesores o así, dedicada a Rabindranath Tagore, ya que mañana jueves es el aniversario de su cumpleaños, y además, este año parece que es el 100 aniversario de su Premio Nobel. Y mientras, también, justo en la puerta del edificio administrativo donde está el despacho del rector, un sindicato de alumnos estaba agitando banderas y gritando consignas en bengalí, reclamando algo que no conseguí entender. Mientras todo esto pasaba a la vez, un hombre bengalí se sentó a mi lado y empezó a charlar conmigo en bengalí. Contento de que yo pudiera entenderle y decir unas palabras, en cuanto se enteró de que era española, empezó a hablar de fútbol. Más que hablar de fútbol, me recitó la alineación del Barcelona, lo maravilloso que eran Iniesta y Villa, lo mucho que había admirado a Raúl en el Real Madrid, y que si él tuviera dinero, enviaría a su hijo a Barcelona para que se convirtiera en un gran futbolista (típico padre que tiene hijos para realizar los sueños que él no pudo conseguir, sin preocuparle de si a su hijo le gusta el fútbol o no...). La verdad es que el tema de conversación no me daba para mucho, porque soy una ignorante en fútbol, y el tipo era un fan: me contó que había visto Barcelona desde el satélite de Google Maps, y que le habían impresionado las infraestructuras para el deporte y el tamaño del estadio de fútbol. Claro que no sé si vió lo de Montjuic o el estadio del Barça...

El fan de Iniesta se marchó y me dejó con el libro, una hora que estuve leyendo, esperando. Me cansé y salí a tomar un té con mi amigo Kashinath, en un descanso de sus clases, y justo cuando volví al edificio, la entrevista había terminado: por fin el Rector estaba libre. Enseguida me reconoció y me preguntó si llevaba mucho tiempo esperando, que le perdonara, que hoy había sido un día muy ocupado (no hay tantos extranjeros en la universidad, no somos difíciles de reconocer. Ahora que Charline se ha marchado, creo que somos dos, y yo, la única profesora...). Si bien algunos administrativos son vagos, de esos de "vuelva usted mañana, o pasado mañana", lo cierto es que en los puestos de responsabilidad, hay gente de lo más eficaz y diligente. Tanto el Rector (Vice-Chancellor, o para abreviar, VC) como el Registrar, (un cargo que no sé cómo podría traducir) son atentos, rápidos, y entienden todo a la primera. En menos de dos minutos, ya había obtenido una respuesta positiva, las instrucciones escritas en la carta que llevaba conmigo, y lo que debía hacer claro en la cabeza (aunque quizá fue todo muy rápido y no me dió tiempo a hablar como me habría gustado, pero es que había cola, con el asunto de la entrevista... otro día será). Después del VC, de nuevo el Registrar, que es siempre sonrisas, hablo con su secretaria, ella me explica todo, y sí, tengo que volver el viernes porque el día del cumpleaños de Tagore es festivo y porque el Assitant Secretary, con el que también tengo que hablar, hoy estaba en una reunión y no podría atenderme. Pero todo está claro: a las doce recojo la carta, la llevo al secretario, y la carta que reciba la llevo al Registrar y a la General Section para que me renueven la habitación en la Guest House. Llevará al menos una semana más, pero lo que me preocupa más no es tanto la Guest House (no me van a dejar en la calle, seguro), sino la Appointment Letter para el visado, que sin ella nanai. Ni sin ella, ni sin el Form-16, que los lectores habituales recordaréis de la mencionada serie de entradas sobre la "aventura" de renovar el visado en India. Menos mal que esta vez ya sé lo que es el Form-16, ya tengo PAN card, ya sé cómo funciona lo del Income Tax.

Espero que todo sea un poquito más sencillo que la última vez.

sábado, octubre 06, 2012

La aventura de extender un visado V

Antes de que me olvide de todas las visicitudes que ocurrieron para renovar el visado, mejor que me ponga a escribir...

La última vez, dejamos a nuestra profesora de español abandonando la oficina de la FRRO, después de hablar con el inspector de policía Mr. Verma. Allí se había enterado de que necesitaba un nuevo certificado de su salario y de que tarde o temprano, tendría que hacerse una PAN-card. Pero lo principal era el certificado. Eso significaba volver a hablar con Mr. Mitra, de la Accounts Office. 

Tras estrujarse en el metro para llegar a la universidad, la profesora subió tan rápido como pudo los cinco pisos del edificio administrativo. Entró directamente en el despacho del gerente. Esta vez no había reuniones ni oportunidades de leer a Satyajit Ray. 

- Hello, Miss Leyre, how can I help you?

Tras explicarle toda la historia, que por supuesto entendió enseguida (¿pero por qué no le habían hecho un certificado completo desde el principio, si las cosas eran tan claras?), le prometió que en dos días tendría el certificado. Lo normal.

Pero de todas maneras, allí no había Income Tax... El tema seguía correteando por su cabeza. Aunque no le cabía duda de que al final todo se arreglaría y que extendería su visado, a veces le entraba la paranoia y ya se veía teniendo que pedir una Exit Visa para abandonar el país. 

Cuando por fin recogió el certificado, dos días después, llamó a Mr. Verma, el inspector de policía, para concertar una nueva cita. Jueves a las 2. Allí fue, de nuevo vestida con uno de sus mejores salwar kameez, hecho en el sastre. Llegó un poco tarde, y allí estaba el inspector esperándola. Aunque el hombre que quería aprender español después de jubilarse, no estaba ese día.

Después de saludarse y sentarse, le entregó el nuevo certificado, que él miró con atención. El certificado, los otros papeles, las notas escritas en su dossier. Parecía querer aprendérselo todo de memoria. Por fin, habló:

-As we can see, no Income Tax has been deducted. Please take this blank sheet and write a letter. Just write what I say.
-Thik ache.

Y el inspector, después de unos minutos para pensar y de unos carraspeos, empezó a dictar una carta para un superior: Respected Sir, Me, blablablabla, Spanish Language Lecturer at blablabla, would like to state that I have produced two salary certificates...blablabla...I would also like to state that no Income Tax has been deducted...blablabla....This is for your information and necessary acting...

- Is there something else required for my visa? - preguntó ella, un poco asustada, todo hay que decirlo.
- So far, no. I will talk with my senior and explain everything. Don't worry, I will clear all the process for your convenience.- le aseguró el inspector. 

Ahora, sólo tocaba esperar. Esperar. Esperar. Esperar...

Pero no tuvo que esperar demasiado. Para el lunes siguiente, ya la estaban llamando de la FRRO: please come to see us.

Allá fue, casi rezando para que le dijeran que no había problema y que tenía su nuevo visado esperándola. Pero, por supuesto, sabía que no podía ser así de fácil.

- You need to pay Income Tax. As it has not been deducted directly, you need to pay it all together now. Talk with your university, so that they will do the payment. Do it fast, because by the end of this month, the legal period to pay Income Tax expires, after that you will have to pay a fine.

Estupendo. Y ahora, ¿qué? A la universidad corriendo, claro...

Cuando iba a subir hacia la Account Office, se encontró de golpe con Mr. Mitra, que bajaba. Aprovechó para contarle allí mismo en las escaleras, el nuevo problema.

-Oh, I see....I can't do anything about that...You go to the third floor and talk with Mr. Asutosh Chatterjee. I will give him a call just now. Tell him you need to pay Income Tax for your visa. He will tell you how much it is. After that, you need to go to the Cashier, and bring the receipt back to me.

Parecía sencillo. Se dirigió inmediatamente a la tercera planta. Pero, ¿dónde estaba Mr. Chatterjee? Preguntando aquí y allá, nadie parecía saber quién era este hombre. Por fin, una mujer le dijo: ¿Asutosh? Oh, he is in the computer room. Come, come.

La mujer la acompañó hasta la sala de ordenadores. Le señaló a unas cabezas que asomaban detrás de las pantallas.
-You see? there.
-There, where?
-That person.
-Who? There are too many people.
-That person there.

Ok, leave it. Esa mujer no iba a poder darle más que indicaciones inútiles. Se quitó las sandalias y las amontonó justo a las demás que poblaban la entrada de la sala. Dentro hacía un frío horrible, con el aire acondicionado puesto al máximo. Se acercó al grupo de cabeza que la mujer le había señalado desde fuera.
- Mr. Chatterjee....?
- Yes? Who are you? - le espetó, antipático.
- Mr. Mitra just told me to look for you...
- Oh, you are the Spanish teacher? - preguntó, sorprendido - Yes, he called me just now. Please sit down. - de repente ya no era tan antipático. - So what happens?
- I need to pay my Income Tax as it has not been deducted from my salary. I'm trying to extend my visa and if I don't pay, I won't be able to, and that will be a problem. I can't continue to work here without a visa. What will happen to the Spanish classes?
- Mmmmm....Ok give me your full name...Do you have an identity card from the university?

Después de darle sus datos, una fotocopia de la tarjeta de la universidad, y su propia tarjeta para que la llamara o mandara un email cuando fuera necesario, salió de la sala con la promesa de que esa misma semana podría pagar su Income Tax.

Así fue. A eso del jueves, recibió una llamada: Please come to the Computer Room.

Mr. Chatterjee le entregó un papel en el que decía que tenía que pagar apenas unas 2000 rupias. Debería ir al cashier, tomar un "challan", un papel para permitir un pago, volver a la sala de ordenadores, rellenar el formulario y como no le dejarían pagar eso normalmente, tendría que ir a la Account Office para que escribieran unas indicaciones en el "challan", volvería a bajar a pagar, y volvería a subir para entregarle una copia del papel a Mr. Mitra. Todo esto antes de las 2 de la tarde, porque a las 2 cierra la caja. Es decir, que ese día ya era imposible.

Al día siguiente, viernes, fue a la universidad a las 12. Ir a las 10 habría sido una tontería, porque estaría todo cerrado: pero lo malo es que todo el mundo va a la misma hora, y había cuatro colas enormes en la caja. En encontrar la caja ya había tardado 20 minutos. Le habían dicho que estaba en la planta baja, pero en la planta baja no hay más que un museo. En el museo le dijeron que estaba por la parte de atrás, pero dentro no había ninguna puerta que la llevara al otro lado. Salió del edificio, pero no sabía a dónde ir. Preguntó a otra persona, que le indicó que fuera detrás del auditorio. Detrás del auditorio efectivamente había bastante gente, y unas 8 ventanillas, con carteles diciendo "Horario, de 12am a  2pm", y otros diciendo "Horario, de 11.30am a 13.30pm". Eso es lo que se llama horario flexible, vamos. Había cuantro ventanillas con una cola enorme, y otros tres vacíos. Viendo el panorama, decidió apresurarse. Tomó el challan en una de las ventanillas vacías (solo había colas para hacer pagos), subió los cinco pisos corriendo (que era más rápido que esperar al ascensor), y llegó a la Accounts Office para buscar a Mr. Mitra. Pero ese día, no había ido a la oficina. Conocía al superintendente (o así le llamaban, al menos), que era el segundo en responsabilidad. Pero este era un hombre mayor, lento, y no acostumbrado a tratar con extranjeros. La miró largamente, y ella empezó a pensar que tendría que sacar sus credenciales para que el hombre la tomara en serio: parecía no creer que ella era una profesora. Y si lo creía, parecía no importarle. Sin escucharla, la mandó a la otra esquina de la oficina, donde volvió a explicar su caso a un hombre que no entendía nada. Por casualidad, en ese momento llegó otro hombre, al que el segundo le pasó el caso. Este la escuchó, la hizo sentarse, miró los papeles, y la mandó a otro hombre cuatro mesas más allá, al que le explicó todo el caso en bengalí, pero gritando con toda la potencia de su voz, para hacerse oír entre los murmullos y los ventiladores. Cuando por fin toda la oficina sabía del problema de la profesora de español con el Income Tax y su visado, el cuatro hombre cogió el challan, garabateó algo con un bolígrafo rojo y una letra completamente ilegible, y le dijo que se diera prisa que la caja cerraba en media hora.

En la caja, la cola no había disminuido. Además, una de las ventanillas decidió cerrar porque ya habían dado la una, con lo cual los de esa cola se pusieron a gritar y a increpar al cajero, que al cabo de veinte minutos, tuvo que volver a abrir. 

Cuando por fin le tocó su turno, el cajero, un chico bengalí jovencillo, regordete, mofletudo y con gafas, miró el challan con incredulidad, la miró a ella a través de las rejas de la ventanilla, volvió a mirar el challan, a sus compañeros, y se levantó. ¿A dónde iba? Después de 10 minutos, el chico volvió a sentarse, con otra persona al lado. A ella le quemaba el dinero en las manos: ¡venga, que quiero pagar de una vez! Por fin le tomó el dinero, y enseguida le dio dos copias de un papel: una para ella, otra para la Accounts Office. Se guardó la primera, y la segunda la llevó a Mr. Chatterjee en la tercera planta: Mr. Mitra no estaba ese día, así que era inútil intentar hablar con él. Confiaba en que el hombre de la sala de ordenadores podría ayudarla más.

- Ok, very good. I will contact you next week so that you can come and pick your Form-16.

Espera un momento....¿Form-16? ¿¿¡Pero no le habían estado diciendo todo el tiempo que sin PAN-card no había Form-16!??

-In your form we will write down your paid Income Tax, then you can show it at the FRRO and get your visa extended.

Thik ache. De nuevo, a esperar. Pero con tranquilidad. Esta vez, habría un Form-16.


sábado, septiembre 29, 2012

Curiosas curiosidades

Sé que me repito hasta la saciedad, pero no puedo dejar de notar, a pesar de que resulte difícil de creer, que aunque ya llevo en India más de año y medio, este país no deja de sorprenderme. Cada día acumulo experiencias que en otro país resultarían inimaginables, sobre todo si pienso en países como España, USA, o Japón (que son los que conozco). Vale, Japón también tenía sus curiosidades, pero no son comparables a las que me sorprenden en India.

He aquí el pequeño resumen de la semana:

- Estoy tramitando mi PAN card para evitar tener problemas con el visado y el Income Tax como me ha pasado este año. Tramitar algo en India significa ir y venir a la oficina varios días, cada día con papeles nuevos y siempre falta alguno del que no sabías su existencia. Pero además de eso, hay que rellenar formularios.

La tienda donde estoy tramitando mi PAN card es un pequeño cibercafé escondido del mundo, en uno de los goli (callejuelas) más estrechos que he visto en Calcuta, detrás de un edificio en Bhowanipur. Aunque está relativamente cerca de mi casa, y mi amigo Arnab me la recomendó porque fue allí donde él tramitó su propia PAN card, al principio fue casi imposible dar con ella: no hay ningún cartel ni nada que indique en ese mínimo goli hay una tienda de nada. Así que hay que encontrarla preguntando. El hombre de la tienda no había hecho nunca una PAN card para un extranjero, de hecho, al principio creyó que yo era una NRI (Non-resident Indian, es decir, una ciudadana india que vive en el extranjero, la mayoría, en USA). Cuando por fin le expliqué que no, que era española, volvió a llamar a su oficina central para aclarar dudas de si hacerme una PAN card era posible. Lo era. Tenía que comprar un formulario para rellenar con mis datos y entregar dos fotos tamaño carnet y algunos documentos acreditativos de mi actividad en India. Todo normal.

Pero, ¿dónde comprar el formulario? Fuera de la tienda. ¿Fuera? ¿Fuera dónde? No había ninguna oficina de nada ni ninguna tienda con pinta de vender papeles oficiales que van a ir al Ministerio de Hacienda. Pero esto es India, donde lo inimaginable es posible. "Fuera" se refería en realidad a una tienda de "paan", de tabaco de fumar y de mascar. El hombrecillo, moreno, con bigote espeso y negro, vestido con una camiseta blanca sin asas y un lungi azul, tenía entre las hojas de betel, los botes de diferentes productos que meten en el paan y las cajetillas de tabaco, un bloc con formularios para la PAN card. 5 rupias.

Claro que esto no podía ser tan fácil tampoco. En realidad ese formulario no valía, porque era para "Indian Citizens", y claro, yo no lo soy. Por fin el dueño de la tienda me prometió que me daría el formulario correcto al día siguiente, sin tener que pagar nada. Así fue, y mientras rellenaba el formulario, con cosas absurdas como el nombre de mi padre (como si yo no fuera mayor de edad para tramitar mis propios papeles), o la dirección de mi jefe (que no me la quería dar, y tuve que poner la de la oficina), una de las cosas a completar era si pedía la tarjeta como individuo, como empresa, etc. Pero una de las opciones me llamó la atención de sobremanera:


¿¿Hindu undivided family?? ¿¿Una familia entera puede tener el mismo número, sin diferenciar a los distintos miembros de la familia, para pagar impuestos?? ¿E hindu? ¿Es que los musulmanes o cristianos o sikhs o jains no pueden tener una "undivided family"?

- Cosas de clase. En clase hemos visto en esta última lección que hemos hecho, la ropa, los colores, comprar en una tienda, etc. Al final de la unidad había un pequeño apartado cultural en el que se hablaba de Federico García Lorca, ya que sus poemas son sencillos (el vocabulario, que no el significado), y en muchos aparecen los colores de una manera sorprendente. Así que leímos tres de los seis poemas del libro, los expliqué actuando o dibujando en la pizarra (lo cual les pareció muy gracioso), y en internet encontré otro poemilla, muy sencillo, llamado "Corazón". Al poema le quité tres palabras que tenían que completar a su manera usando su imaginación:


En la mañana _________ (1),
quería ser corazón.
Corazón.
Y en la tarde madura
quería ser _________ (2).
___________ (2).

Alma,
ponte color de __________ (3).
Alma,
ponte color de amor.

En la mañana viva,
yo quería ser yo.
Corazón.
Y en la tarde caída
quería ser mi voz.
__________ (2).

¡Alma,
ponte color __________ (3)!
¡Alma,
ponte color de amor!



Pues creo que para ellos ha sido el ejercicio más difícil que hemos hecho en el curso: imaginar. Dos o tres o cuatro estaban abrumados por la tarea, con los ojos como platos mirando la hoja y mirándome a mí, sin poder reaccionar ante semejante bestialidad: tener que inventarse tres palabras, tres palabras que queden bien en el poema (del que conocen prácticamente todas las palabras, y además, todos tienen un smartphone con diccionario español-inglés que usan en clase). 


Ya sabía que los alumnos aquí tienen problemas para pensar por sí mismos y analizar porque no están acostumbrados a hacerlo en clase: aquí las clases son totalmente magistrales, en las que el profesor no explica, sino que dicta, y los alumnos copian (he visto miles de clases así en la uni, en todas las universidades del mundo, la verdad). Pero no pensé que tuvieran problemas con imaginar libremente, aún a sabiendas de que en esto no hay respuestas correctas o incorrectas, sino que es simplemente por experimentar....(esto también lo expliqué en clase, porque hubo algún alumno que pensaba que tenía que adivinar las palabras del original: es demasiado serio para entender que no es un ejercicio para corregir, sino un juego....).

En fin, al menos creo que el shock les divertió bastante. Entre eso y verme explicar los poemas actuando por la clase, espero que se animen más a leer poesía...

Ah, por cierto, este es el poema original de Lorca: 

En la mañana verde,
quería ser corazón.
Corazón.
Y en la tarde madura
quería ser ruiseñor.
Ruiseñor.

Alma,
ponte color de naranja.
Alma,
ponte color de amor.

En la mañana viva
yo quería ser yo.
Corazón.
Y en la tarde caída
quería ser mi voz.
Ruiseñor.

¡Alma,
ponte color naranja!
¡Alma,
ponte color de amor! 


domingo, agosto 26, 2012

La aventura de extender un visado IV

Con la nueva carta escrita, nuestra profesora de español fue a la Accounts Office de nuevo, subiendo cuatro pisos por escaleras para evitar la cola por meterse en un ascensor atestado. 

-¿Mr. Mitra ache? -preguntó al llegar a la oficina.

Sí, estaba, pero estaba en una reunión. Tendría que esperar, unos cinco minutos. A sabiendas de que cinco minutos solo son un eufemismo, la profesora sacó su libro de Satyajit Ray, su salvador en las salas de espera. Leyó y leyó hasta que se aburrió de leer, y cuando estaba a punto de meterse en la oficina a interrumpir la reunión, esta terminó.

- Good afternoon - la saludó Mr. Mitra. 

La profesora le explicó el problema: no tenía pay-slip, no tenía nada para certificar su salario e impuestos, necesitaba un certificado expedido por la misma oficina, según le habían comentado en la Establishment Section. Mientras, él leía la carta y subrayaba las partes signficativas.

-Don't worry, I'll take care of it personally. Come tomorrow at the same time to collect your certificate.

Mañana, bueno, eso era casi más rápido de lo esperado. Pensaba que iba a escuchar "vuelva usted al final de la semana". Mañana era la mejor respuesta que podía oír. Más feliz y tranquila, pensó que todo estaría bien una vez tuviera el certificado en sus manos.

Al día siguiente volvió, y tras de nuevo leer un par de capítulos del libro de Satyajit Ray en las que se enteró de su pasión por Kurosawa y de que adoraba a los hermanos Marx, consiguió su certificado.

Pero allí no había ningún "Income Tax deduction". Además las fechas eran de marzo a julio. Pero ella había empezado a trabajar allí el año anterior. Habían certificado su salario desde el nuevo año de ejercicio económico (que empieza en el nuevo año bengalí), no desde el principio. Pero si pedía que le hicieran uno completo, llevaría muchos más días...y su visado caducaba ese mismo día. No podía esperar. Lo que le preocupaba de verdad era lo del Income Tax.

- You don't need to pay Income Tax, you are not an Indian resident.
- But María was paying her Income Tax...I found a form-16 at the Language Deparment...
- How can it be? I'm sure you don't have to pay. 
- Ok, let's see what they say at the FRRO...

Ese mismo día salió de la universidad para volver a Rabindra Sadan, y entregar el certificado. 
- Where is your form -16?
- All I could get is this salary certificate. Everything is stated here. - contestó ella, un poco desesperada.
- Thik ache. We'll call you by the end of the week. Please leave all the papers here. Sign on all the pages. And give me your residency permit - Mientras ella firmaba, él le estampaba en el permiso un sello que decía que la extensión estaba en proceso. Ese era el último día de su visado, así que se alegró inmensamente de que al menos, algún papel suyo demostrara que no estaba ilegalmente en India.

Abandonando la FRRO, un poco más feliz, pidió un té en la acera. Tres niños se hacían cargo del puesto: el más mayor, sentado en cuclillas encima del carrito que hacía de puesto, miraba a los clientes, mientras otro niño de puntillas removía el té hirviendo en la cazuela con un enorme cazo. Apenas le llegaba para hacerlo, pero se notaba que tenía experiencia y sabía cuando remover. El tercer niño servía un té antiguo y se paseaba por la acera sirviéndolo.

El té recién hecho estaba buenísimo, una recompensa por todo el ir y venir de los días anteriores. El viernes, con o sin llamada, volvería a la FRRO para preguntar qué pasaba con su visado. Con suerte, estaría todo listo.

Sí, quizá nuestra profesora, podéis adivinar ya, pecaba de ilusa. ¿Esa misma semana podría conseguir su visado nuevo? ¿Tan rápido? Pero en algunos momentos, es difícil renunciar a la ilusión.

Por suerte, no tuvo que esperar al viernes. El jueves, mientras estaba en la universidad antes de clase, el Assistant Secretary la llamó y le entregó un papel: un inspector de policía de la FRRO la había llamado a la universidad, y le pedía que se pusiera en contacto con él lo más rápido posible. Había dejado su número de móvil y su nombre. La profesora le llamó inmediatamente, rezando porque el policía hablara un inglés minímamente claro. Debió funcionar, porque podía entender bastante bien al inspector. Al día siguiente, el viernes, debía pasarse a las 2 por la Western Section de la FRRO y preguntar por Mr. Verma.

El viernes se vistió con una kurta negra y verde, leggings negros, y se puso sombra de ojos verde: quería poner al inspector de policía de su lado sin necesidad de sobornar a nadie. Con los libros en la mano, llegó a la FRRO un poco tarde, lo normal en Calcuta. La Western Section, en la parte izquierda del edificio, era una oficinilla polvorienta como todas, llena de papeles amarillentos amontonados unos encima de otros por los siglos de los siglos. Seis o siete hombres estaban allí sentados, charlando. Unas tazas de té encima de cada mesa adornaban la estancia, junto a los típicos calendarios con imágenes de Durga y de Ganesh. El inspector, sentado en una esquina al lado de una ventana, la reconoció enseguida. No hay tantos extranjeros en Calcuta.

- Miss Leyre? Please come here. Boshun (siéntese) - le dijo amablemente. Ella se sentó a su lado y dejó los libros en la mesa.
- Good afternoon.- contestó.

El inspector no dijo nada más. Rebuscó en su mesa una carpeta grande, con su nombre escrito en mayúsculas, y debajo del nombre, "Spanish". Dentro de la carpeta blanca, había un montón de papeles: los que ella había entregado en todo el año, además de dos o tres folios escritos a mano, con diferentes cartas o comunicaciones entre los departamentos de la FRRO. Mientras el inspector lo leía con toda la calma del mundo, ella observaba. No había aire acondicionado en la oficina, pero sí tres o cuatro ventiladores. Las paredes estaban cubiertas de armarios, con la curiosa caracterísitica de tener las asas para abrirlos dispuestas asimétricamente. Casi todos estaban cerrados con candados oxidados. Los hombres, sentados cómodamente, seguían charlando algo sobre algún tipo de pescado.

- Please, show me your passport - le dijo Mr. Verma, el inspector de policía.
- Hmmm...- miraba todos los papeles con absoluta atención. Ella aprovechó el momento para leer una de las comunicaciones escritas en su archivo: algo estaba mal con el certificado de su salario, y le pedían una PAN- card. Horror. Conseguir una llevaría unos 15 días...Ya se había informado al respecto por si acaso le hiciera falta.

- See, there is a mistake here in your application for extension.- ¿Un error? ¡Dios! ¿Dónde? - The date of entry in India is wrong...It should say August, not July.

Efectivamente, eso estaba mal. Pero, ¿era un error tan grande? La primera vez que pisó Calcuta, entró el 9 de agosto del 2011...La segunda vez, el 9 de julio del 2012. ¿Qué más daba? Lo que importaban eran las fechas de validez del visado, no cuándo entró en India.

-Oh, that! This year I came in July, I guess I mixed all up... I'm sorry.
-Next time be more careful, please. Just write "eight" instead of "seven", and sign on the side.- Era la segunda vez que corregía su solicitud de extensión a bolígrafo. La primera vez fue porque se olvidó de escribir su altura en el formulario online (no era obligatorio), y ahora, de nuevo, había que cambiar algo. ¿De qué servía hacerlo online si podía escribirse todo a mano?

Después de un rato de silencio y de revisar más y más papeles, por fin el inspector habló...en bengalí. Explicaba a toda la oficina el problema del certificado y de la PAN-card. Ella fingió no enterarse de nada. Se habían dado cuenta de que faltaban meses en el certificado, y necesitaban todos los demás.

De pronto, el inspector llamó a un hombre, que apareció de entre unas cortinas. "Ve y toma una jarra de té. Ten 20 rupias." El hombre fue y volvió al poco, con una jarra termo y varios vasos de plástico.
- Cha khaben? - me preguntaron. Les dije que sí, y me sirvieron, como a todos los demás, en un vasito de plástico. Al inspector le sirvieron en un vaso de cristal que ya tenía encima de la mesa, con restos de un té anterior.
- Miss Leyre, when did you started working in Calcutta?
- Last year, August.
- See, this certificate you got at university says only from March 2012 till July.
- Oh! Really? - dijo ella abriendo los ojos como soprendida, y cogiendo el papel para leerlo, aunque ya sabía lo que decía- Oh, I didn't notice. That's what they gave me at the university. I thought it would be correct.
- Please ask them to issue another one with the previous months. Then give it to us, and your problem will be solved.
- I'll do it today itself.
- Good. And, do you have a PAN-card? - le preguntó el inspector.
- A PAN-card? What that's for Indian people, na? How can I have one? I can't vote in this country.- contestó ella.
- You are right, there's is a PAN-card for Indian people, but there is another category of PAN-cards for foreigners, which of course cannot vote in India.
- Oh, really? And what do I need a PAN-card for?
- In order to get a Form-16 of Income Tax.
- These certificates are not enough, then?
- No, no, they are fine. But with a PAN-card it would be a lot easier.- le aseguró el inspector.
- Accha. And where can I get a PAN-card?
- Ask at the university, they will be able to help you - "Ojalá", pensó ella.
- This is your book for Spanish class? - le preguntó ahora el inspector, cambiando de tema. Se interesó por el número de alumnos, y hojeó el libro preguntando palabras y cosas. De repente, el hombre de la mesa de enfrente se puso a hablar.
- Estoy a punto de jubilarme. Me gustaría aprender idiomas después, cuando tenga tiempo libre. ¿Enseña usted en la Universidad, o en algún otro sitio más también?
- No, solo en la universidad.
- Ah, ¿y no hay clases de español en otro sitio en Calcuta? Una academia o algo...
-Sí, sí, hay muchos....- le contó dónde estudiar español, dónde ella recomendaría aprender español, los horarios, etc. El hombre estaba muy feliz de escuchar que había tantas opciones para aprender idiomas.

Por fin nuestra profesora de despidió y se preparó para pedir, de nuevo, con otra carta para el Accounts Officer, otro certificado más...Seguramente terminaría de leer el libro de Satyajit Ray ese mismo día.

lunes, agosto 13, 2012

La aventura de extender un visado III

Volvemos a nuestra profesora, esperando en aquel despacho de un cuarto piso: el despacho del Accounts Officer. Después de un tiempo indefinido en el que se leyó al menos dos capítulos del libro Our films, their films de Satyajit Ray, llegó el encargado de las cuentas de la universidad. Era un hombre muy simpático con una agradable sonrisa, que enseguida la saludó. Ella le contó su problema mientras él leía la carta.
- Pero tú no tienes que pagar impuestos. No eres una residente en India.
- Sí, sí que soy, tengo una tarjeta...
- No, eso no significa nada. Lo hablaré con mis asesores. Vuelve la semana que viene.

Vuelve, vuelve...la semana que viene. ¿No tenía que pagar impuestos? Si no tenía que hacerlo, ¿por qué se lo pedían en la FRRO? Esto era un misterio. ¿Qué tuvo que hacer la anterior lectora?

Yendo de nuevo hacia la oficina del departamento de lenguas, pensó en aquella nómina que firmaba cada vez que le daban su sueldo. Allí decía algo de impuestos, había una deducción. ¿Sería la del Income Tax? ¿Estaría pagándolo pero el Accounts Officer no sabía?

Ya era hora de clase y no podía hacer nada más por hoy. Así que decidió que al día siguiente volvería y pediría ver esas nóminas, a ver si podía fotocopiarlas y llevarlas a la FRRO para que le indicaran qué tenía que hacer. A lo mejor eso valía en lugar de un pay slip...

En la oficina, Joyguru andaba revolviendo papeles en uno de los armarios. La vista de ella se fijó en un papel azul. Sin saber porqué, lo alcanzó con la mano y lo leyó: Form-16. Era un Form-16 de la anterior lectora correspondiente al año 2010-2011. Tenía un número de PAN Card y pagaba unas 2000 rupias de impuestos.

De repente, todo se volvió claro como el agua: dijeran lo que le dijeran, estaba claro que tenía que pagar Income Tax. La cuestión era si ya lo hacía y no recordaban o si directamente no le habían descontado nada. Y si no lo habían hecho, había que convencerles de que era necesario. Pero pensó que si a la anterior lectora le deducían los impuestos, a ella también se lo harían. No tendría sentido que no lo hicieran. Sin embargo, tendría que comprobarlo, porque en India, no se puede estar seguro de nada.

Así que al día siguiente, preparó las clases y las fotocopias enseguida y se acercó a la universidad. A las 10 de la mañana ya estaba allí. Quería conseguir cualquier papel, nómina o lo que fuera y llevarlo a la FRRO sin dilación.

Sin embargo, ella no contaba con que la universidad apenas se estaba desperezando a las 10 de la mañana y que la gente todavía tardaría en llegar. Fue directamente a la Establishment Section, donde estaban las nóminas y aquel hombrecillo que había estudiado algo de español. Llegó a la vez que casi todos los trabajadores, que empezaban a leer el periódico del día. Nadie le hacía demasiado caso: todavía estaban adormilados. Se acercó a uno de ellos.
-Excuse, I would like to see that paper I sign every month when I get my salary...
-Why?
-I want to check something about the Income Tax.
-Oh, ok, for your visa, right?

Pero no fue a buscarlos inmediatamente. Hojeó unos papeles, habló con alguien ("hey, ¿alguien sabe dónde estás las nóminas del departamento de lenguas?), y por fin un chico más jovencillo, que todavía no había tenido tiempo de encender el ordenador para ver las ofertas de relojes, cogió una llave y abrió un armario. Sacó varias carpetas y las puso encima de la mesa del otro hombre.
-This is what you need, right?

Sí, efectivamente, esos eran los papeles. De diferentes meses, firmados por ella, con su salario detallado: base salary, medical allowance, blablabla...Income Tax: 0. Professional Tax: 150 rupees. 

-You know I need a pay slip for the visa but I don't have any. Maybe this would do. Can I take a photocopy?- preguntó
-No, no, you can't take them out from here.
-But it's only one minute...
-No, no. That's not possible.- ¿por qué no? ¿qué problema había?
-Kintu..

Pero no, no había manera de convencerlos. Pronto dos o tres se pusieron a discutir en bengalí, gritándose de un lado a otro de la sala. Algo de su visado, algo de los papeles, algo del Income Tax, algo del Form-16...a veces un hombre mayor de pelo canoso, que era el que llevaba la voz cantante en la discusión y el que parecía entender mejor su problema, le preguntaba cosas: "do you have a PAN Card?", "When is your visa expiring?", etc.

Al final, el mismo señor Canoso se acercó a ella y le dijo.
-You need to ask for a salary certificate to the Accounts Officer. That will do. It will state your salary and allowances and also all the taxes deducted.

En India, uno no se acuesta sin aprender algo nuevo cada día. Ese día era el día del "salary certificate". ¿Y por qué no se lo habían dicho el día anterior? Pero parecía ser la solución. Si aquel certificado tenía todos los detalles, seguro que lo aceptarían en la FRRO.

- But there's no Income Tax deducted from my salary...and it should be. María paid Income Tax. If I don't pay, I'm in trouble.
-Oh, that may be because of the limit. Your salary is just below the limit so you don't need to pay Income Tax yet. This year you will pay.- eso podía ser. Quizá todavía no había ganado lo suficiente para pagar el impuesto, porque hay un límite y por debajo de una cierta cantidad de ingresos, no se paga. Pero la cuestión era conseguir un papel para la FRRO.

-Oh, I see. It may be. So, how can I get that salary certificate?
-Get her a blank sheet of paper. You need to write a letter to the Accounts Officer....

A veces, la vida en India parece un déjà vu.

domingo, agosto 12, 2012

La aventura de extender un visado II

Habíamos dejado a nuestra profesora de español en Calcuta tranquila, disfrutando de su fin de semana, lista para extender su visado el lunes siguiente. Ese lunes, un lunes gris y lluvioso de monzón, preparó las clases y todas las fotocopias necesarias, y se acercó a la FRRO. Esta vez no hubo incidencias en el metro: nada presagiaba la tormenta que estaba a punto de llegar.

Eran las 2 de la tarde aproximadamente cuando llegó. Ese día, por alguna razón, la minúscula oficina, aún más minúscula que antes con el espacio ocupado por los nuevos ordenadores (ya instalados), estaba llena de gente. Una familia tailandesa, cada uno de ellos con su móvil de ultimísisima generación o su IPad, un japonés con gafas, un padre y un hijo africanos, una mujer turca de mediana edad con sus dos hijos casi adolescentes, y un hombre que parecía indio pero no debía de serlo, estaban allí ocupando el pequeño espacio libre que había. Ella tampoco pudo sentarse; se hizo ver, para que supieran que la "spanish teacher", esa que tal vez todavía creen que se llama "María", había vuelto con los papeles.

Tras más de media hora en la que solo trataron a la familia tailandesa, la llamaron a ella, ignorando al resto de la gente: bueno, no es algo de lo que una deba quejarse en una oficina india.

-Good afternoon. 
-Good afternoon. I bring all the papers.- le dice muy convencida a un hombrecillo calvo con gafas, uno de esos dos que trabajan en la oficina mientras el resto mira al aire.- See, this, and this, and that..y aquello y esto otro. - Todo, todo lo que ella creía que debía entregar.
-But where is your Form-16?

¿Form-16? ¿Qué es eso del Form-16?

-Excuse me? What form?
-We need a pay slip and a Form-16. -repetía el hombre, sin entender que ella no entendía.
-What does "pay slip" mean?

Entonces le explicó que el pay slip al parecer era un papel en el que viene detallado el salario mensual. A ella no le daban ningún papel, vamos, ninguna nómina: simplemente un cheque. Las nóminas se quedaban en la universidad.
-Then you need to ask at University and they will give you.
-And Form-16? What's that?

Pues resulta que el Form-16 es un formulario para pagar a Hacienda, algo así como una declaración de la renta.
-This is the first time I hear about this form. -dijo ella, absolutamente desconcertada ante tanta nueva información.- Why nobody told me last Friday? I could have already done something about it.
-With whom you talked last time?
-That guy - dijo, señalando al otro trabajador, que sí, trabajará, pero se le olvida dar información clave.
-Don't worry, just try to come before the end of the week.
-Yes, yes.

Así que nuestra profesora se va, decepcionada, pensando en qué coño será ese form o qué será un pay slip y por qué si es tan normal, a ella no le dan ninguno ni nadie le ha dicho nada de nada al respecto.

Como no podía ser de otra manera, había empezado a llover y tuvo que pelear con muchos paraguas abiertos para poder llegar al metro. Otra vez Rabindra Sadan, otra vez el metro lleno de niñas y niños parlanchines que no se enteran de que una persona a veces necesita calma y que no le den codazos todo el rato. Pero por fin llegó la parada, y nuestra profesora se fue corriendo bajo la lluvia hasta la oficina para hablar con su jefe.

- Archan Babu aajke eshechen? - "Mr. Sarkar ha venido hoy?" pregunta a los "secretarios", o "conserjes", o como pueda llamarse a dos personas que se pasan el día sentados excepto cuando viene ella a pedirles ayuda.
-Na, asheni.- Efectivamente, esto significaba que no, que no había venido.
-Kano? Kobe ashben? Pore?- "¿por qué? ¿cuándo vendrá? ¿después?"
-Na, Archan Babu out of station. - por un momento, la profesora pensó que entendía mejor bengalí que inglés. ¿"out of station"? ¿qué demonios era eso?
-Ki? Out of station?
-He is in Mumbai.

¡Mumbai! ¡Y sin avisar de nada! Ya es la segunda vez que esto pasa...

-Mumbai? Bah...kobe firben?
-Next week.

Estupendo. El jefe fuera, ella sin los papeles, y su visado sin extender y nadie que la ayude. Bueno...¿nadie?
-Listen...Amar visa problem ache...extension er jonno...Amar pay slip er dorkar...
-Pay slip? Kintu tomar pay slip hobena... - lo que viene a decir, que no es posible un pay slip para ella. ¿Por qué? Después de una charla incomprensible entre los dos conserjes, uno de ellos, Joyguru, decide levantarse y ponerse en acción. Siempre es igual: al principio nada se puede hacer, luego, se recorre con ella la universidad entera por ayudar. El otro jamás se ha levantado de la silla si no es para bajar a tomar un té.

Juntos van a la Establishment Section, en la planta baja, donde están los encargados de las nóminas y otros pagos. Aunque la mitad del tiempo están mirando ofertas de coches o relojes en el ordenador (que debe ser uno de los pocos de la universidad con conexión a internet), mientras las mujeres leen revistas. El resto come muri y mira papeles.

Uno de ellos estudió español con la anterior lectora, así que siempre saluda a la nueva profesora con un "buenas tardes, ¿qué tal?", que es lo único que recuerda de las clases. Joyguru explica el problema (¿se puede conseguir un pay slip para ella?), y parece ser que no.
- And Form-16? They also asked me for a Form-16 at the FRRO for the extension of my visa...
-Form-16? But you don't have to pay taxes...no? Do you have a PAN-Card?

La PAN-Card podría ser algo así como el DNI español, solo que no es obligatorio: sirve para poder votar (lo cual significa que mucha gente que tiene edad para votar, pero no tiene PAN Card, no puede hacerlo....¿y esto es un país democrático?) y para pagar impuestos. Siempre pensó que, con esas dos condiciones, era algo para indios. Ahora, intuye que no...si sólo fuera para indios, no le preguntarían. ¿Cómo podría conseguirlo todo antes del viernes?

Primero, cómo no, hay que escribir una carta: To the Accounts Officer.....Respected Sir, I am blablabla, I need to extend my visa, blablabla, a pay slip and FORM-16 is required, blablabla, I kindly request you to do the needful. Yours faithfully, signature.

Siempre una carta para todo. 

El Accounts Officer está en la cuarta planta de un edificio en el que sólo había entrado una vez. Se trataba de otra oficina india, con mesas viejas y desordenadas, papeles por todas partes, los ventiladores al máximo y mucha gente. Allá había una puerta que decía "Accounts Officer", pero dentro no había nadie.

-Jao, jao, wait inside. Ashben.- le dijo una mujer que pasaba por allí: entra, que ahora viene.

Así que entró, y se sentó a esperar. Y a esperar. Y a esperar....

miércoles, julio 18, 2012

La aventura de extender un visado I

Érase una vez una profesora de español que tras diez meses en India, veía acercarse la expiración de su visado. Previsora, quizá demasiado previsora, tres meses antes fue a preguntar a la Oficina Regional de Registro de Extranjeros (FRRO, en inglés) de Calcuta por el proceso. Como quería irse un mes a España durante sus vacaciones de verano a disfrutar de su familia, sus amigos, y de la tortilla española, preguntó con antelación y se aseguró - le aseguraron - de que no debía preocuparse, que a su vuelta su visado todavía estaba vigente y que podía empezar el proceso de renovación entonces, sin problemas. De hecho, cuando se marchaba apenas podía empezar la renovación. Resulta no está permitido hacerlo con más de dos meses de antelación, y marchándose solo una semana después de empezar el plazo para la renovación, no le iba a dar tiempo a "recolectar" los documentos necesarios. Y menos aún teniendo que, en esa semana, estar presente en los exámenes finales, corregirlos y preparar la maleta. 

Pero como le habían asegurado que podía hacerlo a la vuelta, se tranquilizó. Sin embargo, previsora - porque lo era, mucho - estuvo un mes de un despacho a otro, escribiendo cartas, preguntando y hablando con todo el mundo para conseguir una carta de la universidad firmada y sellada, en la que constara que le habían extendido su puesto como profesora de español un curso académico más. La fotocopió y la guardó cuidadosamente, preparada para enseñarla en cualquier momento a cualquier policía de aduanas que le pusiera pegas a su reentrada en el país. Por suerte, no hizo falta nada de eso, y la carta y sus fotocopias se quedaron en su funda, de plástico, en el equipaje de mano.

Así que, cuando volvió a Calcuta, como una persona normal cuyo visado está a punto de expirar, se acercó a la FRRO tan pronto como pudo con su carta de que tiene trabajo, su pasaporte, su registro de extranjera, su carta diciendo dónde vive, todas sus fotocopias, y 20 fotos carnet por si acaso. Esto fue el primer viernes, cuando por fin había cogido el ritmo a las clases de 40 estudiantes y podía disponer de un poco de tiempo para burocracias. 

La FRRO de Calcuta está situada en una zona central, por desgracia llena de bancos, empresitas y escuelas. Por todo esto, el metro hacia y desde esta parada (Rabindra Sadan) está siempre congestionado: cuando lo coges por la mañana, está atestado hasta esa parada justamente por la gente que va a trabajar o los niños que van al colegio (y sus madres, tengan la edad que tengan los chavales); cuando lo coges después del mediodía, está semivacío hasta esa parada, cuando se llena de colegiales que vuelven a casa (con sus madres, tengan la edad que tengan los chavales), y cuando lo coges por la tarde, te subes en un tren abarrotado de gente que vuelve a su casa después de la jornada de trabajo, y en esa parada intenta subirse aún más gente. Un horror, vamos.

Total, que después de sudar apretujada en un vagón de metro, que con suerte te libras del del aire acondicionado (eso si que es una lata de sardinas), te bajas y descubres que en las taquillas de la estación están haciendo cola 500 personas que no tienen una tarjeta de metro y necesitan comprar el billete, cuando la capacidad de esa zona de la estación debe ser de 100 personas como mucho. De alguna manera consigues llegar a una de las escaleras mecánicas, para descubrir que la que sube está estropeada: para arreglar el tráfico humano temporalmente, han parado también la de bajada y la gente va en fila india subiendo o bajando por una única escalera mecánica que ha dejado de serlo.

Cuando sales, te fijas en el señor que intenta arreglar la maquinaria de la escalera que sube con un simple destornillador...y rezas por que no cause un cortocircuito que estropee los ordenadores de la FRRO.

Porque, efectivamente, tras driblar el tráfico de personas que no ven por dónde andan (o eso te parece a ti, porque a ti no te ven, vamos, eso seguro), de agujeros en las aceras, mendigos y gente repartiendo panfletos de falsas academias que te darán el diploma con el que conseguirás todos los empleos, llegas a una oficina destartalada en la que han instalado ordenadores. No voy a decir nuevos, porque antes es que no había. Ahora hay cuatro ordenadores de una marca desconocida, algo así como una mezcla entre IBM y DHL, puede que IHM, que todavía están montando dos "técnicos": dos hombre jóvenes vestidos de pantalón negro y camisa blanca, uno mirando los cables de la cpu y el otro mirando al uno.

- You are the Spanish teacher, na? María, na? - me dice un hombrecillo al que reconozco de otras veces. Es el único al que se le ve hacer algo: firmar, leer papeles, hablar con los extranjeros. Otros hablan por teléfono con dios sabe quién, otros leen libros, otros miran al aire...En total, debe haber unas seis personas sentadas allí. Porque trabajando, no hay seis. 

Tras explicar por enésima vez que no soy María (me pregunto si es que nos parecemos tanto o es que piensan que todas las españolas nos llamamos María...), sino la sustituta, ya me puedo sentar y empezamos la negociación: ¿qué tal en Calcuta? ¿Has visto el Victoria Memorial? ¿Conoces al profesor Mukherjee? Pues los dos estudiamos juntos chino de pequeños, pero luego lo dejamos, yo empecé a trabajar para el gobierno y él empezó a estudiar español y ahora mira... Entre pregunta y pregunta le voy entregando los papeles:
- No has puesto tu altura en el formulario online - no era obligatorio...- escríbelo a boli. - Si lo puedo escribir a boli, ¿por qué demonios tengo que hacerlo online en un límite de tiempo de media hora?
- Esta fotocopia se ve mal. Haz otras. - Bueno, esta es verdad. Las fotocopias eran viejas y con la humedad de Calcuta, ya se sabe...
- Esta carta pone "To whom it may concern". No vale - aunque sí valió para el registro de extranjeros, la misma carta, para renovar, parece que no vale.. - Tiene que decir "Para el Encargado de la Oficina Regional de Registro de Extranjeros, 237 AJC Bose Road, Kolkata-20".

Tomo nota de todo, me voy sin conseguir nada. En la universidad revoloteo por distintos despachos, escribo una carta, voy a ver al Assistant Secretary, pero está ocupado tomándose su postre - mishti doi, a las 3 de la tarde. Espero un rato fuera mirando como empieza a lloviznar. No han pasado ni cinco minutos y ha salido a buscarme a ver que pasa. Le explico lo de mi visado, la carta, mientras gente entra y sale pidiéndole una firma. Le llaman tres veces por teléfono, y él llama una vez también, mientras habla conmigo. Al final, le convezco para que me escriba una carta que no ponga "To whom it may concern", sino todo el rollo de la FRRO. Al final acabo dictándole yo misma la carta a un jovencillo que anda por allí y al que el Assistant Secretary le pide que mecanografíe en el ordenador. ¿Será el secretario del secretario?

Pero yo salgo como unas pascuas, porque he conseguido mi carta el mismo día que la he solicitado, en apenas media hora, y hasta yo misma he podido revisar lo que se escribe para asegurarme de que es lo correcto. Nunca me había salido nada tan bien. El lunes vuelvo a la FRRO y la entrego y listo. Ah, pero tengo que hacer fotocopias de esta carta también....

Y así, la profesora de español pasó un fin de semana tranquilo, pensando que estaba todo solucionado y que el lunes se acabaría la FRRO por una temporadita. Pero las cosas nunca son como uno se piensa, y menos en Calcuta.

En el siguiente episodio, la amenaza del Form-16 y cómo "cinco minutos" significa, en realidad, "dos horas".

domingo, abril 15, 2012

Dos últimas semanas de curso

Estas dos últimas semanas, por eso de ser las últimas, han sido muy intensas. Mil cosas que hacer (todavía) y mucho calor, tormentas continuas a eso de las 7 de la tarde, visitas de amigos y talleres en la universidad. Además, por ser la ultima semana de trabajo de mi compañera francesa, Clo, el jueves (su último día) fuimos a la universidad las dos vestidas de sari, para sorpresa de nuestros estudiantes (y de todo el mundo que nos veía)


Pero empecemos por el principio.

La primera semana de abril vino mi amigo español y asiduo lector de este blog, Juan, a ver Calcuta antes de marcharse de India (y a visitarme, claro). Aunque tuvo sus pequeños percances con el clima (el calor sofocante, las tormentas que casi le impiden llegar y salir de la ciudad), me quedo con una frase del segundo día: "la ciudad ahora me parece menos hostil". Buen resumen, efectivamente, al principio parece una ciudad totalmente hostial hacia sus habitantes, difícil, dura, caótica, asfixiante...pero luego uno se acostumbra al nuevo lenguaje de esta ciudad, diferente de todas las demás ciudades (aunque en el fondo sea India, hay más diferencias que similitudes), y empieza a resultar un poco más amable, sobre todo por la gente, que suele ser encantadora.

Gracias a él he podido ver, por fin, los jardines de Victoria Memorial, el Indian Museum, St. Paul's Cathedral, St. John's Cathedral, he paseado por Dalhausie (BBD Bagh, la zona de los ministerios, los bancos y los negocios) en un festivo, he ido a cenar al Park Hotel y he tomado uno de los mejores vinos de mi vida (un pinot noir de California, parecido al Rioja crianza pero un poco más suave y afrutado, menos seco).


Victoria Memorial desde el Jardín


La entrada a St.Paul's Cathedral


La Corte de Justicia parece más bien un palacio medieval de juguete...


Fascinantes puentes para conectar los dos edificios de la Corte de Justicia


"Pedacito" de mica encontrada en Bihar, en el Indian Museum.


Creo que era la estatua de un boddhisatva budista, pero ya no me acuerdo...en el Indian Museum.

Pero después de la visita, volvió todo el trabajo acumulado que había quedado pendiente: perseguir a media universidad para que me dieran una habitación en la Guest House y un aula para el escritor que venía a realizar una charla sobre la creación narrativa, escribir mil cartas al respecto, corregir ejercicios y preparar exámenes, arreglar el sari para el jueves como había prometido a Clo (ver la primera foto)...y claro, al final con tanto estrés y calor me dió un bajón y me subió la fiebre, y el día antes de que viniera el escritor tenía 39ºC de fiebre. Me quedé en casa a descansar, le tuve que dar a Clo unas fotocopias con ejercicios para llevarles a mis alumnos para que no perdieran clase. Pero al final, se fue la luz en la universidad y no pudieron hacer nada el clase tampoco. Y yo hasta tuve que salir, para ver el auditorio donde quizá representemos la obra de teatro que estamos preparando en el taller, en mayo. Es el Triguda Sen Auditorium, un lugar desangelado, que apesta a cerrado y lleno de polvo...Seguimos buscando auditorio, pero tal vez tengamos que conformarnos con ese...

Estaba nerviosa, porque si al día siguiente seguía enferma iba a ser un desastre, con la llegada del escritor y no puedo perder clase a final de curso, pero al final me levanté bien y no pasó nada. O sí. Como el miércoles estuve enferma no pude ir a la universidad a seguir persiguiendo a la gente respecto a la habitación y al aula, y di por sentado que, habiendo pedido la habitación la semana anterior, para el jueves y habría llegado la carta con la reserva a la Guest House, pero resultó que no, que no había llegado. Tras discutir un poco con recepción y llamar varias veces a College St, donde nadie cogía el teléfono, al final nos dieron una habitación. 

Pero cuando llegamos a la universidad, enseguida el secretario del departamento me dijo que fuera a hablar con el Assitant Secretary, que simplemente me dijo que fuera a hablar con el Registrar, que a su vez me dijo que fuera a hablar con la General Section...así, de un lao pal otro. Y por fin en la General Section me dicen que...¡yo no he entregado allí ninguna carta para reservar ninguna habitación en la Guest House para el escritor, y que yo había creado un problema! ¡El mismo tío que me la cogió va y me dice eso! Así que ya me enfadé y les insistí hasta que se pusieron a revisar los documentos que tenían esparcidos por la mesa una y otra vez y...¡sorpresa! encontraron la carta: la mía, escrita a mano, fechada, sellada y firmada, y la suya, la que debían haber enviado a mi Guest House con la reserva y que obviamente, perdieron entre el caos de papeles. Y sin disculparse siquiera, me dicen que ahora mi escritor tiene que cambiar de habitación porque recibieron otra reserva para otro señor y que le han dado la misma habitación. ¡Ni de broma! El escritor ya estaba instalado en la habitación, así que les dije que le dieran la habitación vacía al nuevo, que todavía no había llegado a la Guest House, y dejaran al escritor en paz en su habitación, tranquilo. Tampoco estaba el escritor en la Guest House ahora, así que aún cuando este nuevo profesor llegara, se encontraría con que no podría entrar en la habitación, y se molestaría: era mejor para todos darle la habitación vacía a la otra persona por venir, y dejar al escritor en la suya. Además, mi reserva era anterior, pero como la "perdieron", pues le dieron la habitación a la otra persona...En fin, pues no había manera de hacerles entender nada y me decían que nanai, que habia que cambiar de habitación al escritor.

Me marché, enfadada. Me tomé un té y volví al departamento. Desde allí llamé al Registrar, al que le expliqué el problema y prometió devolverme la llamada a ver que se podía hacer. Al cabo de 10 minutos me llama y todo arreglado: el escritor se queda en su habitación, y el otro profesor por llegar se instalará en la habitación vacía. ¿Para qué escribir tantas cartas si al final lo único que soluciona las cosas es una llamada telefónica?

Y esto no fue todo. En los dos últimos meses mi salario, no sé por qué razón, no llega en los 5 primeros días del mes: el de febrero me llegó el día 20 de marzo después de protestar por todos los despachos, y el de marzo todavía no lo he recibido. Así que de nuevo desde el departamento, llamé a nosequién de algún departamento de contabilidad que me decía que es que yo tenía que hacer no se qué papeleo para hacer el proceso más sencillo y tal...

Y estallé. ¿Más papeleo? Pero, ¿por qué? ¿Por qué ellos no quieren trabajar y se pasan el día charlando  y tomando té o viendo facebook en el ordenador? Durante tres meses no tuve ningún problema, ninguno, con el sueldo. Ni la anterior profesora lo tuvo, en tres años. ¿Y ahora, qué pasa? Así que le dije esto (que antes no había habido ningún problema, que María no había tenido ningún problema, que yo quería saber por qué ahora SÍ había un problema y cuál era exactamente), pero el señor simplemente ignoraba mi pregunta (aunque se lo repetí tres veces, mientras el secretario de mi departamento asentía con la cabeza a todo lo que yo decía), hasta que al final me dijo que vería qué podía hacer...Como tenía clase no podía ir a verlo en persona, pero fui al día siguiente, el jueves, con el secretario del departamento (que no me ayuda más porque no puede, vamos, entre su mal inglés y mi mal bengalí, mucho hacemos por entendernos), y va y me dice que es que como ese día no se quién no ha ido a trabajar (sin razones aparentes, o a mí no me las han explicado), pues que voy a tener que esperar al lunes...

Como el lunes no tenga el cheque me los como. Y no es por el dinero. Es porque es su trabajo y no lo están haciendo. Y porque si no me quejo y los persigo, directamente no me pagan...

Pero bueno, el taller de Escritura Creativa (que al final fue una charla sobre el proceso de transformación de "persona cualquiera" en "escritor", por ciertos desajustes y lagunas informativas que prefiero obviar, pero que en el fondo fue mejor idea....) fue bien, funcionó el proyector, vino bastante gente (aunque algunas personas que yo esperaba faltaron), y no hubo contratiempos. Pero lo mejor fue que cuatro de mis alumnos del taller de teatro se hicieron amigos del escritor y lo llevaron por Calcuta, a la Indian Coffee House y a tomar dulces bengalíes, y a montar en tranvía hasta Esplanade, y charlaron un montón, con lo que él tuvo una tarde estupenda y aprendió un montón de cosas sobre India, los indios, y Calcuta. Al final acabamos todos en el Raj's Café, en café español de Calcuta, tomando gazpacho, patatas bravas y huevos rellenos.


Teatreros con gazpacho 
(con el cartel del Royal Bengal Tiger de fondo, vaya, no me había dado cuenta...)

Y ahora me queda preparar un examen, seguir buscando auditorio, y terminar mi charla sobre la poesía española en la guerra civil que está muy a medias!! uf, espero que no me vuelva la fiebre.

martes, marzo 27, 2012

Necesito vacaciones

No sé cuántas veces he dicho eso mismo ya, "necesito vacaciones". Y nunca me las cojo. Pero es que últimamente todo son cosas por hacer que sigo dejando para mañana, como si yo fuera mi propia burocracia. Se acerca el fin de curso y me agobia que mis estudiantes no avancen y no saber qué hacer ya para que atiendan en las clases, me agobia tener que preparar los exámenes, las dos charlas que están planeadas para el mes que viene cuando mi jefe, sin avisar, se acaba de largar a USA y me ha dejado plantada en la burocracia de la universidad (que cuando se junta con la mía, son terribles), más perdida que un pingüino en el desierto, además del taller de teatro que se precipita hacia su final sin un duro porque lo mío no son los números ni los presupuestos, además de un visado que me causará problemas por la tardanza de otras burocracias (la española y la india) y una mudanza cercana que tengo que arreglar y que solo pensar en ella me da escalofríos.

Yo solo quiero irme de vacaciones. Salir de esta Calcuta que ahora es agobiante, no sólo por todas las cosas que no estoy haciendo -culpa mía- sino del calor - que no es culpa mía. Ahora me pego dos duchas al día porque sino no aguanto. Vuelvo a casa pegajosa y llena de polvo o contaminación, o lo que sea. 

Quiero irme a la montaña o la playita, a disfrutar por una semanita o así de eso que llaman descanso y que no sé cuándo fue la última que lo tuve. Porque entre el calor y el estrés, no consigo ni dormir. Una tarde en Itapoa es lo que quiero...Quedarme dormida en la arena escuchando bossa nova tras beberme un coco. Ais, si me pagaran por soñar...

jueves, diciembre 02, 2010

Con el visado en la mano

¡Por fin me ha llegado el visado! La verdad es que han tardado mucho menos de lo esperado. Será que en invierno al ser temporada baja, tienen menos solicitudes. El caso es que ya puedo entrar en el país, aunque no de la manera que me gustaría.

La India tiene varios tipos de visado según lo que vayas a hacer allí, como todos los países. Ir de turista no es lo mismo que ir a estudiar o a trabajar, o a hacer de voluntario en una ONG. Cada visado tiene sus propias caracterísitcas y sus prodecimientos de solicitud. Entre los de la India, destacan, además del de turista y el de estudiante, el de negocios y el de trabajo.

El primero se le da a la gente que va a realizar un proyecto o a participar en una inciativa de negocios en la India. El segundo, a los que van a trabajar allí a través de una empresa, ya sea esta una compañía india o española o internacional. También los voluntarios de ONGs van con este tipo de visado, el de trabajo. Y yo, aunque voy a trabajar en una compañía india, y aun encima como profesora (ya que está especificado que los profesores van con visado de trabajo, será porque se entiende que son especialistas en lo suyo), no me ha tocado este visado, sino el de negocios. Todo porque voy de prácticas, aunque ya no sea estudiante y este punto esté poco claro en la página web. Parece que las prácticas remuneradas van con visado de negocios, y lo considero un poco contradictorio, porque yo no voy a participar en ningún negocio ni ninguna inciativa o proyecto empresarial: yo voy a currar, lo que se dice currar en serio, a hacer lo que me manden y a dar la materia que me manden. En fin, cosas de las embajadas.

¿Y qué pasa si tengo este visado de negocios? ¿Cuál es la diferencia con el de trabajo? Pues la principal es que no se puede extender. Que tengo que solicitar otro, y tengo que hacerlo en España (bueno, eso en principio). El de trabajo sí se puede extender, y eso es un ventaja, porque lleva menos tiempo y no tengo que pagar otra vez. Pero con el de negocios, sí. Y todo porque, aunque tenga una beca por 10 meses, la primera vez que te dan un visado de este tipo sólo te lo pueden dar por 6 meses; luego, a la segunda, ya puedes pedirlo por un año y te lo van a dar. El de trabajo, igual, pero el proceso es más sencillo.

Nada, que no me libro de tratar con la burocracia india el año que viene. A ver qué pasa.

Por otro lado, sigo mirando y buscando noticias sobre la India y sobre campañas de voluntariado que allí se realizan. Ya he hablado un poquillo de las de Vicente Ferrer, seguramente la organización no gubernamental más famosa en este campo, pero hay muchas más con proyectos allí. La última que he descubierto es Intervida. Tiene distintos proyectos en la India que van desde cuestiones de desarrollo económico a la salud, pasando por la educación, los derechos de la infancia o la seguridad alimentaria. Echadle un vistacillo, que no cuesta nada.

Namasté.

lunes, noviembre 22, 2010

Burocracias de aquí y de allá

Menudo caos. Siempre es lo mismo. Todavía espero el día en que sea necesario menos de un mes para arrelgar cualquier papelucho administrativo que tenga algo que ver con el estado. Yo me quejo ahora de España, pero ya tendré tiempo de quejarme de la India más tarde, que por lo que he oído, es lo mismo o incluso peor. Pero como española, voy cultivando la paciencia y el tesón: ya me llevaré un libro conmigo a dondequiera que vaya para no pasarme las horas muertas en una oficina esperando al milagro de que se arreglen los papeles. Y eso que ahora lo hago todo por internet, y eso diluye la espera. Os cuento.

Estoy tratando de arreglar los papeles para poder pedir el visado a la India. Ya empecé a pedirlos a principios de mes, pues bien, ahora, a una semana de que se acabe el mes, todavía no los tengo todos y los que tengo, están mal. Por fin he corregido uno, pero falta el otro. Y, os preguntaréis, ¿por qué tarda tanto? ¿Qué es lo que está mal? ¿Hay que escribirlo todo de nuevo? Pues no, qué va. Si fuera eso, lo entendería. Pero es una simple dirección. Una dirección que siempre estuvo mal escrita y que nadie se dignó a arreglar a pesar de que estuviera mal escrita. Y si en los papeles en los que pido el visado hay divergencias respecto al  lugar al que voy a ir, no creo que les haga gracia en la embajada. ¿A quién le gusta tener problemas de visados? A nadie...

Total, que tengo que poner los cinco sentidos, y si tuviera más, los demás, y mirarlo todo con lupa, cuando el problema es tan sencillo como corregir una simple dirección que podría haber estado bien desde el principio. ¿O es que no escribimos todos cartas que llegan a su destino?

Espero poder contar pronto las tribulaciones de tramitar el visado.

viernes, octubre 15, 2010

Becarios emigrantes

Las cosas están mal, qué digo mal, fatal, si los españoles tenemos que empezar a recuperar nuestro pasado de emigrantes y salir de este país dónde el trabajo es como una aguja en un pajar. Los hay que se resignan, los que buscan trabajo en negro, y los que piensan que lo mejor es imitar a los abuelos y largarse. No sé si ser gallega tiene algo que ver en el tema, pero aquí emigrábamos todos, y no sólo los del noroeste.

¿Tienes una carrera acabada y no encuentras trabajo? O peor, tienes dos y un máster, o un doctorado, o lo que te dé la gana: lo mejor entonces es buscarse una beca para trabajar fuera. Porque más allá de nuestras fronteras el mercado laboral tampoco es de color de rosa, y ya no digo los países mediterráneos que siempre han andado mal, sino que si miramos al norte, y ya no digo Irlanda, Alemania, país que ha hecho de "modelo" tantas veces, también tiene más paro del que parece (la mayoría no está registrado en el servicio público de desempleo y la mayoría de los empleo para jóvenes son temporales y del sector servicios: vamos, de camarero, igual que aquí en verano...).

Las becas tienen la ventaja de que es un contrato con el respaldo del estado español, que ellos tramitan muchas cosas y hay opciones para todo tipo de licenciados, y suelen dar pasta de sobra para vivir bien en el país al que vayamos, porque normalmente la empresa paga algo o da el alojamiento, sino las dos cosas, y eso es como un verdadero sueldo ya, al que hay que añadir lo de la beca...Lo malo, que lo tiene: es que pagas IRPF pero no cotizas, así que no va a contar para tu jubilación, aunque tal y como están las cosas, quién sabe si seguirá habiendo sistema de pensiones para cuando lleguemos a viejos. Como la gente apenas protesta de verdad, parece que estamos dispuestos a todo, pero esto no puede ser...

En fin, normalmente las becas no duran más de un año, así que tampoco va a ser una gran pérdida, y si una gran experiencia. Sobre todo si acabas de salir de la universidad y tienes ninguna o muy poca experiencia, esta es la mejor opción, porque en cualquier otro lado sin experiencia casi que no te van a coger. Lo cual es absurdo porque entonces, ¿cómo vas a coger experiencia? En fin, el absurdo de siempre.

Sigamos con lo de la beca. Hay varias y para todos, dentro de un programa llamado Leonardo: están las FARO para estudiantes de último año, las Integrants, las Argo Global...Estas son las que he pedido yo, ya que son para ya licenciados.

El funcionamiento es muy sencillo. Te registras, rellenas un currículum online con el formato que ellos tienen, y seleccionas una serie de países a los que te gustaría ir. Esto hay que hacerlo con ojo, porque como os podéis imaginar, los países de habla inglesa están sobresaturados de solicitudes. Sino te importa irte a sitios más "exóticos", tenéis más opciones de que os den la beca. También he conocido a gente que no seleccionó ningún país y así le llegaban ofertas de todos, aunque también he conocido a otros a los que les llegaban ofertas de países que no tenían seleccionados.

¿Cómo va lo de la selección? Pues primero, por un robot que según lo que solicite la empresa, revisa los currículums y preselecciona aquellos que cumplen los requisitos (esto es lo que se supone, pero hay rumores de que hay problemas con la imparcialidad de este sistema, aunque nada está probado, claro...). Entonces te comunica que hay una oferta para ti, te la lees, y si te intersa, aceptas. Puedes rechazar hasta tres ofertas, después de lo que se deduce que no te interesa el programa de becas si puedes permitirte rechazar tantas, a no ser que tengas una razón de peso (estás en el hospital, tienes otro trabajo, situacines familiares difíciles en las fechas de contrato, cosas así). Si aceptas, se le envían a la empresa los currículums de los preseleccionados (en tu perfil de Argo aparecerá que estás "preseleccionado" para la oferta que hayas aceptado), esta se los lee, contacta con la gente que le interesa (el estado de perfil en Argo Global cambiará a "Empresa interesada"), y si les gustas  se quedan contigo, te mandarán un email para que aceptes definitivamente el trabajo. Esta es la trampa: si mientras estás haciendo otras entrevistas y pensándotelo, como la empresa le envíe a Argo que te cogen y te llegue el mail, básicamente tienes que aceptar, porque si lo rechazas, a esas alturas te quitan del programa definitvamente y no podrás optar a ninguna de esas becas nunca más, aunque sea la primera oferta que te mandan. Una vez que has llegado tan lejos en el proceso, no hay marcha atrás, así que yo os aconsejo que os lo penséis muy bien antes de aceptar ninguna oferta a primeras, y que habléis con la empresa de la oferta para que no envíen la selección más rápido de lo que queréis...

A partir de ahí, todo es bastante sencillo. Vuestro perfil en Argo cambiará, os tendréis que descargar una serie de documentos para enviar a la sede de la FYCIT, que es la que lleva el programa (está en Oviedo), en los que acreditaréis el visado cuando lo tengáis, confirmaréis que vuestros datos de la web son reales y cosas así. También están los documentos para luego solicitar la ayuda a los gastos de viaje, en los que tendréis que ponder los billetes, resguardos y cosas así, para entregar a la vuelta a España. Los becarios tienen a un encargado-orientador con el que os podréis comunicar por email o teléfono, para cualquier duda, lo que está muy bien, porque son muy majos y ayudan mucho (o al menos, lo es la mía).

La verdad es que estas becas están muy bien, hay para irse casi a donde se quiera por el mundo adelante. En Europa hay de todo, y Asia también está incluida, por supuesto América. Por otro lado, este programa de Argo se acaba en el 2012, así que queda poquito tiempo ya. Pero espero que cuando se acabe, surja otro de las mismas características, de otra organización quizá, que sustituya a este programa pero que continúe su labor.

Y quién sabe, a lo mejor después del tiempo de becarios ni siquiera volvéis porque os vuelven a contratar o encontráis algo en el país, que tal y como están las cosas en España, casi es lo más aconsejable. Tal vez debería abrir un programa de becas para trabajar en España para españoles...

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