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martes, octubre 21, 2014

La soledad, por Rabindranath Tagore

Curiosamente, esta descripción de la soledad que Tagore escribió en su correspondencia, me hace sentirme menos sola.

Shilaidaha
Sábado, 30 de Junio de 1894

Pienso que quizá lo mejor sea lidiar con todos los problemas de una sola vez. Con el tiempo, la soledad cristaliza, y entonces a uno no le apetece romperla nunca - porque una vez que la rompes, aunque sólo sea por un sólo día, volver a unir sus piezas resulta algo muy complicado. Por otro lado, es en los primeros días, en que la mente no puede acomodarse en su nuevo solitario nido, cuando uno puede soportar la compañía de sus amigos. Pero ahora que ya he llenado todo mi tiempo libre con mi imaginación - si alguna persona irrumpiera ahora en mi espacio, tendríamos un problema. La imaginación es tan temerosa como un ciervo; al principio cuesta domesticarla hasta adueñarse de ella, y si otras personas entran en los campos donde corre a sus anchas no la volverás a ver hasta pasado un tiempo. Es por eso que, cuando estoy en este reino despoblado en el que mi mente ocupa mucho más espacio que mi cuerpo, prefiero tener la compañía de gente que sea para mí más querida que mi propia imaginación, o gente a la que no tenga ninguna obligación de prestar atención.  Lo díficil es cuando se trata de una persona que está en el medio de ambas categorías. Este pequeño pedazo de soledad es para mi mente su taller, con toda su maquinaria invisible y los trabajos terminados y sin terminar esparcidos por el suelo - cuando un amigo llega, él no es capaz de verlos, y no se sabe dónde puede pisar; se sienta despreocupado, inconsciente, y empieza alegremente a comentar las últimas noticias de actualidad, rompiendo uno por uno los tenues hilos que había tejido tan cuidadosamente en el telar de mi tiempo libre - cuando lo acompaño a la estación y vuelvo solo a casa, a mi taller, puedo comprobar cuánto he perdido. ¡Cómo puede la gente darse cuenta de que estoy ocupado en componer mi vida! Cuando convivimos con otra persona, cada uno compone a la otra persona - guardamos el espacio suficiente para cada uno, de hecho, guardamos tanto espacio para el otro que casi no queda espacio para nosotros mismos. Pero cuando estoy completamente solo - mi "yo" completo no deja ningún margen para nadie más, sino que se expande y se despliega en sus propias composiciones, disponiendo aquí y allá unas cosas finas y hermosas, sin miedo - esas cosas se convierten, en los momentos en que alguien aparece, en grandes problemas... Hay muchos tipos de conversaciones, muchos tipos de trabajos y muchas clases de discusiones que son insignificantes para otros y muy normales en público - pero muy dañinas para mi vida en soledad. Esto sucede porque cuando estamos solos las partes dispersas, secretas y profundas de nosotros mismos se unen y despiertan - es un poco como ser nosotros mismos, tan extraños y salvajes - en esas circunstancias, el "yo" deja de ser adecuado para la convivencia en sociedad, y su naturaleza adquiere cierta unidad, de manera que cualquier cosa que la rompa nos duele profundamente...


Lo mejor del mundo natural es que no se opone a ti; ya que carece de mente propia, no le importa que la tuya ocupe todo el espacio disponible - como un compañero que realmente me acompaña, ocupa un espacio inmenso pero no me quita ni un centímetro de mi propio espacio - no parlotea como un tonto ni discute como un intelectual; duerme en el regazo del cielo como mi pequeña Meera, que es dulce cuando está tranquila y es dulce incluso cuando mueve sus bracitos y piececitos y aúlla a mi alrededor - sobre todo cuando está cuidada, se la baña, se le da de comer y se la viste sin que nada de ello dependa directamente de mí - entonces ese grande, sano y hermoso niño sin lenguaje ni mente es perfecto para mi soledad. Los hombres de palabras, de intelecto y experiencia son agradables sólo en sociedad. Uno no debería expresar pensamientos tan antisociales como estos, pero si estás receptiva a la emoción con la que los digo, entonces quizá no parezcan tan reprochables.

martes, septiembre 30, 2014

Tagore sobre Durga Puja: Todas las cosas en el mundo son como esa muñeca




Calcuta, 5 de octubre 1894

Ayer fue el último día de lluvia y tormenta. Hoy ha salido un sol maravilloso. La brisa matutina tiene un pequeño toque invernal, el suficiente para darle a uno escalofríos. Mañana empieza Durga Puja, así que este es un hermoso preludio a la fiesta. Cuando olas de alegría fluyen a través de todas las personas y las casas de Bengala, pertenezcas o no a la sociedad bengalí, la alegría te conmueve. Antes de ayer, por la mañana, de camino a la casa de Suresh Samajpati, vi cómo las imágenes de Durga, con sus diez manos alzadas, estaban siendo construidas en los patios de casi todas las mansiones - y todos los chicos de las casas circundantes parecían muy inquietos. Entonces pensé que tanto los jóvenes como los viejos se convierten en niños por unos días en todo el país, y juntos juegan a las muñecas a una escala gigantesca. Si meditas sobre ello, todos los placeres elevados son comparables a jugar con muñecas, en el sentido de que no hay ninguna ambición ni ánimo de lucro en ello - si lo ves desde fuera parece una auténtica pérdida de tiempo. Pero algo que alegra, que entusiasma, a la gente de un país entero no puede ser algo insignificante ni estéril. Hay muchas personas en el mundo que son duras y secas y mundanas, para quienes la poesía y las canciones carecen de todo significado, pero hasta ellos se ven afectados por la expectación y la ilusión del festival. Estoy seguro de que esta inundación de sentimiento anual humaniza a los hombres; por unos pocos días hace nacer empatía y dulzura en los corazones, allí tienen el amor, el afecto y la compasión un suelo fértil - agamani, las canciones de bijaya, el reunirse con los amigos, la melodía del nahabat, el sol de otoño y el cielo transparente, todo ello junto compone un alegre poema de belleza dentro del corazón. En el artículo sobre las rimas de las mujeres he mencionado que la alegría de los niños es la felicidad ideal. Ellos son capaces de impregnar cualquier pretexto con sus emociones - los niños insuflan vida en una muñeca fea e incompleta, a partir de su propia vida, con sus propias alegrías y penas. La persona que es capaz de mantener esta habilidad cuando ha crecido es una persona que podemos llamar "pensante". Para él o ella, todas las cosas alrededor de nosotros no son simplemente objetos visibles y audibles, sino que también poseen un significado interior - aquello que les falta lo completan con una canción. No puedes esperar semejante capacidad de pensamiento en todas las personas del país, pero en un periodo festivo como éste, casi todos los corazones están rebosando de emoción. Entonces, aquello que vemos como una simple muñeca aparece vestido por la imaginación y se quita su apariencia de muñeca;  un gran sentimiento de vida la atraviesa, y todo el mundo, con o sin sensibilidad, está bendecido por una corriente sagrada de felicidad. Después, cuando la muñeca vuelve a convertirse en una muñeca, la sumergen en el agua. Todas las cosas de este mundo son como esa muñeca. Todos aquellos a quienes amamos pueden ser sólo una persona con cierta apariencia física para otros, pero para nosotros están como encendidos desde dentro por una luz maravillosa; nos parecen eternos. Aquellos que carecen de oído pueden pensar que una canción es simplemente un sonido, pero, para mí, un sonido es una canción. Para aquellos que no pueden ver la belleza de esta tierra, la tierra es un mazacote de barro rodeado de agua. Pero ese mismo mazacote de barro rodeado de agua es para mí el mundo. Es decir, que si lo miras de una manera, todas las cosas en este mundo son muñecas; pero si lo miras desde el corazón, a través de tu imaginación, reconocerás en ellas a los dioses - ambos carecen de límites. Y por eso, si yo pensara en ella, quien ha conseguido conmover a cada persona de Bengala, como si sólo fuera una muñeca de barro, estaría traicionando mi propia falta de sensibilidad. 

Rabindranath Tagore

Traducción de su colección de cartas Chinnapatrabali (El libro de los pedazos de hojas)


lunes, mayo 12, 2014

La celebración de la unión en el canto a la separación: Rabindranath Tagore y Kalidasa


Estos ojos cumplieron 153 años esta semana. Y digo cumplieron, no habrían cumplido, porque Rabindranath sigue muy vivo todavía. Su recuerdo se está desvaneciendo, cierto, y parece cada vez más una pieza de museo, una reminiscencia como eso de "todo el pasado fue mejor", una perspectiva que lo separa totalmente del presente, que crea una barrera entre él y los que lo recuerdan. Sin embargo, usando un símil del propio Tagore, a la flor artificial dentro de casa hay que quitarle el polvo todos los días para que luzca, pero a la flor del bosque no hay que hacerle nada para que luzca bonita. No requiere mantenimiento. Sólo requiere que la vayamos a buscar al bosque y la miremos. Lo mismo pasa con Rabindranath: sus libros, sus retratos, que llenan las casas bengalíes (y poco a poco, la mía también) podrán llenarse de polvo, pero si le miramos a los ojos - como en la foto de arriba - o le buscamos en la lectura, nos deslumbra sin artificios. No hay polvo que pueda deslucir sus palabras. Y por suerte, tenemos muchas de ellas.

Cada vez que leo algo suyo, cuentos o novelas, ensayos, poemas o canciones, me quedo embelesada por lo sublime de la expresión y la profundidad del contenido. Últimamente he estado leyendo una colección de sus ensayos y artículos sobre literatura y sobre la lengua bengalí, en una edición traducida al inglés con anotaciones e introducción por Sisir Kumar Das, uno de los historiadores y críticos literarios más importantes de Bengala. Das también es un genio del análisis, y su prosa - la mayoría de sus ensayos los escribía directamente en inglés - es clara y aguda, perfecta para su propósito: explicar con la mayor sencillez posible los intrincados hilos de la literatura. Si tenéis algún interés por aprender sobre la historia de la literatura india, Sisir Kumar Das es la mejor opción. 

En este libro, Selected Writings on Literature and Language, se resume el papel que Rabindranath tuvo en la creación de la critica literaria en Bengala, que era prácticamente inexistente hasta el siglo XIX. Su tarea no sólo se centra en la crítica literaria de sus contemporáneos, sino que mira atrás, a la antigua literatura en sánscrito, y a su alrededor, a la literatura popular y de tradición oral, algo que nadie consideraba en aquel entonces digno de ser llamado "literatura". Estos esfuerzos son coherentes con su filosofía de la unión de los seres humanos en armonía: trata de unir el pasado con el presente, la clase alta, con sus escritores versados en la cultura occidental y en el inglés, con las clases populares y rurales, ignorantes de todo aquello que los altos urbanitas admiraban. Juntar el pasado con el presente, juntas a las personas más allá de sus clases sociales y sus diferencias económicas, más allá de las fronteras lingüísticas o nacionales, para el beneficio de todos que resultaría de esta unión: esa era la misión que daba sentido a su vida. 

Juntar, precisamente, es el significado etimológico de la palabra bengalí para literatura, "sahitya". Y es que no se puede negar que la literatura nos acerca los unos a los otros, más allá de distancias geográficas, temporales o sociales. Sólo hay que abrir un libro de Rabindranath para estar con él, sólo tengo que escribir en este blog para estar con vosotros. Yo os hablo de Rabindranath Tagore, y por unos instantes estáis con él, mientras que cuando él escribe sobre Kalidasa, un poeta de la época clásica sánscrita, del silgo V d.C, por unos instantes yo también estoy con él. Y así sucesivamente.

Según Sisir Kumar Das, posiblemente el Meghadutam de Kalidasa fuera el poema favorito de Tagore. Que Rabindranath tuviera un sólo poema favorito me parece algo difícil de creer, pero si uno de ellos era Meghadutam, eso ya nos dice todo lo que necesitamos saber: que tenemos que leer el poema nosotros mismos ya!

Al parecer, Rabindranath escuchó este poema de joven, leído en boca de uno de sus hermanos mayores, en unos días de lluvia incesante durante el monzón, con el cielo oscurecido por las nubes, cuando todavía no sabía sánscrito y no podía entender las palabras del poema. A pesar de eso, o quizá precisamente por eso, los versos le hechizaron. Si podéis, apagad las luces de casa, o bajadlas, y escuchar un fragmento del Meghadutam vosotros mismos, todavía sin entender nada de lo que significa.


No sé quién es este hombre que recita, aparte de que es bengalí por su nombre, pero realmente le felicito. Ojalá recitara el poema entero, y no sólo un fragmento...

Imaginemos una densidad oscura, una intensidad lluviosa. Imaginemos a ser niños de nuevo y escuchar un poema musical en una lengua extraña. ¿Qué sentiríamos entonces? ¿Qué habría sentido Rabindranath? Escuchemos otra vez.

kaścit kāntāvirahaguruṇā svādhikārāt pramattaḥ
śāpenāstaṃgamitamahimā varṣabhogyeṇa bhartuḥ
yakṣaś cakre janakatanayāsnānapuṇyodakeṣu
snigdhacchāyātaruṣu vasatiṃ rāmagiryāśrameṣu


Vamos con el significado del poema. Yo no soy quien de traducir del sánscrito, así que vais a permitirme citar la traducción al inglés de McComas Taylor, que a pesar de estar traducida a prosa, es tremenda, y sobre todo, fiel, que es lo que os importa ahora, seguro, conocer el significado exacto de tan exótico cántico:

"A certain yaksha who had been negligent in the execution of his own duties, on account of a curse from his master which was to be endured for a year and which was onerous as it separated him from his beloved, made his residence among the hermitages of Ramagiri, whose waters were blessed by the bathing of the daughter of Janaka and whose shade trees grew in profusion."

"Un yaksha quien habiendo sido negligente en la ejecución de sus deberes, por una condena de su señor que había de ser soportada durante un año y que le resultaba ominosa ya que le separaba de su amada, se alojó con los ermitaños de la Colina de Rama (1), cuyas aguas habías sido bendecidas al contacto con la piel de la hija de Janaka (2) y cuyos abundantes árboles regalaban sombra"

(1) Ramagiri
(2) Sita, la esposa de Rama.

Meghadutam es conocido en inglés como The Cloud Messenger, La Nube Mensajera. En este poema, un yaksha - un semidiós de la mitología hindú - se encuentra cumpliendo una condena de destierro por un año, por desatender sus funciones en el palacio del rey Kubera - el dios de la riqueza-, rey de Alaka, una hermosa ciudad en los Himalayas (que es donde viven los dioses, es el Olimpo de los dioses hindúes). Este año de destierro debe pasarlo en la parte central de India, en Madhya Pradesh, más exactamente en las montañas donde el héroe Rama también sufrió sus años de exilio - exactamente en Chitrakut, si recordáis mis entradas sobre mi viaje a Madhya Pradesh, ahí está. Pero esto yo no lo sabía hace un año - , un lugar seco y cálido, que no tiene nada que ver con su ciudad alpina. Sin embargo, lo que realmente causa dolor al yaksha es la separación de su esposa, y está consumido por la nostalgia. Tanto añora a su amada, que después de haber sufrido ya seis meses de exilio, cuando se acerca la temporada de lluvias (que empieza en junio-julio, en el tercer mes del calendario indio, Ashar), desesperado le suplica a una nube que vaya al norte y le lleve un mensaje a su amada, y que vuelva con noticias de ella. El poema es la súplica del yaksha a la nube, que le explica la ruta para llegar a Alaka, y cómo encontrar a su esposa, y las palabras que debe decirle.

El poema no es excesivamente largo. Sus 115 estrofas - aunque algunas versiones contienen 110, otras 120 - se suelen separar en dos secciones, aunque esto no está abiertamente dividido en el texto: Purvamegham (la nube primera), que describe la condición del yaksha y la ruta a seguir por la nube mensajera, y Uttaramegham (la nube última), que describe el esplendor de Alaka y a la esposa del yaksha, y contiene el mensaje que la nube debe transmitir. Está escrito en un tipo de verso llamado mandakranta, que normalmente se agrupa en cuartertos, y que es muy musical a pesar de no ser rimado. Cada verso consta de 17 sílabas, divididas por dos cesuras, una tras la sílaba 4 y otra tras la sílaba 10, formando un patrón de 4+6+7=17, lo que crea el ritmo musical que escuchamos al recitarlo.

kaścit kāntā / virahaguruṇā /svādhikārāt pramattaḥ

Kalidasa expresa en este poema el dolor, la aguda aflicción que produce la separación. El yaksha intenta sobreponerse a ella, y llevado por el desespero, intenta usar a una nube para reunirse con su amada. ¿Por qué no pide a un ser humano, o a un pájaro al menos, a un ser sólido y con voz, que transmita su mensaje? Eso quizá tendría más sentido, pero la separación forzosa nos hace perder el sentido. Para superar la desolación el yaksha hace algo muy humano: usa el poder de la imaginación para consumar la reunión. Envía a una nube mensajera. Este es el poder de la literatura, el poder de la unión.

Kalidasa nos hace saborear la añoranza del yaksha con descripciones muy detalladas y visuales. Nos regala un paraíso imaginativo, de imágenes y de la imaginación, y es capaz de transformar el dolor en una delicia. Unos ejemplos:

(Estrofa 2)

tasminn adrau katicid abalāviprayuktaḥ sa kāmī 
nītvā māsān kanakavalayabhraṃśariktaprakoṣṭhaḥ 
āṣāḍhasya prathamadivase megham āśliṣṭasānum
vaprakrīḍāpariṇatagajaprekṣaṇīyaṃ dadarśa


That lover, separated from his beloved, whose gold armlet had slipped from his bare forearm, having dwelt on that mountain for some months, on the first day of the month of Asarha, saw a cloud embracing the summit, which resembled a mature elephant playfully butting a bank. 

Ese amante, separado de su amada, cuyo brazalete de oro se deslizaba ya de su desnudo brazo, habiendo pasado en aquella montaña algunos meses, en el primer día del mes de Ashar (1), vio abrazando la cima a una nube que parecía un elefante adulto jugueteando y chapoteando en una orilla.

(1) Ashar es el nombre moderno (en bengalí) del mes de Asarha: el tercer mes del año indio (que empieza a mitad de abril), y que es el primer mes del monzón.


Cuyo brazalete de oro se deslizaba ya de su desnudo brazo... El amante, consumido por la nostalgia, ha adelgazado tanto que su pulsera se le cae del brazo al que antes se ajustaba perfectamente. No sé si este es un topoi, porque lo he leído en unos poemas tamiles supuestamente más antiguos que el de Kalidasa, pero sea cómo sea, es precioso. Y la nube gris es un elefante adulto, un animal poderoso, inteligente y muy apreciado en India. Esta metáfora se repite a lo largo del poema muchas veces, por ejemplo en la estrofa 54, dice que es un "elefante de los dioses"; es el yaksha intentando halagar a la nube para que así no rechace su petición de ayuda. En otra extraordinaria estrofa (la 62), el yaksha compara a la nube de lluvia con el sólido y brillante negro del kohl, el polvo natural con el que las mujeres indias delinean y realzan la forma de sus ojos.

El yaksha se deshace en llamamientos al corazón de la nube en más de una ocasión, para intentar convencerla. Aquí transcribo otro de los más curiosos:

Estrofa 12

āpṛcchasva priyasakham amuṃ tuṅgam āliṅgya śailaṃ
vandyaiḥ puṃsāṃ raghupatipadair aṅkitaṃ mekhalāsu
kāle kāle bhavati bhavato yasya saṃyogam etya
snehavyaktiś ciravirahajaṃ muñcato bāṣpamuṣṇam 

Having embraced your dear friend, that lofty mountain, marked on its flanks by the feet of the lord of Raghu which are worshipped by men, take your leave. Year after year, having come for union with it, there is a display of affection on your part—you who release hot tears born of long separation. 

Una vez que hayas abrazado a tu querido amigo, esa altiva montaña, marcada en sus faldas por los pies del señor de Raghu (1) que los hombres consideran sagrados, prosigue. Año tras años, tras haberte unido a ella, das una muestra de tu cariño - tú que liberas cálidas lágrimas nacidas tras una larga separación.

(1) Rama

El yaksha, con su ingenio tan agudizado como ofuscado por el dolor y la nostalgia, apela a los sentimientos de la nube, haciéndola ponerse en su lugar, relacionando el sufrimiento de la nube alejada de la montaña que tanto ama, con el suyo propio, a kilómetros de distancia de su esposa. ¿A quién no convencería esta súplica? Todos los lectores quisiéramos inmediatamente convertirnos en nubes para ayudarle.

Otras veces, el yaksha es un poco más agresivo. Por ejemplo en la estrofa 17 dice:

na kṣudro 'pi prathamasukṛtāpekṣayā saṃśrayāya
prāpte mitre bhavati vimukhaḥ kiṃ punar yas tatthoccaiḥ

Even a lowly being, remembering an earlier kind deed, does not turn its back on a friend who has come for refuge; how much less, then, one so lofty?

Incluso un plebeyo, recordando un amable favor anterior, no da la espalda a un amigo que ha venido buscando refugio; ¿cómo podría, entonces, un ser tan noble (como tú)?

Además de estos argumentos tan emotivos, el yaksha, que quiere que la nube se identifique con él y con su dolor, intenta atraer la curiosidad de la nube con las cosas que a él le resultan más atractivas: las mujeres. Le promete la visión de unas jóvenes chicas, blancas como el jazmín y perfectas como la flor de loto, que esperan sin saberlo la amistad de la nube, que posará por unos instantes su sombra sobre sus bellos rostros (estrofa 27):  "chāyādānāt kṣaṇaparicitaḥ puṣpalāvīmukhānām" /"you who have made a momentary acquaintance with the flower-picking girls by lending shade to their faces"  / "tú, que al prestar tu sombra sobre las caras de las chicas que recogen flores has entablado amistad con ellas un instante". También le promete el placer de ver las "temblorosas pestañas" de las mujeres atemorizadas por el relámpago en la ciudad de Ujjain (estrofa 28), por poner algunos ejemplos.

Pero las mujeres no son la única atracción que la nube puede encontrar en su camino. Las descripciones de los paisaje sobre los que pasará en su viaje son fascinantes. Nosotros también queremos hacer ese viaje, queremos sobrevolar esos valles, esos ríos, esos bosques, esas cumbres nevadas, esas ciudades.

Estrofa 29:

vīcikṣobhastanitavihagaśreṇikāñcīguṇāyāḥ
saṃsarpantyāḥ skhalitasubhagaṃ darśitāvartanābhaḥ
nirvindhyāyāḥ pathi bhava rasābhyantaraḥ saṃnipatya
strīṇām ādyaṃ praṇayavacanaṃ vibhramo hi priyeṣu

On the way, after you have ascended to the Nirvandhya River, whose girdles are flocks of birds calling on account of the turbulence of her waves, whose gliding motion is rendered delightful with stumbling steps, and whose exposed navel is her eddies, fill yourself with water, for amorous distraction is a woman’s first expression of love for their beloved.

En el camino, después de subir hacia el río Nirvandhya, cuyos collares son las bandadas de pájaros cantando por la turbulencia de sus aguas, cuyo fluído movimiento se convierte en admirable cuando tropieza con las piedras, y cuyos remolinos muestran su ombligo, llénate tú de agua, puesto que la primera expresión amorosa de una mujer por su amado es la desatención.

Los ríos, en sánscrito y en la mitología hindú, son todos mujeres: quizá porque el agua es la vida. Los pájaros son los adornos del río, el fluir de sus aguas es como los andares de una mujer, que se desliza y balancea y cuando da un traspiés contra las rocas del lecho del río, es todavía más dulce. Pero mi metáfora favorita son los remolinos que exponen a la vista el ombligo del río, como una mujer en sari, que según se mueva, muestra o esconde su ombligo de nuestros ojos.

Hacia el final del poema, cuando por fin la imaginación del yaksha llega a su casa en Alaka, y explica a la nube mensajera cómo encontrar a su esposa y qué debe hacer para transmitirle el mensaje, Kalidasa describe su dolor de una manera intensa, a través de la descripción externa de las acciones de la mujer, y muestra un entendimiento muy profundo de la nostalgia amorosa, que yo no puedo evitar preguntarme qué separaciones habrá sufrido Kalidasa en su vida.

(Estrofa 26 de la segunda parte)

utsaṅge vā malinavasane saumya nikṣipya vīṇāṃ
madgotrāṅkaṃ viracitapadaṃ geyam udgātukāmā
tantrīm ārdrāṃ nayanasalilaiḥ sārayitvā kathaṃcid
bhūyo bhūyaḥ svayam api kṛtāṃ mūrcchanāṃ vismarantī 

Or having placed a lute on a dirty cloth on her lap, friend, wanting to sing a song whose words are contrived to contain my name, and somehow plucking the strings wet with tears, again and again she forgets the melody, even though she composed it herself

O habiendo colocado un laúd sobre una sucia tela en su regazo, amiga (1), queriendo cantar una canción destinada a contener mi nombre entre sus palabras, y de alguna manera rasgando las cuerdas con sus lágrimas y humedeciéndolas, una y otra vez ella olvida la melodía, a pesar de haberla compuesto ella misma.

(1) a lo largo del poema el yaksha se autodenomina "amigo" y "hermano" de la nube, a su esposa la "esposa de tu hermano", y aquí por fin, llama amiga a la nube.

La esposa del yaksha, sollozando, pensando continuamente en su esposo, desatiende las tareas de la casa, como se olvida de lavar las telas, y se olvida hasta de las canciones que quiere cantar en memoria de su amado. ¿Es que hace falta decir que está desolada?

Y tras tantas estrofas que despiertan en nosotros el sabor de la pena (la karuna rasa), al mismo tiempo se despierta en nosotros una curiosidad inmensa. ¿Cuál es el mensaje que el yaksha desea decir a su esposa? ¿Nos dirá Kalidasa cuáles son esas palabras? Pues sí:

(Estrofa 42 de la segunda parte)

aṅgenāṅgaṃ pratanu tanunā gāḍhataptena taptaṃ 
sāsreṇāśrudrutam aviratotkaṇṭham utkaṇṭhitena 
uṣṇocchvāsaṃ samadhikatarocchvāsinā dūravartī
saṃkalpais tair viśati vidhinā vairiṇā ruddhamārgaḥ

He whose path is blocked by an invidious command and is at a distance, by means of these intentions, unites his body with yours, the emaciated with the emaciated, the afflicted with the even more deeply afflicted, that which is wet with tears with that which is tearful, that whose longing is ceaseless with that which is longed for, that whose sighs are hot with that whose sighs are even more numerous.

Él cuyo camino está bloqueado por una odiosa orden y quien está lejos, por medio de mí, une su cuerpo con el tuyo, lo consumido con lo consumido, lo afligido con lo aún más profundamente afligido, aquello que está húmedo de lágrimas con aquello que está lloroso, aquello cuya añoranza es infinita con aquello es añorado, aquello cuyos suspiros son cálidos con aquello cuyos suspiros son aún más numerosos.

El yaksha dicta estas palabras a la nube, imaginando que él mismo es la nube diciéndoselas a su esposa recién levantada, observándola por la ventana de su dormitorio. La unión, por fin, imaginada pero unión al fin y al cabo, de las dos nostalgias y las dos tristezas por medio de un cuarteto: los versos son sólo un medio, como la nube, la nube es el poema y nos unimos a Kalidasa al leerlo, nos unimos al corazón humano al leerlo. El poema de la separación es un canto a la unión: 

"Oh, nube, tu esplendor realzado por la temporada de lluvias, ojalá nunca nada te separe de tu consorte, el relámpago.

Para terminar, os dejo con los invisibles hilos que unen a Rabindrantah con Kalidasa, más allá de sus ensayos o de su admiración por el poeta clásico: son sus canciones las que son una celebración del Meghadutam. Si bien Tagore jamás intentó traducir el poema al bengalí, creo que lo que sí intentó, consciente o inconscientemente, fue trasladar el sentimiento de separación, el anhelo de la unión, y la temática de las nubes y la lluvia, en sus famosas canciones. Muchas de ellas hablan de las nubes, y muchas otras, de la lluvia, especialmente del mes de Ashar, el primero del monzón. Escuchad estas dos:

Abar Esechhe Ashar (El monzón ha regresado)


El monzón ha regresado, cubriendo el cielo
a través del viento se huele la lluvia
este viejo corazón mío aún estalla de alegría
al ver a las nuevas nubes condensarse
sin prisa sobre los verdes campos cae la sombra de las nubes negras
"¡Ya llega!", grita el corazón, "¡Ya llega!", canta esta canción
Ha llegado a la mirada, se apresura al corazón.

Bahu yuger opar hote (Después de muchos muchos años)



Después de muchos años he recordado el monzón,
en un verso del poeta con el relámpago y la lluvia que gotea.
Las guirnaldas de flores unidas se balancean y se mezclan con el polvo,
hoy su fragancia fluye en el viento lloroso.
Ese día sin razón aparente llegaron las nubes a la orilla
el agua se derramaba sin razón aparente sobre la verde orilla.
Sin pestañear la guirnalda de nubes se extendía hacia el camino,
como la visión de la sombra de una nube negra a mi memoria.

Tumi Shandhyar Meghamala (Tú eres la guirnalda de nubes del crepúsculo)


Esta canción fue traducida por el propio Rabindranath al inglés para la colección que se recogió bajo el título The Gardener, así que permitidme que cite su traducción directamente, sin duda alguna mejor de que lo que yo soy capaz de hacer:

You are the evening cloud floating in the sky of my dreams.
I paint you and fashion you ever with my love longings.
You are my own, my own, Dweller in my endless dreams!
Gleaner of my sunset songs!

Your lips are bitter-sweet with the taste of my wine of pain.
You are my own, my own, Dweller in my lonesome dreams!
Of the depth of my gaze!

I have caught you and wrapt you, my love, in the net of my music.
You are my own, my own, Dweller in my deathless dreams!
Your feet are rosy-red with the glow of my heart's desire,
With the shadow of my passion have I darkened your eyes, Haunter!



Nota curiosa: Neruda escribió su poema 16 de Veinte poemas de amor y una canción desesperada basándose en esta traducción al inglés de la canción original en bengalí. Veamos su transcreación:


En mi cielo al crepúsculo eres como una nube 
y tu color y forma son como yo los quiero. 
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces, 
y viven en tu vida mis infinitos sueños. 

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies, 
el agrio vino mío es más dulce en tus labios: 
oh segadora de mi canción de atardecer, 
cómo te sienten mía mis sueños solitarios! 

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa 
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda. 
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo 
estanca como el agua tu mirada nocturna. 

En la red de mi música estás presa, amor mío, 
y mis redes de música son anchas como el cielo. 
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto. 
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.


Demasiadas cosas para una sola entrada, ¿no?



* La traducción al inglés de McComas Taylor está disponible aquí: http://chl.anu.edu.au/languages/sanskrit/meghaduta_english.pdf

miércoles, octubre 16, 2013

Tagore. Rabindranath Tagore

Ha llegado el momento, tras mucho mucho tiempo, de hablar un poco más en profundidad de Tagore en este blog. Últimamente no sólo he estado descubriendo, más tarde que temprano, sus canciones, tan famosas en Bengala Occidental -tanto, que cualquiera, CUALQUIERA, se pone a cantarlas en medio del silencio o de una conversación, cuando encuentran una conexión interna-, sino que además me he estado leyendo varios de sus relatos cortos, he visto ya suficientes películas basadas en sus historias, y me he terminado una de las novelas, además de haber visto dos obras de teatro suyas, entre otras, Tasher Desh, de la que he hablado más que suficiente. 

Me fascina ver que en muchos de los relatos que he leído, en las películas basadas en ellos, en la novela que he leído (Ghare Baire, El hogar y el mundo), la mujer tiene un papel sino protagonista directamente, sin duda fundamental, una de las piezas esenciales. Y que lo escribiera un hombre a caballo entre el siglo XIX y el XX, es más que notable. Aunque en Tasher Desh las mujeres, que inician la revolución, necesitan de un empujoncito masculino, en Chitrangada la mujer transformada en hombre transformada en mujer es la (¿el?) figura principal, y en El Rey y la Reina, pues la Reina (y su hija) están ahí. Eso en cuanto a las obras de teatro que conozco, que tampoco son tantas. En cuanto a las historias, pues una de las que he leído, llamada Visión, fue muy impactante. La protagonista y narradora es una mujer casada que se queda ciega y tiene que sufrir ser una carga para su marido. Su mundo interior está muy bien descrito, de una manera sensible sin caer en el melodrama, tratando sutilmente no sólo la psicología de la mujer, sino de su marido, y en general, de toda la sociedad india. En este relato, la esposa, Kumo, empieza a ver cómo su visión se reduce y debilita después de un aborto que tuvo. Ya el hecho de que abortara a su primer hijo debió de ponerla en una posición difícil en la sociedad de la época - y quizá, aún en la de ahora - y que aún encima se convirtiera en una minúsválida, ciega, que en lugar de ser el apoyo y refugio de su marido fuera todo lo contrario, era sin duda una situación complicada de sobrellevar. Para empeorar las cosas, su marido era un estudiante de Medicina, que por ser estudiante cree que puede curar a su esposa y no la deja ir al médico a pesar de las protestas de su cuñado, el hermano de ella, y cuando finalmente ve, demasiado tarde, que su orgullo y tozudez han provocado que su mujer quedara ciega de por vida, accede a que ella vea un médico (mi traducción): 

"Pero después de un tiempo, la agonía se hizo insoportable. My visión se extinguía, y tenía continuos dolores de cabeza cada noche. Yo podía ver cuánto se alarmaba mi marido. Entendí por su manera de actuar que estaba buscando una excusa para llamar a un médico. Así que yo misma sugerí que podría llamar a uno. 
Él se sintió muy aliviado, pude notarlo. Ese mismísimo día hizo llamar a un médico británico. No sé de qué hablaron exactamente, pero pude notar como el caballero hablaba muy muy cortante y enfadado con mi marido.
Él permaneció silencioso durante un tiempo después de que el médico se marchara. Le tomé de las manos y le dije: ' ¡Pero qué bruto era! ¿Por qué no has llamado a un médico indio? Habría sido muchísimo mejor. ¿Cómo puedes creer que ese hombre sabe más que tú sobre mis ojos?'
Mi marido se mantuvo en silencio por unos segundos, y entonces dijo con voz entrecortada: 'Kumo, tus ojos necesitan una operación'
Yo fingí estar muy enfadada porque él me hubiera estado ocultando esa situación durante tanto tiempo.
'¡Has estado al tanto de eso todo el tiempo y no me has dicho nada al respecto!', le dije, ' ¿Crees que soy un bebé para tener miedo de una operación?' "

Eso. !!!!!!!!!! . Y sigue.

El hogar y el mundo me ha dado mucho que pensar. Esta novela, escrita a modo collage entre los diarios de los tres protagonistas, de modo que da una visión polifónica de los mismos sucesos, no sólo me ha sorprendido por la profundidad y la actualidad, a pesar de haber sido escrita hace casi 100 años, en 1916, sino porque básicamente habla de la desigualdad de género. En esta novela, la protagonista indiscutible es Bimala, una chica de familia tradicional y aldeana de Bengala, casada con un chico de clase más alta, terrateniente y estudiante de Economía y Política. Su marido, Nikhilesh, se convierte en un hombre de fuertes principios morales, un idealista, que intenta crear un mundo mejor lejos de las pequeñas miserias humanas. No sólo enseña a Bimala lo que va aprendiendo en la universidad, sino que intenta "liberarla", es decir, que salga al mundo exterior que las mujeres en la época tienen prohibido, pues una vez casadas deben permanecer siempre dentro de los departamentos interiores de la casa - la purdah, o "cortina" - sin acercarse ni ser vistas por nadie que no sea de la familia o del servicio. Nikilesh desafía todo esto llevando a su mujer a una habitación intermedia, entre los departamentos interiores para las mujeres de la familia y los exteriores, para los invitados y para los hombres, y presentándole a un activista amigo suyo que lucha contra los británicos en un movimiento nacionalista, los swadeshi. Este activista, Sandeep, es un personaje visceral que no intenta esconder bajo ningún disfraz su carácter egoísta y ambicioso, más allá del ligero barniz idealista que le da el hecho de luchar contra los ingleses. Bimala y Sandeep se enamoran, algo que Nikilesh no fue capaz de prever ni imaginar: 

"Cada esquina está inundada por los torrentes del monzón; el brillo de los brotes de arroz es como el del cuerpo de un bebé. El agua había llegado hasta los jardines de nuestra casa. El sol de la mañana se ha vertido sobre la tierra sin obstáculos, equiparándose a la pasión del cielo azul. 
¡Ojalá hubiera música en mi voz! El agua en los arroyos centellea, las hojas de los árboles deslumbran, los arrozales tiemblan y destellan - en la mañana la música ha llegado a este día de julio, ¡y yo soy el único mudo! Las melodías están encerradas dentro de mí; todo el brillo de este mundo que me alcanza acaba cautivo dentro y no puede salir. Cuando veo este deslucido, sombrío yo, puedo entender que me falta algo. Nadie podría soportar mi compañía día y noche. 
Bimal está tan llena de vida. Es por esto que, en todos estos nueve años, ella nunca me ha parecido aburrida. Pero si hay algo dentro de mí, es una muda profundidad y no unas olas susurrantes. Sólo puedo recibir, pero no puedo agitar. Mi compañía es como la inanición; cuando veo a Bimal hoy puedo entender a qué hambruna ha sobrevivido ella todos estos años. ¿A quién se puede culpar? 
Dios mío. 
Las inundaciones del monzón, julio y agosto
¡mi templo está vacío! 
Mi templo está construido para estar vacío; sus puertas están cerradas. He fracasado en entender todos estos años que el ídolo de mi dios estaba esperando afuera. Pensé que él había aceptado los rezos y que me había otorgado favores - pero, mi templo está vacío, mi templo está vacío.
(...)
Toda pena, todos los errores vienen de huir de la Verdad. Si no lleno mi vida con la Verdad, ¿cómo pasarán mis días y mis noches? No puedo soportarlo más; Verdad, llena mi templo ya."
El despertar a la Verdad, que Nikilesh tanto anhela, no es exactamente la Verdad a la que esperaba despertar. 

Bimala dice cosas como: 
"Esta tumultuosa emoción que estaba estallando en las orillas del país, llegó a mi vida con una melodía diferente. La fuerza de la naturaleza que era mi Destino estaba acercándose y el sonido todavía distante de sus ruedas hacía latir mi corazón más y más fuerte, más y más alto. A cada segundo, sentía que un extraño y sublime fenómeno me sobrevenía, y que yo no era del todo responsable de él. ¿Pecado? El camino había huido lejos de los espacios del pecado y de la castidad, de lo justo y legítimo, la pena y la empatía habían abierto su propio sendero. Yo nunca había deseado esto, nunca había anhelado esto; si miraras al conjunto de mi vida, no podrías reclamarme nada. Toda mi vida he rezado devotamente, y cuando por fin llegó el momento de otorgar el deseo, ¡un Dios diferente apareció ante mí! Así como el país de pronto ha despertado, alzado la cabeza y gritado !Viva la tierra nativa! (Vande Mataram), mi corazón y mi alma y cada nervio de mi cuerpo hoy han despertado para decir "viva" a algo extraño, desconocido, exótico - ¡a algo que carece de cualquier explicación! 
Este era un peculiar parecido entre la canción del corazón del país y la canción de mi propio corazón. Muchos días me levantaba de mi cama silenciosamente, e iba a la terraza. Justo un poco más allá de los muros de nuestra casa había un arrozal a medio madurar. Al norte, el agua del río centelleaba era visible a través de la gruesa cubierta de árboles de la aldea. Más allá había un bosque. Carecía de forma, como un feto deforme, dormido acunado en el vientre de la noche inmensa. Yo miraba hacia adelante y veía a mi país allí - de pie, como una niña igual que yo. Ella solía sentirse feliz en su pequeño rincón de la casa. Pero de pronto había oído la llamada de la naturaleza. No había tenido tiempo de pensar. Simplemente, había caminado a ciegas en la oscuridad. Ni siquiera había esperado a encender una pequeña lámpara. Yo sabía, en esa noche somnolienta, cómo su pecho respiraba alterado. Sabía de la melodía distante que la llamaba, cómo ella sentía que ya estaba allí, ella lo había encontrado y ahora ya podía caminar con los ojos cerrados sin tener miedo nunca más. Esta no era la mujer que recordaría que había que barrer la casa, que había que encender las luces, que había de dar de comer a los niños. Hoy ella era la amante. Este era nuestro país en los días de los Vaishanva Padabalis (N.T: unos cantos que relatan la historia de amor entre Krishna y Radha, que son la pareja epítome del amor romántico en la cultura india). Ella había abandonado su casa y olvidado todos sus deberes. Todo lo que tenía era una pasión sin fin; encendida por esa pasión, ella seguía caminando, sin cuidado, por la carretera. Yo también era una viajera que acudía a la misma cita. Yo también había perdido mi casa y mi camino. La meta y los medios se confundían con la niebla ante mí - sólo era consciente de la pasión y del viaje." 
La confusión de Bimala ante el nuevo mundo que se abre ante ella es patente en toda la novela. Sandeep en cambio, es más claro:
"Bajo esta forma, la amistad, entre palabras y gestos, hablados y sin hablar, progresó. Ella era la señora de la casa, quien normalmente es como una estrella en el cielo, inalcazable. Aquí, los senderos no estaban pisoteados. A través de este vacío sin nombre navegábamos a nuestra manera: una tensión gradual, conocimiento y conciencia, un velo de inhibición desapareciendo en un cielo sin forma y de repente descubriendo la naturaleza desnuda - ¡esta era una extraña, victoriosa aventura de la Verdad! 
¡Por supuesto que esta es la Verdad! La fuerza de la atracción entre un hombre y una mujer es una fuerza más que tangible. Desde la partícula de polvo en el suelo hasta las estrellas en el cielo, todas las cosas materiales así lo demuestran. ¡Un hombre querría mantenerlo cubierto y escondido por unas pocas palabras, convertirlo en su propiedad doméstica y hacerlo seguir una serie de normas y regulaciones! Como si fuera una obligación fabricar un reloj de pulsera para el yerno a partir de las estrellas del universo. Pero, cuando la realidad despierta ante la llamada de la materia, y cuando en apenas un instante, barre de un sólo golpe cualquier pretensión palabrera del hombre y toma el lugar que le pertenece, ni la fe ni la moralidad pueden pararlo. ¡Así vengan condenas, arrepentimientos y órdenes! Pero para poder luchar contra la tormenta, necesitas algo más que palabras. La tormenta no te responde, sólo te sacude - es la realidad. 
Por eso estoy disfrutando tantísimo esta palpable revelación de la Verdad. Tanta vergüenza, tanto miedo, ¡tantos dilemas! Pero, sin ellos, ¿cuál es el encanto de la Verdad? Este temblor en el paso, este huir cada dos por tres - es muy dulce, sin duda. Y la mentira es más para uno mismo que para los demás. Cuando la realidad se prepara para luchar contra lo artificial, el engaño es la primera arma de éste, porque los enemigos de la materia dicen que la realidad es grosera. Por eso necesita mantenerse escondida o ponerse una máscara. Así, la realidad no puede decir directamente 'Sí, soy grosera, porque soy la Verdad, soy corpórea, soy instinto, soy hambre, no tengo vergüenza ni corazón - tan desvergonzada e insensible como una roca gigante, desgajada de una montaña por culpa de las lluvias y que cae rodando sobre las cabezas de los hombres, sin que le importe si mueren o sobreviven."
(...)
¿Por qué ella no se da cuenta? Porque el hombre ha destruido con sus propias manos la capacidad de entender y de conocer la realidad por completo, ya que siempre la está disfrazando. El ser humano se avergüenza de la realidad. Por eso trabaja a escondidas, bajo montones de velos que envuelven; es por ello que nunca llegamos a saber cómo funciona de veras y cuando la realidad nos sobreviene sin previo aviso, no hay manera de negarla."

Una novela que vale la pena leer.

Y en cuanto a las canciones, de momento esta versión de una canción religiosa de Tagore (Rabindrasangeet), hecha por Arnob, un cantante de Bangladesh que ya he mencionado varias veces también, me parece maravillosa: 

A veces puedo verte, ¿por qué no puedo verte cada día?
¿Por qué las nubes vienen al cielo de mi corazón? ¿Por qué no me dejan verte?
Sólo puede verte a la luz del instante en que parpadeas
perdido siempre por el miedo, desapareces en un segundo
¿Qué podría hacer para conseguirte, dime? ¿Para guardarte en mis ojos?
¿Dónde podría conseguir tanto amor como para guardarte en mi corazón?
No deseo nada más, lo haré lo mejor que pueda,
si tu quieres, ahora mismo yo sacrificaré mis deseos terrenales.



La canción es bonita en sí, pero su versión, es que me lleva a otro mundo. ¿Y a vosotros?


sábado, agosto 31, 2013

Tasher Desh, de Q

(Atención: hay spoilers. Aunque no importa demasiado, la verdad. Lo importante de esta película es la forma, no el contenido. Todos los bengalíes conocen la historia antes de ir a verla, pero eso no disminuye el valor de la película).


Este es la segunda entrada que dedico a Tasher Desh, y quizá haya un tercero. He hablado de la obra de teatro de Rabindranath Tagore, que vi representada este año en Academy of Fine Arts en Calcuta, en una entrada en la que avancé lo que es el tema de esta, la película que Q ha hecho versionando (de manera fiel al texto e infiel a todas las formas) la misma obra. ¿Q? ¿Quién es Q? Q es el nombre artístico de Qaushiq (normalmente, Kaushik) Mukherjee, un director de cine bengalí independiente, famoso por su irreverencia general ante todo, pero especialmente, ante lo convencional, lo tradicional y lo anquilosador.

Sus deseos de romper con los diques que contienen la creatividad, las barreras que nos encierran (Bandh Bhenge Dao, literalmente "Rompe los diques", es una de las canciones de la obra), le han llevado a adaptar la obra de Tagore al cine. No conozco bien la obra teatral de Tagore, pero esta es una pieza muy interesante, con un contenido que, además de ser claramente didáctico, lo que enseña no es sino la libertad. De hecho, hoy en clase he preguntado, para practicar (estamos con el cine) el significado del verbo "tratar", ¿de qué trata Tasher Desh? Y la respuesta de mis alumnos ha sido "de la libertad". Lo bueno, si es breve, dos veces bueno.

Para los perezosos a los que no os apetece volver a la otra entrada a recordar, y para aquellos recién llegados que están un poco perdidos, hago un pequeño resumen: la historia cuenta la huida de un joven que se siente atrapado en la monotonía de su vida, que emprende un viaje con un amigo, y llegan a una extraña isla, el País de las Cartas, donde para su sorpresa, los habitantes viven bajo un orden marcial, siguiendo órdenes absurdas sin cuestionarse nada. El joven y su amigo, los primeros extranjeros en visitar la isla, son la chispa que hará estallar una revolución en el País de las Cartas, cuando persuaden a una de las cartas-chica a ponerse de su parte. Poco a poco, las cartas dejan de ser cartas y se convierten en seres humanos.

Pues Q lleva todo esto a la pantalla, y mucho más también. En realidad, sigue la obra de Tagore al pie de la letra: los diálogos, las canciones, no hay licencias. Las licencias se las toma en las formas, que rompen con lo que estamos acostumbrados a ver en una película. De hecho, es casi una anti-película, sobre todo la segunda parte, donde la historia se diluye en un collage de imágenes, música y poemas, que en los momentos más excesivos recuerda a un videoclip de la MTV. Pero eso es en los momentos en los que la película sobrepasa al espectador, no acostumbrado (por supuesto que no acostumbrado) al concepto que Q está proponiendo a través de su película sobre la libertad - poniéndolo en práctica en la misma.

La primera parte es un poco más "normal", digamos, en cuanto a que podemos seguir un tenue hilo narrativo: la monotonía de la vida del príncipe, contada a través de un cuentacuentos (quizá, la figura del propio director) que pasea por Calcuta y duerme en las estaciones de tren, con el texto de la obra de Tagore en la mano, obsesionado con representarla en un teatro. El cuentacuentos, que no habla sino consigo mismo y con los trenes, llega a una casa antigua y ruinosa donde hay una joven viuda, a la que reconoce como la Reina de Corazones, y a la que le empieza a contar la historia del príncipe. 


Este príncipe sin nombre (simplemente se le llama "príncipe", Rajputro) vive con su madre y una legión de sirvientes y sirvientas vestidas de blanco, en una solariega casa perdida en el bosque. La madre, exiliada o desterrada, no lo sabemos exactamente, después de que el rey la sustituyera por una reina más joven, ha encerrado a su hijo en la casa mientras que ella se ha encerrado en su mente, sus recuerdos, y el alcohol. De vez en cuando viene el mejor amigo del príncipe, que además es su proveedor de marihuana, que fuman continuamente, como único medio de escapar que tienen. El príncipe sueña con salir y viajar, escapar de esa rutina vacía, de los momentos que se repiten iguales unos tras otros. 

Q nos hace visualizar y sentir esta monotonía repitiendo planos desde todos los ángulos, como si fuera un experimento cubista, en la que casi se superponen unos a los otros (y a veces, se superponen realmente). Los diálogos se repiten cuatro, cinco, seis veces, siempre los mismos, los mismos movimientos. Nos sentimos como el joven príncipe, atrapados en esa jaula del tiempo. Su amigo no entiende por qué tanta pasión por salir de esa "jaula de oro" en la que viven, cómodamente, donde tienen todo lo que pueden desear, mientras que el mundo de fuera se presenta desconocido, incierto y peligroso. Cuando el príncipe está empezando a volverse loco de hastío, llega el Oráculo, un ser andrógino vestido de rojo que le canta lo que debe hacer: viajar. Por fin, el príncipe se enfrenta a su madre, en silencio, escribiendo con el pintalabios de ella por toda su habitación su deseo, explicando por qué no puede quedarse más tiempo en esa cárcel de casa, y su madre pronuncia sus primeras palabras en toda la película para bendecirle en su viaje.

Y llegamos a la segunda parte de la película, en la que, mágicamente - por una pastilla que toman, al estilo Matrix - llegan a una isla con una playa maravillosa. Por fin el príncipe sonríe, feliz con la novedad y la libertad, aunque sea menos cómodo que su gran mansión. Pero hay un elemento lúgubre en toda su felicidad: los nativos de la isla, que tienen una apariencia extraña y se mueven de manera extraña, todos al unísono, y hablan a gritos.


El diseño de la vestimenta y del maquillaje de las Cartas se merece un premio. Fijaos en los labios: cada palo de la baraja está claramente representado en el conjunto de colores de la ropa (variaciones de blanco, negro y rojo), y en los labios.


Q rompe la pantalla en mil partes para mostrar con mas fuerza los dientes amenazantes de las cartas, con sus particulares subtítulos (las cartas hablan con voces distintas, y por lo tanto, sus subtítulos son diferentes de los humanos). Toda la forma está diseñada con un claro propósito: romper las barreras (de la pantalla incluidas), y sobrecoger al espectador con la emoción que toque: monotonía, desesperanza, miedo, alegría, pasión...

Cuando los dos amigos están observándoles escondidos entre los arbustos, no pueden evitar reírse de las Cartas. Esto los alerta y son descubiertos, arrestados por el crimen de reír, y llevados ante el Rey y la Reina de las Cartas (hay que decir que estas cartas eran muy igualitarias, ya que el Rey siempre consulta con la Reina antes de tomar cualquier decisión, y si no está de acuerdo, pues no se toma hasta que no tengan un consenso). Al príncipe se le ocurre cantar como símbolo de respeto, pero cantar también es un crimen el País de las Cartas, así que los habitantes piden que sean ejecutados por atreverse a cometer semejante crimen, porque hay que "mantener la cultura". El ministro de cultura, una carta especialmente cabezota, pide su muerte, mientras que otros piden el destierro. Pero el príncipe pide permiso para hablar antes de ser juzgado, y les canta a las mujeres-cartas una canción como la que el Oráculo le cantó a él. Esto hace perder la compostura y la seguridad a las mujeres, incluida la Reina, que tras escuchar la canción, se niega a que sea castigado. Así que el castigo queda pospuesto, y ellos siguen con vida.

Entonces perdemos de vista a los dos amigos, para centrarnos en las cartas, y en como una de ellas , Horotoni (la Reina de Corazones) empieza a rebelarse ante las normas estúpidas y deja de hacer nada de los establecido, para hacer libremente, lo que ella quiere. Entre otras cosas, sentir la brisa en su pelo.


 Horotoni corta con tijeras la tienda de campaña donde vive, y se quita la gorra, para sentir la brisa del mar por primera vez.

Poco a poco, las demás cartas la siguen, primero las mujeres y luego los hombres, hasta que los habitantes de la isla están claramente divididos en dos facciones, con el obsesivo ministro de cultura y el Rey a un lado, y Horotoni y los suyos del otro. La película termina con la rebelión en marcha, con Horotoni y los suyos gritando con antorchas en la mano, esperanzados. El cuentacuentos y la viuda (que no sabemos si es realmente la Reina de Corazones, pues entonces, ¿qué le ha pasado?, o si es la imaginación del cuentacuentos, que la imagina como tal) abandonan la casa en ruinas para, quizá, volver a Calcuta juntos. Y Q nos regala al final, con los títulos de crédito, un montaje de imágenes y videos de diversas manifestaciones y rebeliones en el mundo, de guerras y de soldados en las calles (un guiño a la Primavera Árabe, entre otras rebeliones que seguramente no he sido capaz de reconocer), los grafittis de Bansky (¿qué indio los reconocerá? Ninguno...esto es un guiño a la audiencia occidental), y por fin, la voz de Tagore dirigiéndose a su pueblo en un tono altivo, hablando de la cultura de la Dorada Bengal.

Otra de las joyas de esta película es la banda sonora, que da un toque moderno a las canciones de Tagore. Y entre los muchos cantantes que participan en la banda sonora, está una de mis favoritas, Anusheh Anadil de Bangladesh. Si os interesa, os lo puedo enviar: en youtube todavía no está disponible.

Esta es la canción de la que hablaba al principio, Bandh Bhenge Dao, Rompe los diques, las barreras, en la versión tradicional y la versión de la película de Q, con la colaboración de Asian Dub Foundation:




Rompe los diques, rompe los diques, rompe los diques, 
¡rompe los diques!

Deja que desaparezca la esclavitud
Deja que la canción seca fluya
Canta por la victoria del derribo.
Deja que la marea se lleve lo desgastado y viejo
Deja que se vaya, deja que se vaya.
Hemos escuchado el grito de los jóvenes
"¡No tengas miedo, no tengas miedo, no tengas miedo!"
No temas lo desconocido
Aunque las puertas estén cerradas
Atraviésalas ya sin temor.

Bnaadh bhenge daao (x4)
bandi praanmon hok udhaao
shukno gaane aashuk
jiboner jaygaan gaao
jirno puraatan jaak bhese jaak
jaak bhese jaak, jaak bhese jaak
aamraa shunechhi oi
"mabhoi! mabhoi! mabhoi!"
kon nutoneri dak
bhoy korina ajaanaare,
ruddha taahaari ddare
duraar bege dhaao.


miércoles, mayo 08, 2013

Vaya semanita

Hacía tiempo que no escribía sobre India, y ya tenía ganas. No paro de decir que estoy muy ocupada, y de poner mil excusas para justificar la falta de actualizaciones, lo sé, en realidad algún tiempecillo podría sacarle al día para escribir, pero con el calor que hace ahora, esos momentos los uso para "re-ducharme". He vuelto al ritmo de las 3 duchas al día. De los 30 grados no bajamos ni por la noche. Entre eso y la de mil cosas que están pasando últimamente, el blog lo tengo un poco de lado.

Pero dejémonos de excusas, y vayamos grano.

Desde que empezó abril el calor no ha hecho más que aumentar, y con eso, el malestar, la falta de energía, y los desarreglos de sueño. He llegado a tener que mover el colchón al suelo para ponerme directamente debajo del ventilador. No puedo dormir con el aire acondicionado puesto, porque hace un ruido de mil demonios y no hay quien pegue ojo si está encendido (ni quien hable por teléfono, ni quien escuche música, sólo se puede escuchar un runrun que no te deja ni pensar). Menos mal que por las noches refresca, y llueve un poco; y menos mal que he descubierto un nuevo restaurante bengalí cerquita de mi casa, que sirve un resfresco casero (aam pora shorbot) hecho a base de un mango verde pequeñito y asado, con agua, masala, sal negra, azúcar y agua, que está de muerte: ideal para refrescarse después de un día agotador.

Sin embargo, no todo puede ser maravilloso: últimamente, tenía muchísimas ganas de comer phuchka (la versión bengalí del pani-puri), y aunque es un pelín peligroso porque nunca sabes si vas a salir sana y salva, o si vas a pasarte el día siguiente encerrada en el baño, después de retrasarlo dos semanas, no podía aguantar más. Salí con un amigo y nos zampamos dos tandas de phuchka, en dos lugares diferentes de la ciudad (las primeras fueron tan tan sosas, que repetimos para quitarnos el mal sabor de boca, nunca mejor dicho).


Vendedor de phuchka en una calle cualquiera de Kolkata (foto no mía, sino de aquí)


Y un primer plano de esta delicia entre salada, ácida y picante, que en Kolkata, puede ser hasta mishti (dulce), si uno se lo pide al phuchkawallah :)



Al principio, no me sentí mal.

Dos días después, el pasado lunes, me desperté en medio de la noche para ir corriendo al baño. A las 5 de la mañana. Y me pasé de la cama al baño, del baño a la cama, hasta las 8, que dije basta, y no me volví a acostar. Por fin a eso de las nueve, podía atreverme a salir a la calle: compré unos huevos y zanahorias, para hacerme una tortilla francesa para desayunar, con un té (el café empeoraría las cosas), y conseguí estar en la cocina todo seguido sin salir corriendo al baño. Fatal. No me había cogido una diarrea tan mala desde la de Bangalore...y como recordaba la de Bangalore, recordaba que tenía guardada la receta de la doctora, con todas las instrucciones necesarias para sobrevivir. El problema era salir a la calle. Entre el calor, el dolor, y el descontrol, no podía aventurarme sola. Menos mal que a eso de las seis de la tarde ya no hacía tanto calor, me encontraba mejor después de una larga siesta, y vino un amigo a ayudarme a ir a la farmacia, porque no estaba segura de poder caminar toda la distancia yo sola (unos 5 minutos). Las piernas me temblaban al caminar, y debía parecer un fantasma andante.

Menos mal que los genéricos indios son fantásticos y baratísimos, y al día siguiente ya estaba mucho mejor. El problema es que había perdido todo el lunes, cuando debería haber ido a hablar con el Rector de la universidad, para recibir la appointment letter, una carta que certifica mi contrato anual, indispensable para la renovación de mi visado. Porque sí, chicos y chicas, parece que fue ayer cuando contaba mi folletín sobre la aventura de extender un visado en India, y de nuevo estoy con el tema. La secuela...a ver cómo va este año. 

Pero con todo ese retraso, que ayer al final no tenía energía todavía (estaba recuperándome en casa, aunque sí que fui a clase), pues hasta hoy miércoles, no fui. Y menos mal que me llevé un libro conmigo, previsora, sabiendo que todo iba a ser más largo de lo que debería. Ya estoy aprendiendo: me llevé el último libro de Steven Pinker, the Stuff of Thought, un libro sobre lingüística muy interesante y divertido. Resulta que estaban entrevistando al Rector, de no sé qué medio de comunicación (fuera había gente sacando videos de los edificios). Además, en la sala de juntas, había una reunión de, supongo, profesores o así, dedicada a Rabindranath Tagore, ya que mañana jueves es el aniversario de su cumpleaños, y además, este año parece que es el 100 aniversario de su Premio Nobel. Y mientras, también, justo en la puerta del edificio administrativo donde está el despacho del rector, un sindicato de alumnos estaba agitando banderas y gritando consignas en bengalí, reclamando algo que no conseguí entender. Mientras todo esto pasaba a la vez, un hombre bengalí se sentó a mi lado y empezó a charlar conmigo en bengalí. Contento de que yo pudiera entenderle y decir unas palabras, en cuanto se enteró de que era española, empezó a hablar de fútbol. Más que hablar de fútbol, me recitó la alineación del Barcelona, lo maravilloso que eran Iniesta y Villa, lo mucho que había admirado a Raúl en el Real Madrid, y que si él tuviera dinero, enviaría a su hijo a Barcelona para que se convirtiera en un gran futbolista (típico padre que tiene hijos para realizar los sueños que él no pudo conseguir, sin preocuparle de si a su hijo le gusta el fútbol o no...). La verdad es que el tema de conversación no me daba para mucho, porque soy una ignorante en fútbol, y el tipo era un fan: me contó que había visto Barcelona desde el satélite de Google Maps, y que le habían impresionado las infraestructuras para el deporte y el tamaño del estadio de fútbol. Claro que no sé si vió lo de Montjuic o el estadio del Barça...

El fan de Iniesta se marchó y me dejó con el libro, una hora que estuve leyendo, esperando. Me cansé y salí a tomar un té con mi amigo Kashinath, en un descanso de sus clases, y justo cuando volví al edificio, la entrevista había terminado: por fin el Rector estaba libre. Enseguida me reconoció y me preguntó si llevaba mucho tiempo esperando, que le perdonara, que hoy había sido un día muy ocupado (no hay tantos extranjeros en la universidad, no somos difíciles de reconocer. Ahora que Charline se ha marchado, creo que somos dos, y yo, la única profesora...). Si bien algunos administrativos son vagos, de esos de "vuelva usted mañana, o pasado mañana", lo cierto es que en los puestos de responsabilidad, hay gente de lo más eficaz y diligente. Tanto el Rector (Vice-Chancellor, o para abreviar, VC) como el Registrar, (un cargo que no sé cómo podría traducir) son atentos, rápidos, y entienden todo a la primera. En menos de dos minutos, ya había obtenido una respuesta positiva, las instrucciones escritas en la carta que llevaba conmigo, y lo que debía hacer claro en la cabeza (aunque quizá fue todo muy rápido y no me dió tiempo a hablar como me habría gustado, pero es que había cola, con el asunto de la entrevista... otro día será). Después del VC, de nuevo el Registrar, que es siempre sonrisas, hablo con su secretaria, ella me explica todo, y sí, tengo que volver el viernes porque el día del cumpleaños de Tagore es festivo y porque el Assitant Secretary, con el que también tengo que hablar, hoy estaba en una reunión y no podría atenderme. Pero todo está claro: a las doce recojo la carta, la llevo al secretario, y la carta que reciba la llevo al Registrar y a la General Section para que me renueven la habitación en la Guest House. Llevará al menos una semana más, pero lo que me preocupa más no es tanto la Guest House (no me van a dejar en la calle, seguro), sino la Appointment Letter para el visado, que sin ella nanai. Ni sin ella, ni sin el Form-16, que los lectores habituales recordaréis de la mencionada serie de entradas sobre la "aventura" de renovar el visado en India. Menos mal que esta vez ya sé lo que es el Form-16, ya tengo PAN card, ya sé cómo funciona lo del Income Tax.

Espero que todo sea un poquito más sencillo que la última vez.

martes, marzo 19, 2013

Tasher Desh

El último sábado fue un largo sábado. Desde las 7 de la mañana estuve en pie, primero para el Taller de Debate (tres horas), donde por fin acabamos con el tema de la Educación y el sistema educativo, y donde mis alumnos eligieron el nuevo tema: la desigualdad de género (propuesto por una chica y aceptado enseguida por todos). Después, charlar un poco con tres de mis alumnos y comer algo, luego arreglar mi impresona (¡por fin!), y por la tarde, ir a ver una obra de teatro de Rabindranath Tagore (también "¡por fin!", que después de casi dos años aquí es la primera que veo).

La obra en cuestión es la que da título a esta entrada: Tasher Desh. Me interesaba esta obra especialmete porque ya había oído hablar de ella: ocurre en un mundo de fantasía donde existe el País de las Cartas (que es lo que significa "Tasher Desh"), un poco al estilo del reino de la Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas. Un país de cartas, no de seres humanos, donde todos cumplen reglas absurdas porque se lo ordena su Rey (aunque también hay una reina, pero es más maja).

Dos humanos músicos llegan al País de las Cartas, y provocan una revolución entre sus habitantes, ahogados por unas normas en las que no tienen ni voz ni voto. Es una obra bastante simple, la verdad, con una moraleja muy obvia desde el primer minuto. Es una apología de la libertad de pensamiento, de la revolución ante costumbres que no entendemos y no nos parecen bien, desde la desobediencia civil, y desde el amor. Es una de las chicas-carta, Iskaboni, que se enamora de uno de los músicos, la que comienza la revolución. Ella al principio tiene curiosidad, y cuándo él le da un nuevo nombre (Nobina), se vuelve en parte humana y se enamora de él. Pero ella quiere ser humana completamente, y sentir todo lo que sienten los humanos: alegría, tristeza, amor, ... Poco a poco, otras cartas también anhelan ser diferentes, hacer cosas diferentes, dejar de seguir unas reglas que les restrigen y no entienden, al igual que en el mundo real el deseo individual choca con las normas impuestas por la sociedad en la que vivimos, normas que nosotros personalmente no hemos elegido.

La falta de libertad para pensar independientemente, para vivir cada uno a su manera, es lo que critica esta obra de teatro. Un mensaje muy importante, que vale para cualquier sociedad pero sobre todo para India, contado de una forma muy clara y divertida para que a nadie se le escape el mensaje.

Me gustó mucho la actuación del protagonista humano, que cantaba muy bien y ponía mucha energía en sus diálogos. La escenografía era una pasada, con mucha simbología (unos triángulos de colores ordenados en el suelo que poco a poco, a lo largo de la obra, los diferentes personajes van desordenando; o los calcetines que llevan las cartas, que terminan por quitárselos para convertirse 100% en humanos, en contacto real con la tierra). La ropa en cambio era un pelín cutre en comparación con todo lo demás, pero no puede ser perfecto, y tampoco estaba tan mal.


El "barco" en el que los humanos llegan al País de las Cartas


La proa del barco


El humano (el de amarillo y azul), y dos de los últimos seres-cartas que quedan en el país tras la revolución


Ellos también quieren ser humanos, y le ruegan que les convierta en tales.


Tasher Desh es quizá una obra menor de Tagore, pero un polémico director bengalí, que se hace llamar "Q", va a presentar pronto una polémica versión de esta obra en una nueva película que, seguramente, será censurada y prohibida en India, como ya ha pasado con anteriores películas de este mismo director. Se mostrará en festivales de cine europeos, y los indios tendrán que descargársela ilegalmente para poder verla. Lo ilegal debería ser prohibir películas, pero así son las normas del Mundo de las Cartas...

Mientras, os dejo el trailer de la version cinematográfica de Tasher Desh:


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