En cualquiera casa que se precie hay un lugar dónde acumulamos todo tipo de objetos. Podría decir que "guardamos", pero no me parece un verbo adecuado porque no implica la desorganización que contiene acumular. Cuando abrimos la puerta de dicho lugar, no es raro que nos caigan encima cajas y cosas que no sabíamos que teníamos, y buscar algo en ellos es una auténtica pesadilla.
Algo parecido es el panorama musical indio. Buscando no se encuentra nada, pero de repente, plas, te la pegas contra una canción y no hay quien te la despegue de la cabeza.
Peter Cat Recording Company
son una banda de Nueva Delhi que entre esta ciudad y San Francisco graban sus temas. Han sacado dos discos, disponibles en Bandcamp, Wall of Want y Sinema. Con un sonido "sucio", un toque antiguo y al mismo tiempo muy muy electrónico, son autores de temas tan extraños y fascinantes como este, "Love Demons".
Yo estoy hechizada con esta canción.
The Ska Vengers
Esta banda de Nueva Delhi tiene, como la foto indica, un sonido entre jazz, reggae y local pequeño, que tiene su reclamo en la aterciopelada voz de la cantante, Miss Samara C.
De nuevo, en Bandcamp podemos encontrar sus canciones, además de la típica búsqueda de Youtube. Para ilustrar, os recomiendo este vídeo de la serie Chaiwalla Sessions (que podéis explorar, hay cosillas curiosas) con su canción "Gunshot", que grabaron en las calles de Mumbai, más exactamente en el puesto de té Neelam en Lower Parel:
Polémicos con sus letras (tienen un vídeo que cuestiona a Modi antes de que saliera elegido en las últimas elecciones generales como presidente de India, disponible en Youtube), el también polémico Q (sí, el de la película Tasher Desh, querid@s lectores) les ha dirigido un videoclip.
Plastic Parvati
Bajo este sugestivo nombre se esconde la cantante del grupo Ganesh Talkies, Suyasha Sen (otro pseudónimo más), en su iniciativa en solitario. Personalmente, prefiero sus canciones cortas y electrónicas a la línea general de la banda en la que canta. Tiene de todo, canciones en inglés, en bengalí, noñas, satíricas, no se corta a la hora de colgar en Soundcloud todo lo que le apetece. Siempre acompañada de fotos de gatos.
Sulk Station
Aunque de ellos ya he hablado en mi anterior entrada musical, y por lo tanto, no son ningún inesperado descubrimiento, por fin han sacadouna nueva canción. Aunque muy en la línea de las anteriores, esta nueva pista, Aur Nahi (Ya no más) es quizá más tranquila, para terminar esta entrada con calma y paz.
Ya van tres. Tres Nocheviejas, tres Años Nuevos, tres despedidas y bienvenidas. Tres noches ancianas sin marisco ni uvas ni campanadas ni refritos musicales del año ni champán ni serpentinas ni gorros ni caretas.
Para haceros una pequeña composición de lugar de mis nocheviejas tradicionales, os contaré que son frente a la playa del Atlántico, que siempre hace un frío que pela, que rara vez no llueve a mares. La reunión familiar empieza con la preparación de una cena en la que no falta el marisco, ni la carne, en la que sobran siempre postres, y con la decoración del comedor y de los comensales, que nos adornamos con gorros y con caretas que tienen más de 27 años. Mi favorito siempre ha sido un gorro de plástico en forma de bombín, blanco con puntos rojos. Entre todos pelamos marisco, uvas y repartimos serpentinas que nos lanzaremos unos a los otros al terminar las uvas. Luego acabamos cantando canciones casi decimonónicas (Somos los repatriados / que vamos al mundo recorriendo...) y bailando los hits de veranos pasados que sacan siempre por la tele, aunque mis preferidas siempre han sido las reposiciones de Martes y Trece.
Aquí, claro, no hay nada de eso, y cada año espero con impaciencia descubrir cómo va a resultar la despedida del año. Unos amigos, Tanmay y Sweta, me habían invitado a una fiesta en su casa; además, durante la tarde, había quedado con varios amigos y el día se me llenó enseguida de una cita a otra. En College Street me encontré con los poetas, a los que llevé turrón de Alicante para repartir. Entre ellos, Aritra, Animikh y Sanghamitra estaban invitados a la misma fiesta que yo, juntos nos fuimos para allá.
Pero antes, nos sacamos unas fotos por las callejuelas amarillentas:
Sanghamitra, yo y Animikh, ejemplificando la palabra "actitud" de diferentes maneras.
Saludando a la ranura de la puerta
Resultamos ser once: Tanmay y Sweta, su hermana pequeña y su hermano mayor, dos amigos de la infancia de Tanmay, y Probaho, un excompañero de pensión de Tanmay y de Animikh, de los tiempos de la universidad, y nosotros cuatro.
Era la primera vez que hacían una fiesta para despedir el año, pero no lo parecía. Comimos y bebimos, nos embadurnamos de tarta de chocolate las caras cuando dieron las doce (algo que les encanta hacer a los indios en los cumpleaños y en cualquier celebración que implique tartas, por lo que he podido observar en estos años), cantaron y bailaron canciones tradicionales, contaron chistes, y nos fuimos a dormir a las 4.
La tarta que no comimos. El pastelero se equivocó en el año y tuvo que "arreglarlo" añadiendo +1. O quizá es que usa Google Plus.
Animikh (alias Kobi, "poeta", porque fue el primero del grupo), en el suelo muerto de risa y de tarta.
Sweta, la anfitriona
El grupo en el salón
Chimpu y Probaho desayunando a la mañana siguiente, sentados a la manera india.
Collage de la noche por Animikh.
Animikh y Sanghamitra cantando una tradicional canción folclórica bengalí, Hrid Majhare.
Sanghamitra, Animkih y Chimpu cantando Tomar Ghore.
Otra más, que no conocía antes.
Chimpu canta y baila Lal Pahari, mientras todos acompañaban con palmas, y Sanghamitra y Animikh, con voz también.
Ha llegado el momento, tras mucho mucho tiempo, de hablar un poco más en profundidad de Tagore en este blog. Últimamente no sólo he estado descubriendo, más tarde que temprano, sus canciones, tan famosas en Bengala Occidental -tanto, que cualquiera, CUALQUIERA, se pone a cantarlas en medio del silencio o de una conversación, cuando encuentran una conexión interna-, sino que además me he estado leyendo varios de sus relatos cortos, he visto ya suficientes películas basadas en sus historias, y me he terminado una de las novelas, además de haber visto dos obras de teatro suyas, entre otras, Tasher Desh, de la que he hablado más que suficiente.
Me fascina ver que en muchos de los relatos que he leído, en las películas basadas en ellos, en la novela que he leído (Ghare Baire, El hogar y el mundo), la mujer tiene un papel sino protagonista directamente, sin duda fundamental, una de las piezas esenciales. Y que lo escribiera un hombre a caballo entre el siglo XIX y el XX, es más que notable. Aunque en Tasher Desh las mujeres, que inician la revolución, necesitan de un empujoncito masculino, en Chitrangada la mujer transformada en hombre transformada en mujer es la (¿el?) figura principal, y en El Rey y la Reina, pues la Reina (y su hija) están ahí. Eso en cuanto a las obras de teatro que conozco, que tampoco son tantas. En cuanto a las historias, pues una de las que he leído, llamada Visión, fue muy impactante. La protagonista y narradora es una mujer casada que se queda ciega y tiene que sufrir ser una carga para su marido. Su mundo interior está muy bien descrito, de una manera sensible sin caer en el melodrama, tratando sutilmente no sólo la psicología de la mujer, sino de su marido, y en general, de toda la sociedad india. En este relato, la esposa, Kumo, empieza a ver cómo su visión se reduce y debilita después de un aborto que tuvo. Ya el hecho de que abortara a su primer hijo debió de ponerla en una posición difícil en la sociedad de la época - y quizá, aún en la de ahora - y que aún encima se convirtiera en una minúsválida, ciega, que en lugar de ser el apoyo y refugio de su marido fuera todo lo contrario, era sin duda una situación complicada de sobrellevar. Para empeorar las cosas, su marido era un estudiante de Medicina, que por ser estudiante cree que puede curar a su esposa y no la deja ir al médico a pesar de las protestas de su cuñado, el hermano de ella, y cuando finalmente ve, demasiado tarde, que su orgullo y tozudez han provocado que su mujer quedara ciega de por vida, accede a que ella vea un médico (mi traducción):
"Pero después de un tiempo, la agonía se hizo insoportable. My visión se extinguía, y tenía continuos dolores de cabeza cada noche. Yo podía ver cuánto se alarmaba mi marido. Entendí por su manera de actuar que estaba buscando una excusa para llamar a un médico. Así que yo misma sugerí que podría llamar a uno.
Él se sintió muy aliviado, pude notarlo. Ese mismísimo día hizo llamar a un médico británico. No sé de qué hablaron exactamente, pero pude notar como el caballero hablaba muy muy cortante y enfadado con mi marido.
Él permaneció silencioso durante un tiempo después de que el médico se marchara. Le tomé de las manos y le dije: ' ¡Pero qué bruto era! ¿Por qué no has llamado a un médico indio? Habría sido muchísimo mejor. ¿Cómo puedes creer que ese hombre sabe más que tú sobre mis ojos?'
Mi marido se mantuvo en silencio por unos segundos, y entonces dijo con voz entrecortada: 'Kumo, tus ojos necesitan una operación'
Yo fingí estar muy enfadada porque él me hubiera estado ocultando esa situación durante tanto tiempo.
'¡Has estado al tanto de eso todo el tiempo y no me has dicho nada al respecto!', le dije, ' ¿Crees que soy un bebé para tener miedo de una operación?' "
Eso. !!!!!!!!!! . Y sigue.
El hogar y el mundo me ha dado mucho que pensar. Esta novela, escrita a modo collage entre los diarios de los tres protagonistas, de modo que da una visión polifónica de los mismos sucesos, no sólo me ha sorprendido por la profundidad y la actualidad, a pesar de haber sido escrita hace casi 100 años, en 1916, sino porque básicamente habla de la desigualdad de género. En esta novela, la protagonista indiscutible es Bimala, una chica de familia tradicional y aldeana de Bengala, casada con un chico de clase más alta, terrateniente y estudiante de Economía y Política. Su marido, Nikhilesh, se convierte en un hombre de fuertes principios morales, un idealista, que intenta crear un mundo mejor lejos de las pequeñas miserias humanas. No sólo enseña a Bimala lo que va aprendiendo en la universidad, sino que intenta "liberarla", es decir, que salga al mundo exterior que las mujeres en la época tienen prohibido, pues una vez casadas deben permanecer siempre dentro de los departamentos interiores de la casa - la purdah, o "cortina" - sin acercarse ni ser vistas por nadie que no sea de la familia o del servicio. Nikilesh desafía todo esto llevando a su mujer a una habitación intermedia, entre los departamentos interiores para las mujeres de la familia y los exteriores, para los invitados y para los hombres, y presentándole a un activista amigo suyo que lucha contra los británicos en un movimiento nacionalista, los swadeshi. Este activista, Sandeep, es un personaje visceral que no intenta esconder bajo ningún disfraz su carácter egoísta y ambicioso, más allá del ligero barniz idealista que le da el hecho de luchar contra los ingleses. Bimala y Sandeep se enamoran, algo que Nikilesh no fue capaz de prever ni imaginar:
"Cada esquina está inundada por los torrentes del monzón; el brillo de los brotes de arroz es como el del cuerpo de un bebé. El agua había llegado hasta los jardines de nuestra casa. El sol de la mañana se ha vertido sobre la tierra sin obstáculos, equiparándose a la pasión del cielo azul.
¡Ojalá hubiera música en mi voz! El agua en los arroyos centellea, las hojas de los árboles deslumbran, los arrozales tiemblan y destellan - en la mañana la música ha llegado a este día de julio, ¡y yo soy el único mudo! Las melodías están encerradas dentro de mí; todo el brillo de este mundo que me alcanza acaba cautivo dentro y no puede salir. Cuando veo este deslucido, sombrío yo, puedo entender que me falta algo. Nadie podría soportar mi compañía día y noche.
Bimal está tan llena de vida. Es por esto que, en todos estos nueve años, ella nunca me ha parecido aburrida. Pero si hay algo dentro de mí, es una muda profundidad y no unas olas susurrantes. Sólo puedo recibir, pero no puedo agitar. Mi compañía es como la inanición; cuando veo a Bimal hoy puedo entender a qué hambruna ha sobrevivido ella todos estos años. ¿A quién se puede culpar?
Dios mío.
Las inundaciones del monzón, julio y agosto
¡mi templo está vacío!
Mi templo está construido para estar vacío; sus puertas están cerradas. He fracasado en entender todos estos años que el ídolo de mi dios estaba esperando afuera. Pensé que él había aceptado los rezos y que me había otorgado favores - pero, mi templo está vacío, mi templo está vacío.
(...)
Toda pena, todos los errores vienen de huir de la Verdad. Si no lleno mi vida con la Verdad, ¿cómo pasarán mis días y mis noches? No puedo soportarlo más; Verdad, llena mi templo ya."
El despertar a la Verdad, que Nikilesh tanto anhela, no es exactamente la Verdad a la que esperaba despertar.
Bimala dice cosas como:
"Esta tumultuosa emoción que estaba estallando en las orillas del país, llegó a mi vida con una melodía diferente. La fuerza de la naturaleza que era mi Destino estaba acercándose y el sonido todavía distante de sus ruedas hacía latir mi corazón más y más fuerte, más y más alto. A cada segundo, sentía que un extraño y sublime fenómeno me sobrevenía, y que yo no era del todo responsable de él. ¿Pecado? El camino había huido lejos de los espacios del pecado y de la castidad, de lo justo y legítimo, la pena y la empatía habían abierto su propio sendero. Yo nunca había deseado esto, nunca había anhelado esto; si miraras al conjunto de mi vida, no podrías reclamarme nada. Toda mi vida he rezado devotamente, y cuando por fin llegó el momento de otorgar el deseo, ¡un Dios diferente apareció ante mí! Así como el país de pronto ha despertado, alzado la cabeza y gritado !Viva la tierra nativa! (Vande Mataram), mi corazón y mi alma y cada nervio de mi cuerpo hoy han despertado para decir "viva" a algo extraño, desconocido, exótico - ¡a algo que carece de cualquier explicación!
Este era un peculiar parecido entre la canción del corazón del país y la canción de mi propio corazón. Muchos días me levantaba de mi cama silenciosamente, e iba a la terraza. Justo un poco más allá de los muros de nuestra casa había un arrozal a medio madurar. Al norte, el agua del río centelleaba era visible a través de la gruesa cubierta de árboles de la aldea. Más allá había un bosque. Carecía de forma, como un feto deforme, dormido acunado en el vientre de la noche inmensa. Yo miraba hacia adelante y veía a mi país allí - de pie, como una niña igual que yo. Ella solía sentirse feliz en su pequeño rincón de la casa. Pero de pronto había oído la llamada de la naturaleza. No había tenido tiempo de pensar. Simplemente, había caminado a ciegas en la oscuridad. Ni siquiera había esperado a encender una pequeña lámpara. Yo sabía, en esa noche somnolienta, cómo su pecho respiraba alterado. Sabía de la melodía distante que la llamaba, cómo ella sentía que ya estaba allí, ella lo había encontrado y ahora ya podía caminar con los ojos cerrados sin tener miedo nunca más. Esta no era la mujer que recordaría que había que barrer la casa, que había que encender las luces, que había de dar de comer a los niños. Hoy ella era la amante. Este era nuestro país en los días de los Vaishanva Padabalis(N.T: unos cantos que relatan la historia de amor entre Krishna y Radha, que son la pareja epítome del amor romántico en la cultura india). Ella había abandonado su casa y olvidado todos sus deberes. Todo lo que tenía era una pasión sin fin; encendida por esa pasión, ella seguía caminando, sin cuidado, por la carretera. Yo también era una viajera que acudía a la misma cita. Yo también había perdido mi casa y mi camino. La meta y los medios se confundían con la niebla ante mí - sólo era consciente de la pasión y del viaje."
La confusión de Bimala ante el nuevo mundo que se abre ante ella es patente en toda la novela. Sandeep en cambio, es más claro:
"Bajo esta forma, la amistad, entre palabras y gestos, hablados y sin hablar, progresó. Ella era la señora de la casa, quien normalmente es como una estrella en el cielo, inalcazable. Aquí, los senderos no estaban pisoteados. A través de este vacío sin nombre navegábamos a nuestra manera: una tensión gradual, conocimiento y conciencia, un velo de inhibición desapareciendo en un cielo sin forma y de repente descubriendo la naturaleza desnuda - ¡esta era una extraña, victoriosa aventura de la Verdad!
¡Por supuesto que esta es la Verdad! La fuerza de la atracción entre un hombre y una mujer es una fuerza más que tangible. Desde la partícula de polvo en el suelo hasta las estrellas en el cielo, todas las cosas materiales así lo demuestran. ¡Un hombre querría mantenerlo cubierto y escondido por unas pocas palabras, convertirlo en su propiedad doméstica y hacerlo seguir una serie de normas y regulaciones! Como si fuera una obligación fabricar un reloj de pulsera para el yerno a partir de las estrellas del universo. Pero, cuando la realidad despierta ante la llamada de la materia, y cuando en apenas un instante, barre de un sólo golpe cualquier pretensión palabrera del hombre y toma el lugar que le pertenece, ni la fe ni la moralidad pueden pararlo. ¡Así vengan condenas, arrepentimientos y órdenes! Pero para poder luchar contra la tormenta, necesitas algo más que palabras. La tormenta no te responde, sólo te sacude - es la realidad.
Por eso estoy disfrutando tantísimo esta palpable revelación de la Verdad. Tanta vergüenza, tanto miedo, ¡tantos dilemas! Pero, sin ellos, ¿cuál es el encanto de la Verdad? Este temblor en el paso, este huir cada dos por tres - es muy dulce, sin duda. Y la mentira es más para uno mismo que para los demás. Cuando la realidad se prepara para luchar contra lo artificial, el engaño es la primera arma de éste, porque los enemigos de la materia dicen que la realidad es grosera. Por eso necesita mantenerse escondida o ponerse una máscara. Así, la realidad no puede decir directamente 'Sí, soy grosera, porque soy la Verdad, soy corpórea, soy instinto, soy hambre, no tengo vergüenza ni corazón - tan desvergonzada e insensible como una roca gigante, desgajada de una montaña por culpa de las lluvias y que cae rodando sobre las cabezas de los hombres, sin que le importe si mueren o sobreviven."
(...)
¿Por qué ella no se da cuenta? Porque el hombre ha destruido con sus propias manos la capacidad de entender y de conocer la realidad por completo, ya que siempre la está disfrazando. El ser humano se avergüenza de la realidad. Por eso trabaja a escondidas, bajo montones de velos que envuelven; es por ello que nunca llegamos a saber cómo funciona de veras y cuando la realidad nos sobreviene sin previo aviso, no hay manera de negarla."
Una novela que vale la pena leer.
Y en cuanto a las canciones, de momento esta versión de una canción religiosa de Tagore (Rabindrasangeet), hecha por Arnob, un cantante de Bangladesh que ya he mencionado varias veces también, me parece maravillosa:
A veces puedo verte, ¿por qué no puedo verte cada día?
¿Por qué las nubes vienen al cielo de mi corazón? ¿Por qué no me dejan verte?
Sólo puede verte a la luz del instante en que parpadeas
perdido siempre por el miedo, desapareces en un segundo
¿Qué podría hacer para conseguirte, dime? ¿Para guardarte en mis ojos?
¿Dónde podría conseguir tanto amor como para guardarte en mi corazón?
No deseo nada más, lo haré lo mejor que pueda,
si tu quieres, ahora mismo yo sacrificaré mis deseos terrenales.
La canción es bonita en sí, pero su versión, es que me lleva a otro mundo. ¿Y a vosotros?
Hoy me levanté temprano, despertada por alumnos con dudas de esas que sólo te asaltan el día antes del examen, aunque el profesor te las haya solucionado en clases mil veces antes. Me llamó Raju, uno de mis alumnos de mayor edad, y de fondo podía oír los murmullos de su mujer y de su hija. Le imaginé estudiando en la mesa de la cocina, con el sol de la mañana y una taza de té al lado, quizá alguna galleta, enseñándole algo a su hija mientras estudiaba los verbos irregulares, pensando en llamar a la profesora a las ocho de la mañana por esa duda que tenía que despejar inmediatamente, para poder digerir el desayuno.
En realidad, es muy dulce que un hombre de unos 50 años que no tiene por qué aprender español por ninguna necesidad vital, se ponga a estudiar tan seriamente, aunque sea el día anterior al examen. Pero no fue el único: tres o cuatro alumnos más se pusieron en contacto conmigo a pesar de mis advertencias de "podéis enviadme los emails que queráis, llamadme cuándo queráis, pero no quiero ninguna pregunta el domingo antes del examen". Dicho, y no hecho.
Después de una mañana relajada, escuchando música y leyendo, yendo al mercado, limpiando la habitación y preparando la clase del lunes (ya que como tendré que vigilar el examen final, estaré de 13.00 a 19.30 en la universidad sólo con una hora de descanso, para comer). Pero por la tarde decidí aprovechar el día para algo más: para salir y hacer fotos.
Lo más fotogénico de Calcuta es, sin duda, el norte. Desde Central hasta Shyambazar, se extienden calles y callejuelas y avenidas con los edificios y las visiones más pintorescas. En el sur también hay cosas interesantes, sin duda, pero el norte tiene un toque especial, un "algo inexplicable" que hace que quieras volver y volver, aunque apeste y haya que zigzagear para poder pasar entre la gente y la basura. Es una atmósfera especial, en la que juegan la luz, la forma de las calles, la arquitectura, la gente (su número innumerable, sus vestidos, su actitud, su forma de hablar,...), los olores punzantes, tanto los buenos como los manos, el aire que viene del río, ... Los colores de las casas, de las ropas, de las comidas, del cielo.
Además, está la posibilidad de tomar un ferry e ir, en un viaje corto pero indispensable, de unos 10 minutos como máximo, desde el lado norte del río hasta Haorah, más al sur. Ya he contado en una entrada anterior este paseo en ferry, que hice una vez este año. Me apetecía repetirlo, y cómo la lluvia parecía que no iba a impedírmelo hoy, allá fui. Metro a Shovabazar, y luego paseando, dándome de bruces por casualidad con una famosa tienda de dulces en la que ya había estado (y en la que probé un nuevo mishti, un dulce bengalí, a los que debería dedicar una entrada próximamente). Pasé por Kumartuli (barrio al que ya también le dediqué una entrada), donde están ahora fabricando las estatuas de la diosa Durga para Durga Puja, aunque también están haciendo unos cuantos Ganesha, pues se acerca, en septiembre ya, Ganesh Chathurti (fiesta que podéis ver en otra entrada anterior, del 2011, hacia el final de la misma).
Aquí os dejo con las fotos y los vídeos de hoy.
Detalle del balcón de una casa tradicional, en Shovabazar, el norte de Calcuta
Soportales y farolas en un edificio que guarda un templo, en Shovabazar, cerca de Kumartuli
Detalle de una imagen de la Diosa Durga para colgar en la pared, sin terminar, en Kumartuli
Diosas y diosas Durga a la venta. La más barata, 400 rupias. La más cara, 700.
El artista dando los últimos retoques a la imagen: el pelo.
El artista con las manos en la masa
Se acerca Durga Puja, y las estatuas de la forma tradicional de la diosa luchando y de su familia, se acumulan en los diversos talleres de Kumartuli, entre el olor a barro y paja húmedo y a pintura y pegamento.
Una casa vieja y azul en Kumartuli.
He descubierto que en Kumartuli, además de fabricar dioses, fabrican hilos en casi todos los bajos de casi todas las casas.
En el ghat, a orillas del río, bajo un árbol-templo de Shiva se acumulan las huellas de una puja de las nagas. Las (o los) nagas son semidioses-serpientes, relacionados con Shiva y con la fertilidad.
Detalle de las serpientes.
El árbol templo.
Las aguas del Hooghly iluminadas a las luces del muelle donde parará el ferry, antes de seguir hasta Haorah
Llegando a Haorah, tras pasar el Puente (de Haorah, claro)
Este sábado he ido a otro concierto más, pero muy diferente del concierto del viernes. Se trataba de un concierto de piezas que fusionaban música occidental (clásica, pero con un toque jazz) con música clásica india, en Max Muller Bhavan, que viene a ser el Instituto Cervantes alemán. Ellos siempre están preparando actividades que fusionan occidente con oriente y resultan muy interesantes.
El pianista Jari Singla, con una beca del Max Muller, vino a India unos meses para trabajar con unos músicos indios y crear nuevas músicas. Este concierto fue la presentación de dichas piezas creadas tras esos meses de trabajo, y alguna composición anterior, acompañados por un contrabajista también alemán.
Os dejo los audios grabados en el apartado de "Sounds of Calcutta" (junto con unos nuevos, de la lluvia monzónica) y este vídeo, de la actuación final.
Navegando por la red he encontrado esta página de reportajes en video sobre Oriente, en la página de Al Jazeera. La verdad es que los reportajes de esta cadena me parecen fantásticos: son serios, informativos, y explican con detalle. Quizá abusan un poquitín de más de la música con efectos emocionales, pero hasta realizan representaciones con actores si cuentan cosas históricas, y entrevistan a un montón de gente.
Uno de los videos más interesantes (que he encontrado muchos, recomiendo la serie de reportajes dedicada a China, que se llama "China Rising") es este documental sobre la burjería en India, y sus efectos en la población, y cómo algunas personas intentan erradicar estas supersticiones de las aldeas y regiones más rurales, donde se toman esto muy en serio y donde no sólo la persona, sino hasta la familia de una persona acusada de brujería, puede recibir las consecuencias e incluso ser asesinada.
En partes remotas de India, enfermedades, malas cosechas o simplemente mala suerte son a veces consideradas como una única cosa: el resultado de una maldición.
Los aldeanos suelen consultar a un ohja, un brujo, que creen capaz de deshacer hechizos malignos e identificar a los culpables de echar el mal de ojo.
Hace dieciséis años, Chhutney Mohato fue desnundada, golpeada y casi asesinada en su pueblo al oeste del estado de Jharkand, por una acusación de brujería. La obligaron a abandonar su casa y todas sus posesiones.
Hoy en día, Mohato dirige una pequeña organización lejos de su pueblo natal que ayuda a mujeres que han tenido la suerte de sobrevivir, como ella sobrevivió, a las acusaciones de brujería. Sin embargo, la mayoría de los acusados no son tan afortunados: normalmente la masa de gente los mata.
Disputas por la tierra y abusos de poder suelen estar debajo de este tipo de acusaciones - las mujeres y sus familias caen presas de acusaciones falsas, para obligarlos a marcharse y abandonar sus tierras.
En este video, encontramos a mujeres que describen como sus vidas cambiaron totalmente después de ser acusadas de brujería, y también encontramos a algunos de los vecinos acusadores.
Mientras India se está modernizando y los roles de género van cambiando, algunas de las mujeres perseguidas se rebelan y luchan. Pero, ¿podrán ellas cambiar las creencias tradicionales o sucumbirán a la ignorancia y al abuso de poder?
Soma Chaudhuri, profesor asitente del Departamento de Sociologia y de la Escuela Criminal de Justicia de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, es una experta en este tema y explica: "Una muerte o una serie de eventos desafortunados pueden ser las causas de las acusaciones, pero también se han visto casos en los que el interés personal es el motivo detrás de la acusación."
"Estas comunidades, estas zonas, son muy pobres y hay mucha presión por sobrevivir. Y no lleva mucho tiempo a una comunidad empezar a cotillear y rumorear y formar un grupo en contra de la "bruja". En cierto modo, la caza de brujas se convierte en una manera de liberar el estrés. Vas, erradicas a la mujer culpable o la golpeas, y ya no hay tanto estrés."
En el video, la profesora Chaudhuri explica algunas de las causas de la caza de brujas así como la escasa actuación del gobierno indio al respecto.
En India, las acusaciones de brujería son comunes entre los adivasi (los pueblos tribales), aunque también hay denuncias esporádicas entre otras comunidades. Pero mientras las historias en los periódicos sobre cazas de brujas entre adivasis son comunes, rara vez leemos noticias sobre la condena de los acusadores. Esta neligencia refleja al actitud desdeñosa del gobierno indio hacia los problemas de los adivasis, cuyas raíces pueden encontrarse en el pasado y en la antigua estratificación de la sociedad en tribus y castas, cuando los adivasis estaban considerados como más "salvajes" que cualquier otra comunidad.
Cuando India consiguió la independencia en 1947, los gobernadores británicos fueron reemplazados por una república democrátiva, y las castas más altas empezaron a representar la capa más "civilizada" de la sociedad, la "clase general" , mientras que los adivasis fueron declarados "Tribus Minoritarias" en la quota de reservas y beneficios de la nueva constitución.
En el papel, ese estatus especial les garantiza ciertos privilegios en cuanto a la educación, el salario, y los servicios sociales, pero en la realidad, los adivasis todavía son tratados por las instituciones gubernamentales como salvajes, incivilizados e incontrolables. Por eso, como se trata de un problema de los "salvajes" e "incorregibles", las cazas de brujería no se ven como una aberración.
La resultante falta de actuación por parte del gobierno tiene como consecuencia la total ausencia de leyes contra las cazas de brujas. Hasta la fecha, sólo tres estados indios han aprobado leyes que penalizan las cazas: Bihar en el 1999, Jharkand en el 2001 y Chhattisgarh en el 2005.
Pero, ¿qué se esconde detrás de estas cazas de brujas?
Algunas de las explicaciones comunes son las disputas sobre la propiedad de la tierra, la política local y epidemias de enfermedades que explotan en conflictos de género contras las mujeres adivasis. Por ejemplo, en Malda, Bengala Occidental, las viudas adivasis son perseguidas como "daini" (brujas) por la familia de sus maridos (nota de Leyre: esto pasaba también entre los no-adivasis, vamos a decir, los indios, antes: se culpaba a la viuda de la muerte de su marido. Por eso, ellas casi preferían seguir la tradición de sati, de quemarse vivas junto a sus maridos, que sufrir el maltrato de su familia política, o ser enviadas a una ashram donde vivirían el resto de sus vidas de formal monacal y repetitiva, marginadas de la sociedad. Hoy en día, esto pasa cada vez menos...pero pasa, y no sólo entre adivasis. Aunque nunca he estuchado la palabra "daini" (bruja) dirigida a una viuda hindu todavía). Las mujeres acusadas normalmente son viudas sin hijos que pueden heredar la tierra de su marido (según las leyes Adivasis), mientras que si ellas mueren la tierra pasaría al familiar masculino más cercano vivo. Al acusarlas de brujería, estos parientes pueden heredar la tierra inmediatamente sin esperar a su muerte.
De la misma manera, entre los adivasis de Jharkand, la tierra se hereda de padres a hijos, mientras que las mujeres tienen unos derechos limitados a la propiedad de la tierra. Estos derechos limitados son cruciales en las cazas de brujas ya que la tierra que posee una mujer puede pasar a manos de la familia de su marido si son capaces de desacreditarla.
Y como la importancia de las tierras que tradicionalmente son hogar de los adivasis ha aumentado mucho en los últimos años, debido a que se han encontrado minerales y los bosques podrían aliviar la demanda de madera, hay una mala paxis por parte de las compañias y de los gobiernos locales, que arrebatan a los adivasis los derechos de sus tierras: por esto, la escasez de tierras se ha convertido en un grave problema entre las comunidades adivasis.
Pero las disputas por la tierra no son la causa de todas las acusaciones.
Las zonas adivasi de India tiene algunas de las peores infraestructuras sanitarias del país, las peores escuelas: hay una alta tasa de analfabetismo, están marginados de la sociedad general, y la corrupción del gobierno en cuanto al dinero que debería mejorar las infraestructuras médicas, hace que la mayoría de los adivasis confíen en los ojha cuando enferman. Los ojha sirven como mediadores entre los problemas de la gente, doctores de aldea y adivinos. Además, se les ve como líderes religiosos, cercanos a dios, con habilidades especiales y conocimiento único que les permite tener un papel importante en la vida de sus comunidades.
Estas importantes figuras religiosas, políticas y sociales legitimizan las cazas de brujas, al confirmar a la gente que la brujería es la culpable de la mala suerte. Además, las rencillas dentro de las comunidades facilitan que los aldeanos apoyen las cazas de brujas.
No sólo las mujeres son el objetivo de las acusaciones, aunque sean la mayoría: cualquier persona, hombre o mujer, vieja o joven, casada o viuda, puede verse un día acusada de brujería. Por eso es importante intentar entender este problema dentro del contexto actual de la cambiante vida de estas comunidades.
Por ejemplo, Silvia Federici defiende que para entender las cazas de bruajs de la India actual uno tiene que entender cómo la crisis social derivada del liberalismo económico ha transformado, desarraigado y arruinado algunas comunidades, al obligarles a competir por unos recursos limitados. Así, aunque no debemos subestimar la misoginia que hay en estas acusaciones, tampoco podemos olvidar que las instituciones del gobienro así como las instituciones financieras son igualmente responsables del auge de acusaciones de brujería en la India de hoy en día.
Las cazas de brujas se han convertido en parte de la luca social, en la que las cazas se convierten en una manera en la que los adivasis se enfrentan a la desintegración de sus vida sociales, políticas y económicas. Podemos ver esto entre los trabajadores adivasis de las plantaciones de té en Jaipaiguri, Bengala Occidental, donde existe una constante lucha de clases entre los trabajadores y los propietarios. Para esta gente, cuyas vidas han estado atadas por generaciones y generaciones a la esclavizadora estructura de las plantaciones, las protestas contra la dirección de las empresas puede acabar en la pérdida de su trabajo y en su única fuente de ingresos. Y sin embargo, es más sencillo culpar de sus infortunios a una bruja que al sistema explotador de trabajo.
Y, al no considerar estas acusaciones de brujería como un problema grave de la India moderna, el gobierno del país está permitiendo que se responsabilize a supuestas "brujas" en lugar de buscar a los verdaderos responsables del problema.
El domingo pasado, en la víspera al año nuevo bengalí, presencié un ritual religioso muy curioso en Kalighat. Resulta que durante el último mes del año según el calendario bengalí, un grupo de hombres y mujeres pasa ciertas privaciones voluntarias, como una especie de purificación de cuerpo y alma, dedicadas al dios Shiva, que el dios de las prácticas ascéticas. Por ejemplo, siguen una dieta de agua y frutas, y solo comen una vez al día.
Además, algunos (los hombres) también pasan pruebas físicas exigentes: el último día del mes, cuado finaliza su ayuno, se reúnen alrededor de un templo de Shiva, reparten fruta que se considera sagrada porque ellos la han tocado, entre los fieles, y se suben a una estructura de, más o menos, un piso de alto, para tirarse a una especie de saco relleno de paja que hace de colchoneta, que la multitud sostiene. Sobre el saco, en el centro, hay una madera con unos cuchillos mellados, y aunque al principio cuando me describieron la escena me parecía peligroso, no lo es en absoluto (mientras no se caigan fuera de la colchoneta). Después, con unas antorchas metálicas atadas a su cuerpo, dan vueltas corriendo alrededor del templo, y bailan al son de los tambores, mientras la gente les aclama e intenta acercase al fuego para "poner" su calor sobre sus cabezas, a modo de bendición. En otros lugares, me contaron, también caminan sobre brasas ardientes. Según el lugar, harán más o menos cosas, pero este festival, al parecer, se realiza en todo Bengala Occidental. Es un festival muy antiguo del que apenas hay registros, pero que sigue realizándose a pesar de todo. Las personas que siguen ese mes de privaciones vienen de familias que siguen la costumbre, que pasa de generación en generación. Hay varias familias por cada comunidad, y los mayores eligen entre los voluntarios, quién va a hacerlas cada año. Además, normalmente hay un líder, una persona con más experiencia, que lo ha hecho ya varias veces, mientras que los demás suelen ser jovencillos de 18 a 25 años. Las mujeres también pueden hacerlo, pero no las pruebas físicas más duras, como los saltos, o en las que está presente el fuego.
La gente estaba como loca intentando tocar a estas personas, intentando coger las frutas que lanzaban incluso casi les echaban encima a los bebés para que los tocaran, con la creencia de que si toman esas frutas, o si tocan al niño, estarán libres de las enfermedades. Cualquier cosa que se les caía al suelo, se peleaban por ella, hasta por briznas de paja que habían puesto para hacer más cómoda la estructura de bambú desde la cual los hombres saltaron, Después de saltar, los hombres iban entre la muchedumbre con las maderas con cuchillas sobre las que se tiraron, y la gente se peleaba por acercarse y que ellos le rozasen apenas la frente con esos objetos, simplemente porque esos hombres que habían pasado un mes comiendo fruta fueran dioses.
Hombres, mujeres, niños, ... todo el mundo se peleaba por acercarse. Una locura.
A veces tengo que agradecer a las redes sociales que me lleguen videos como este que voy a poner a continuación. Sin ellas, no me habría enterado nunca de esto, al no vivir en España. Pero el ya famoso programa de La Sexta, Salvados, ha estrenado su nueva temporada con un programa sobre la educación en España y en Finlandia. Los dos polos de esos informes Pisa malditos que siempre salen en los periódicos para que nuestra alma se nos caiga a los pies. Por fin podemos entender lo que hay detrás de esos números que no signifcan nada, así de pronto, más que una batalla que no sabemos por qué perdemos. Este video y las conversaciones de sus protagonistas explican muy bien el por qué. Los números no son lo importante, sino todo lo que está más allá de ellos y no vemos en esos informes Pisa. Las cosas que hacen que los números sean algo tan distinto no son datos ni estadísticas ni nada matemático: se trata de una ética social de la que en España, simplemente, carecemos.
El vídeo habla más de lo que yo puedo comentar. Tampoco quiero destripar el programa antes de tiempo. Tenéis que dejaros sorprender poco a poco por la candidez de algunos de los entrevistados, y por la confrontación de las realidades de España y Finlandia. Claro que tengo que notar dos cosas: una, en Finlandia vive menos gente (pero por ello también deberían recaudar menos impuestos y tener menos profesores, así que en realidad, la demografía no es tan importante como pensaba al principio), y dos, tiene una tradición de gobiernos socialistas y no conservadores, al revés que nosotros.
Uno de los medios que siempre consulto para conocer las otras noticias, esas que no salen en los medios dominantes y dominados por partidos políticos, es Periodismohumano.com. Hoy mismo me he encontrado, navegando por su web, con esta noticia sobre el asesinato de mujeres en Cisjordania y Gaza, bajo la excusa de "las matamos porque atentaron contra el honor de la familia". No sé qué es lo que entiende alguna gente por el "honor de la familia", allá en Gaza, aquí en India, o donde sea en el mundo. Pero matar a un ser humano, al que aún encima te unen lazos de sangre, eso sí que es un atentado.
Pero un grupo de hip hop de Palestina a hecho una fantástica canción y videoclip para hablar de este problema en su sociedad. La canción se pega, tiene mensaje, y el video está hecho maravillosamente. Y otra cosa que puede sorprender a algunos es que en este grupo de música, DAM, son todo hombres. Dejémonos ya de estereotipaciones acerca de la "lucha de sexos". No existe tal lucha. No son los sexos los que luchan, son mentalidades lo que luchan.
Como mencioné hace un par de entradas en el blog, en la entrada sobresi India es o no es el peor país del G20 para vivir siendo mujer, unos amigos están preparando un documental independiente, en su primera aventura en este formato, sobre la desigualdad de género en India. Han grabado las protestas en la calle, han hecho entrevistas a una docena mujeres de todas las clases sociales y diferentes edades, niveles de estudios, profesiones... Pero lo mejor de todo esto es que son dos chicos a los que se les ha ocurrido la idea de hacer un documental sobre este tema antes de lo de la violación de Delhi, y no sobre, no sé, el fútbol.
Os dejo un estupendo cortometraje de David Cutt para que reflexionéis sobre la vida y los pongáis unos propósitos de año nuevo adecuados para...evitar lo que pasa en el video.
Una DOS bonitas canciones que canta Kishore Kumar y "actúa" Rajesh Khanna (que ha muerto este año que se acaba, y que es una de las grandes leyendas de Bollywood), sobre el viaje de la vida:
Zindagi ke safar me
Lo que dice es algo como lo de Machado y los caminos (o sendas) que nunca se han de volver a pisar:zindagi ke safar mein guzar jate hain jo makam / woh phir nahin aate, woh phir nahin aate! La tierra que pisamos al recorrer el camino de la vida / no la volvemos a encontrar, no la volvemos a encontrar.
Zindagi ka safar
(todavía no entiendo por qué se dice "ke" en la primera canción y luego "ka" en la segunda..esta palabra es la preposiciónpostposición "de", y viene a unir exactamente los mismos sustantivos... no se... si alguien sabe que comente)
Aquí lo que dice no es menos interesante que en la otra canción, aunque no le encuentro tanta conexión con Machado esta vez: zindagi ka safar hai ye kaisa safar / koi samjha nahin koi jaana nahin / hai ye kaisi dagar chalte hain sab magar / koi samjha nahin koi jaana nahin Qué clase de viaje es el viaje de la vida / nadie entiende nadie sabe / todos caminamos por pendientes pero de qué clase son* / nadie entiende nadie sabe. * esta frase la entiendo pero no soy capaz de traducirla bien...y entre "caminos" o "altibajos" me he decantado por pendientes, sin indicar si son hacia arriba o hacia abajo. Seguramente en ambas direcciones. Espero que os gusten. Y una última cosa, sobre otra leyenda del cine indio, pero no de Bollywood, sino del sur: Rajnikanth. Este es un actor que es la quintaesencia del héroe, sobre el que hacen chistes como: "el sol no amanece hasta que Rajnikanth no dice buenos días", o "Rajnikanth no lleva reloj. Él decide que hora es". Con este tipo de chistes os podéis imaginar los papeles que hace...Pues el colmo es queuna página web dedicada a él, funciona solo (pero de verdad), SIN INTERNET. Es el chiste hecho realidad...
Últimamente, no sé cómo ni por qué, han acabado en mis manos unas cuántas canciones relativas a Varanasi, que han animado un pelín de nostalgia en mí. Las vacaciones siempre son vacaciones...
La primera es una canción del famosísisisisimo cantante Kishore Kumar, en la boca y los movimientos del aún más famoso actor Amitabh Bachchan: A comer paan de Benarés, querido habitante de la ciudad.
La segunda canción es una especie de balada rockera con letra de un poema de un sabio de Varanasi, Kabir. La canción se llama Sadho Re, y está grabada en los ghats del norte de Varanasi y en el centro de la ciudad. Pero lo mejor del video, además de la música, es que expresa perfectamente los sentimientos del recién llegado a la ciudad: yo (y Charline) nos sentimos totalmente identificadas con la niña protagonista.
Y la música de la película Joy Baba Felunath, disponible a partir del minuto 02:30 de este video:
El día 5 de septiembre es el día del profesor en India. Al parecer, había un hombre muy culto que fue profesor en la Universidad de Calcuta, en Oxford, y fue el segundo presidente de India, Sarvepalli Radhakrishna. Un día uno de sus alumnos le pidió permiso para celebrar su cumpleaños y regalarle algo, pero él contestó que lo que le gustaría sería que en lugar de celebrar su cumpleaños, todos los profesores tuvieran un día especial ese día. Ese día era el 5 de septiembre.
Y así tenemos hoy en día el Día del Profesor. El año pasado no fue nada especial, algunos alumnos por separado me dieron una tarjeta de felicitación, o chocolate. Pero este año, este año, ha sido totalmente inesperado y conmovedor. Aunque también sospecho que no tenían mucho interés en tener clase....pero se lo perdono.
Primero, unos días antes, un alumno me preguntó si el día del profesor iba a haber clase. Yo le dije que sí, que por supuesto, pero que algo divertido. Me dijo que es que estaban preparándome una sorpresa y esperaban que viniera a clase. ¿Una sorpresa? ¿Qué sería?
Por fin este miércoles, cuando fui a clase un poco antes de la hora, había unos alumnos pintando algo en la pizarra. En cuanto me vieron se pusieron a gritar y me no me dejaron entrar en clase. Bajé de nuevo, para encontrarme con un amigo y estudiante de francés y ruso amante de la literatura inglesa, con el que suelo charlar antes de las clases tomando té. Me tomé mi tiempo, porque deduje que mis alumnos necesitaban tiempo para preparar todo. Así, cuando subía por las escaleras, unos cinco chicos que no conozco de nada se acercaron, me felicitaron el día del profesor, y me regalaron una rosa y un bolígrafo.
Cuando llego a la clase, no me dejan entrar tampoco. Sigo charlando con mi amigo, Kashinath, que me cuenta que a él le invitaron a participar en la sorpresa pero que como tiene clase de ruso, pues no puede asistir. ¿Qué será?...
Al fin una alumna me llama al móvil para que entre en clase. Entro, llamando a la puerta para avisar. Todas las luces están apagadas, pero la mesa del profesor está lena de velas y de una tarta. "¡Feliz día del profesor!" me gritan, y me dicen (en inglés) que apague las velas. Uno de mis alumnos, que es fotógrafo amateur, está listo con su Nikon DSLR sacándome fotos mientras apago las velas y veo que en el pastel está escrito "Happy teachers' day".
Y no sólo en el pastel. Detrás de mí, el doble encerado de mi clase está lleno de dibujos de colores y en grande, dice: "FELIZ DÍA DEL PROFESOR", y "Lots of love". Les dije que la próxima vez, todo en español, pero en broma, y se rieron, porque siempre les digo "Inglés no, el inglés fuera. Sólo español".
Mientras partía la tarta me sacaron fotos, y luego una de mis alumnas cogió un trozo para metérmelo en la boca (esto se hace en las celebraciones, por ejemplo en las bodas, los novios se dan de comer unos a otros), y me puso perdida de chocolate. Encima vino otra chica a esparcirme el chocolate por toda la cara...Total que salí, aunque ya me habían hecho unas cuantas fotos, para lavarme después de comer mi trozo de tarta. Volví para repartir el resto entre los alumnos, que se ponían en cola para que yo les diera su trozo. Además junto a la tarta, había una tarjeta de felicitación que uno de mis alumnos, un genio de las manualidades, escribió con una caligrafía preciosa.
Por fin me hicieron sentarme para presenciar el programa cultural que me habían preparado: canciones y una obra de teatro. Todo en bengalí, menos la obra de teatro que estaba en bengalí, hindi e inglés. Una de las mejores alumnas de la clase traía unos post-it escritos en español en los que me presentaba los espectáculos. Pero mejor que explicarlos, es poner el video.
Trío de mesa con guitarra
Tagore estilo rock. Una pena que la chica no cantara un pelín más alto
Otra canción bengalí, esta vez de un grupo de rock, sobre la ciudad de Calcuta
Mis alumnos en medio de la obra de teatro, en bengalí, hindi e inglés. El del medio es el autor, que se basó en una obra de Pirandello llamada "La Guerra", para escribir esta. Trata sobre el dolor de los padres cuyos hijos mueren en el frente en el servicio militar.
Y por último, cuando por desgracia la batería de mi cámara me había dejado tirada (en el peor momento), mis alumnos sacan un portátil, se ponen todos detrás de él, y empiezan a cantarme la única canción en español que nos hemos parado a ver en clase (hemos escuchado otras cosas, pero solo por la música, por cultura, no como actividad de clase): "Eres tú", de Mocedades. Vale, la mitad de ellos no estaba cantando, pero el intento ya valía la pena.
¡Ay, menudo día! Al final no hubo nada de clase, pero después de este miércoles, tengo más ganas de enseñarles...