He estado releyendo mi antiguo blog, el que tenía cuando estaba en Salamanca y en Japón. Entonces escribía casi sin tapujos, escribía sobre todo lo que pensaba o sentía (o casi todo) de manera bastante cruda. En un punto dejé de hacerlo. Y en este blog apenas lo he hecho. He escrito alguna cosilla más profunda que otra, pero contadas con los dedos de una mano, y sobran.
Últimamente he estado pensando mucho. Hacía tiempo que no reflexionaba tanto. Y me he dado cuenta de algo que bueno, en realidad ya sabía, que después de Japón algo cambió. No escribía, no pensaba. Bueno, escribía en el blog, pero menos, ya no sacaba fotos, ya no escribía poemas ni cuentos ni nada. Y no lo hacía porque no pensaba. Volver de Japón fue un shock. Un shock del que me costó al menos un año recuperarme, y aún así, hasta mis amigos aquí se han dado cuenta de que siempre hablo de Japón, de que Japón siempre sale en mis conversaciones de alguna manera. No podía pensar entonces, cuando volví, estaba conmocionada, supongo que esa puede ser la palabra. No sabía reaccionar.
Pero tras dos años de sequía casi absoluta, vuelvo a escribir. Vuelvo a reflexionar, a pensar en metáforas y a escribir algún poemilla. La verdad es que duele y no está siendo fácil. Porque esta tormenta que está cayendo ahora, inundando lo que antes estaba seco, es la soledad.
Me siento terriblemente sola en Kolkata.
La soledad, sin embargo, tiene una cosa positiva: que la lluvia ha llenado mi caudal de palabras y de literatura, otra vez.
Ah, lo echaba de menos.
Debí haber supuesto que esto pasaría. Al fin y al cabo, India es conocida por el monzón, ¿no? Si había un lugar que podía acabar con mi sequía y darme algo de vidilla otra vez, era India. Aunque sea por la soledad. Soledad en el segundo país más poblado del planeta....ironías...
sábado, diciembre 10, 2011
sábado, diciembre 03, 2011
Las orillas del Ganges
Uno de mis lugares favoritos en Kolkata es sin duda el río Ganges, aquí llamado Hoogly, cerca del que se acumulan parques, paseos y los famosos ghats, las gradas a lo largo del río donde se reza y se hacen los rituales como en Durga Puja, Kali Puja o los entierros. Diariamente hay gente que deja ofrendas al río, y en la parte más al norte, los devotos suelen bañarse como hemos visto siempre en los documentales de La 2 sobre India.
Me gusta porque es un lugar bastante tranquilo, aunque cerca pasa el tren y a veces hace un ruido de mil demonios, pero al atardecer, sentarse en uno de los paseos a saborear un chai y charlar, es lo mejor que hay en esta ciudad.
El paseo está lleno de puestos de té, de snacks como bhel puri o muri (imaginemos una especie de palomitas, frutos secos y cereales con un toque picante), pero no hay demasiada gente. Viene gente de todas las edades, así que es muy variado, y según en que parte del río estemos, hay más o menos turistas. Al otro lado del río tenemos Haora, la ciudad melliza de Kolkata.
Entre otras cosas curiosas de este río es que tanto en las orillas como en pleno centro del río, hay un montón de barcos abandonados que están anclados allí, que ahora algunas personas sin techo utilizan como hogar. Vamos, que no se desperdicia nada..
Y para terminar os dejo con una foto del atardecer sobre el río y los barqueros que cruzan de Kolkata a Haora.
Esto fue en Kali Puja (Diwali)
Esta es la estatua de Kali, antes de meterla en el agua
Todos los días hay gente haciendo ofrendas con lamparitas de aceite, o cogiendo agua en botellas
Mi idea de una buena tarde en Kolkata
El paseo está lleno de puestos de té, de snacks como bhel puri o muri (imaginemos una especie de palomitas, frutos secos y cereales con un toque picante), pero no hay demasiada gente. Viene gente de todas las edades, así que es muy variado, y según en que parte del río estemos, hay más o menos turistas. Al otro lado del río tenemos Haora, la ciudad melliza de Kolkata.
Entre otras cosas curiosas de este río es que tanto en las orillas como en pleno centro del río, hay un montón de barcos abandonados que están anclados allí, que ahora algunas personas sin techo utilizan como hogar. Vamos, que no se desperdicia nada..
Podeís ver uno de los barcos abandonaros a la izquierda de la foto.
Estos barcos son en realidad, casas.
Y para terminar os dejo con una foto del atardecer sobre el río y los barqueros que cruzan de Kolkata a Haora.
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viernes, diciembre 02, 2011
Recordando a Machado
Porque últimamente me siento así:
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas! ...
¿Adònde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—.
«En el corazòn tenía
la espina de una pasiòn;
logré arrancármela un día,
ya no siento el corazòn.»
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
«Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazòn clavada.»
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas! ...
¿Adònde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—.
«En el corazòn tenía
la espina de una pasiòn;
logré arrancármela un día,
ya no siento el corazòn.»
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
«Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazòn clavada.»
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