viernes, abril 26, 2013

Off-topic: Fracking y el medioambiente

Parece que el petróleo ha caído en desgracia y hay una nueva moda energética: el fracking, o la extracción de gases "no-convencionales" que están a kilómetros bajo tierra. Un nuevo sistema que se está vendiendo como "de transición", de transición no sé a qué, porque el dinero invertido en desarrollar este sistema es dinero no invertido en hacer más rentables y más organizadas las energías renovables, y que ha empezado en Estados Unidos, como una forma quizá de librarse de su dependencia energética de los países de la OPEP. Pero este sistema, con este nombre tan moderno, ¿qué es realmente? Antes de decidir que ponerlo en práctica es bueno, deberíamos informarnos, ¿no?

Así que ahí va la información:

http://lab.rtve.es/fracking/  La cadena pública de información ha hecho su página interactiva para saber más


Los americanos lo explican de una manera mucho más entretenida: con un rap, un buen estribillo, y unos buenos gráficos



Y un documental nominado a los Óscar en 2011, cuyo tráiler está disponible en Youtube:



The water is on fire tonight!

miércoles, abril 17, 2013

Festival religioso: Jhap (Salto)

El domingo pasado, en la víspera al año nuevo bengalí, presencié un ritual religioso muy curioso en Kalighat. Resulta que durante el último mes del año según el calendario bengalí, un grupo de hombres y mujeres pasa ciertas privaciones voluntarias, como una especie de purificación de cuerpo y alma, dedicadas al dios Shiva, que el dios de las prácticas ascéticas. Por ejemplo, siguen una dieta de agua y frutas, y solo comen una vez al día. 

Además, algunos (los hombres) también pasan pruebas físicas exigentes: el último día del mes, cuado finaliza su ayuno, se reúnen alrededor de un templo de Shiva, reparten fruta que se considera sagrada porque ellos la han tocado, entre los fieles, y se suben a una estructura de, más o menos, un piso de alto, para tirarse a una especie de saco relleno de paja que hace de colchoneta, que la multitud sostiene. Sobre el saco, en el centro, hay una madera con unos cuchillos mellados, y aunque al principio cuando me describieron la escena me parecía peligroso, no lo es en absoluto (mientras no se caigan fuera de la colchoneta). Después, con unas antorchas metálicas atadas a su cuerpo, dan vueltas corriendo alrededor del templo, y bailan al son de los tambores, mientras la gente les aclama e intenta acercase al fuego para "poner" su calor sobre sus cabezas, a modo de bendición. En otros lugares, me contaron, también caminan sobre brasas ardientes. Según el lugar, harán más o menos cosas, pero este festival, al parecer, se realiza en todo Bengala Occidental. Es un festival muy antiguo del que apenas hay registros, pero que sigue realizándose a pesar de todo. Las personas que siguen ese mes de privaciones vienen de familias que siguen la costumbre, que pasa de generación en generación. Hay varias familias por cada comunidad, y los mayores eligen entre los voluntarios, quién va a hacerlas cada año. Además, normalmente hay un líder, una persona con más experiencia, que lo ha hecho ya varias veces, mientras que los demás suelen ser jovencillos de 18 a 25 años. Las mujeres también pueden hacerlo, pero no las pruebas físicas más duras, como los saltos, o en las que está presente el fuego.

La gente estaba como loca intentando tocar a estas personas, intentando coger las frutas que lanzaban incluso casi les echaban encima a los bebés para que los tocaran, con la creencia de que si toman esas frutas, o si tocan al niño, estarán libres de las enfermedades. Cualquier cosa que se les caía al suelo, se peleaban por ella, hasta por briznas de paja que habían puesto para hacer más cómoda la estructura de bambú desde la cual los hombres saltaron, Después de saltar, los hombres iban entre la muchedumbre con las maderas con cuchillas sobre las que se tiraron, y la gente se peleaba por acercarse y que ellos le rozasen apenas la frente con esos objetos, simplemente porque esos hombres que habían pasado un mes comiendo fruta fueran dioses.

Hombres, mujeres, niños, ... todo el mundo se peleaba por acercarse. Una locura.


lunes, abril 15, 2013

Jalsaghar, la locura por la música

Aquí va otra entrada más sobre cine bengalí, del clásico, del bueno, del de Satyajit Ray, al que os he presentado. Algún día hablaré de Mrinal Sen y de Ritwik Ghatak, otros directores bengalíes que me gustan.

Una de las películas de Ray más aclamadas es esta de Jalsaghar, que viene a significar "La habitación para música". La historia trata sobre un terrateniente que ha heredado su título y sus tierras de sus ancestros, de su tatarabuelo, y que ocupa su cargo casi de rey en la región con un dignidad y orgullo. No es joven ya, ni tampoco su esposa, y tienen un hijo que heredará el cargo, al que adoran. La pasión de este terrateniente, Roy, es la música. Se pasa el día fumando tabaco en hookah y escuchando música de músicos a los que acoge en su palacio. También toca y enseña música a su hijo, a pesar de las pegas de su esposa, que tiene miedo de que Roy contagie su pasión por la música a su hijo, y éste no quiera hacer nada más que escuchar música todo el día, como su padre. Descuida las tierras y los cultivos, pero no trata mal a los campesinos, y tanto en la casa como en la zona, la gente le adora. Sin embargo, debido a su mala administración y a sus inmensos gastos en pagar a los músicos, se está arruinando poco a poco. Entonces, vuelve a la zona el hijo de un hombre pueblo, Ganguly, que se ha hecho rico haciendo negocios en Uttar Pradesh. El hijo de Ganguly representa la modernidad, en la que el dinero es el poder, y con su dinero y sus negocios se contruye una nueva casa, estilo moderno y no antiguo como el palacio del terrateniente, una casa "sin jardín, sin fuente, sin templo, y sin sala de música", como remarca el fiel mayordomo de Roy. Él se siente ofendido por el dinero del hijo de Ganguly, y se niega a hacer negocios con él (aunque sería lo mejor para su moribunda economía), porque se niega a hacer el dinero "de un usurero", a pesar de que el dinero del hijo de Roy viene de los negocios, no de la usura. Ganguly trae, además, un generador eléctrico y un coche, que hacen un ruido infernal a los delicados oídos del terrateniente Roy, acostumbrado a la música clásica india.


Papelón que realiza Chhabi Biswas como el terrateniente Roy.


Roy atiende a Ganguly, el hombrecillo con bigote, sin nunca olvidar que él es el "señor".

Roy y Ganguly establecen una diplomática lucha de bonitas palabras e invitaciones rechazadas, en las que se juegan el control sobre la región. Ganguly tiene el dinero, pero Roy tiene las tierras, y por mucho que el primero intenta establecer beneficios para ambos con su mentalidad monetaria, Roy se niega por respeto a su linaje, y por mantener su dignidad y posición. Un día, la suegra de Roy se pone enferma y su esposa y su hijo se van a casa de ella unos días. La esposa no quiere dejar a su marido solo, por temor a los gastos en los que puede incurrir si ella no está, y sus temores no son infundados. Tan pronto como ella se va, Roy, ofendido porque Ganguly ha tenido la "desfachatez" de invitarle a su nueva casa el primer día del año bengalí (que fue precisamente ayer, Poilabaishak), decide celebrar una fiesta por todo lo alto, sin mirar el dinero, a pesar de que para ello tiene que empeñar la última caja de joyas de la familia. También escribe urgentemente a su esposa e hijo para que vuelvan a casa en ese día, para estar presentes en la celebración. Decide contratar al cantante musulmán más famoso de Murshidabad, y no escatima en detalles ni lujos. Pero en las fechas del año nuevo, siempre suele haber unas tormentas de verano, inesperadas y terribles (las "kalbaishaki", que este año están siendo bastante más suaves que años pasados), y una de ellas se acerca hacia la tarde del día del concierto. Se adivina en el ambiente, y Roy empieza a ponerse nervioso: su hijo y su esposa tienen que venir en barco.

(a partir de aquí, spoilers)

















La tormenta se desata en pleno concierto, aunque la música tapa el ruido de los truenos. Las lámparas de cristal con velas empiezan a temblar en los techos, entran mosquitos en la casa, que se le caen en la copa de vino, los relámpagos ciegan los ojos que se asoman a las ventanas. Roy, nervioso, se levanta y sale fuera en mitad del concierto: un sirviente viene con una mala noticia. Un remolino en el río se ha llevado la barca en la que iba su familia, y todos han muerto excepto un sirviente que ha traído el cuerpo de su hijo en brazos, sin vida.

Esta noticia destroza la vida de Roy, que a partir de ese momento reniega de la música. Se da cuenta de que su amor por la música le ha traído la ruina a él y a su familia, pero todavía es incapaz de darse cuenta de que su soberbia y la necesidad que tiene de "mantener su dignidad" y no rebajarse a hacer negocios con el moderno Ganguly, es lo que realmente le ha traído la ruina a su linaje y lo que ha causado tanta destrucción. Además, por si fuera poco, la tormenta hace subir tanto el nivel del río que inunda totalmente sus tierras, dejándolas inservibles. Esa es la excusa perfecta para el gobierno indio, que, recién independizado, intenta acabar con el sistema feudal de los terratenientes y hacer un reparto equitativo de la tierra. A Roy le quitan todo, excepto su casa y las tierras del templo de su famlia.Terrateniente sin tierra, se encierra durante cuatro años en el piso de arriba de su palacio, del que se niega a salir, vende casi todos sus muebles y animales, despide a sirvientes, y cierra la sala de música.

Pero la historia no puede quedarse ahí. Poco a poco, durante cuatro años, le vemos consumirse en el tabaco y en sus pensamientos. Lo cierto es que el actor que da vida a Roy, Chhabi Biswas, es maravilloso: la película depende totalmente de apenas unos gestos en su cara. Apenas se mueve, representando a un hombre ya mayor, envejecido prematuramente, y soberbio, pero cuando se mueve, cada movimiento tiene un significado para su papel. Un día, de nuevo Ganguly se cruza en su vida: no sólo trae una banda de música estilo europeo, que toca música inglesa a todo volumen (para disgusto de Roy), sino que, además, vuelve a invitarle a su casa, porque ha contratado a una famosísima bailarina de Kathak de Lucknow, y a sus famosos acompañantes a la tabla y a la voz, para que actúen en la nueva sala de música que Ganguly va a abrir en su casa. Esto es como un insulto para el terrateniente, que amablemente se niega a ir, aduciendo que es un hombre demasiado mayor para cambiar sus costumbres (no salir de casa), e incluso invita (por primera vez en toda la película) a Ganguly a beber un refresco antes de irse. Sin embargo, por la noche, cuando empieza a escuchar la música de Kathak desde la casa de Ganguly, lo primero que Roy hace es ordenar abrir y limpiar la sala de música para dar un concierto próximamente, para el que contrata a la misma bailarina de Kathak que actuó en la casa de su vecino.

Sus sirvientes - que intentan hacerle entrar en razón, porque apenas queda nada de dinero -,  no tienen más remedio que ceder a las órdenes de su amo, que no se deja amedentrar por nadie y a quien parece darle igual todo, excepto mantener su posición. Una escena que me gusta mucho es cuando, justo antes del concierto, vemos a Roy abrir su caja fuerte y coger una bolsa en la que previamente hemos visto que guarda unas pocas monedas de plata: eso es todo lo que le queda de valor. Roy mira la bolsa con ansiedad, pero al final, con un gesto como de resignación, se guarda la bolsa en el bolsillo y cierra la caja fuerte vacía. Después, baja al concierto, donde todos le esperan para empezar. La danza y la canción son maravillosas, arrebatadoras, y tanto Ganguly (que ha bebido demasiado alcohol) como Roy están fascinados. 

La bailarina de Kathak, Krishnabai.

Al terminar, Ganguly se pone a gritar y empieza a sacar unas monedas para tirarlas a los pies de la bailarina, como es costumbre hacer, una especie de regalo. Pero Roy, rápido a pesar de su edad, con su bastón de empuñadora de marfil detiene la mano de Ganguly, sin decir nada. Éste no entiende qué está pasando, y poco a poco se gira hacia Roy, que por fin habla: "El anfitrión tiene derecho al primer regalo". Como si de un maestro que enseña las normas de comportamiento adecuadas a su alumno rebelde, Roy saca su bolsa y se la da en la mano a la bailarina, que se acerca a recibirla: nada de tirar monedas al suelo. Además, Roy ha sido doblemente listo, porque como las monedas están en una bonita bolsa de terciopelo negro, nadie puede saber cuánto dinero hay, ni si tiene más o menos dinero que Ganguly. Éste, derrotado, tira finalmente las monedas con desgana.


"¡Quieto parao, Ganguly!"

Ganguly, atemorizado y confuso porque el terrateniente Roy le ha detenido cuando iba a tirar dinero al escenario

Cuando todos por fin se van, bien entrada la noche, Roy se bebe el resto del acohol celebrando que Ganguly "¡no ha podido hacerlo, no ha podido hacerlo!", es decir, celebrando su victoria, la victoria de su arruinada dignidad de linaje frente a la modernidad del "self-made man" con dinero pero sin modales. Roy le habla a su sirviente de la sangre, de que es la sangre la que le hace superior a Ganguly,  aunque no tenga dinero, y repasa la lista de sus antepasados. Pero cuando por fin va a beber a salud de sí mismo, delante de su retrato, en el cuadro hay una horrible araña de patas largas, a la que intenta asustar. Nos recuerda el momento de la tormenta que mató a su familia, durante la que se encontró con un insecto nadando en su copa de vino. Las velas que iluminaban la habitación, titilan y se apagan todas a la vez, y a Roy le entra miedo. Desesperado, llama a su sirviente, que le dice que es normal que se apaguen las velas, y que ya ha amanecido. Levanta las cortinas para demostrarle a su señor que ya ha salido el sol, y éste, que ve en ello un signo positivo, decide salir, después de cuatro años, a montar a caballo por lo que antes eran sus tierras. Aunque el sirviente intenta convencerle de que no lo haga porque está borracho, nadie puede discutir con él: sale a caballo, con un vestido blanco de otra época, y un turbante como de rey, sobre su caballo blanco también, y se alejan de los dos fieles sirvientes que se han quedado a su lado. 

El señor Roy se aleja en su caballo blanco

Al principio, la carrera va bien, pero poco a poco la cámara se centra en el rostro de Roy para mostrarnos que su mirada está desenfocada y que se marea. En este preciso momento, el caballo se dirige hacie el río, que ahora está seco, donde unas barcas negras están encalladas en la arena que antes fue el lecho del río. El terrateniente, quizá recordando la tragedia de su familia, se asusta de las barcas negras, ve cómo el caballo se dirige hacia ellas pero es incapaz de hacer nada por impedirlo. Al final, el caballo se para repentinamente, negándose a continuar y chocar contra las barcas, y al levantarse para frenarse, Roy cae al suelo.

Los sirvientes vienen corriendo como pueden, para ver que su señor está en el suelo, herido, y que de su cuerpo sale sangre. Esa sangre de la que Roy estaba tan orgulloso en vida, por la que sacrificó absolutamente todo y a todos, incluso a sí mismo.

La película termina como empieza, con una música intensa y una lámpara con velas colgando, titilante, en la oscuridad de la sala de música.


Roy ve en el reflejo de su copa de vino como las luces de su palacio se van apagando poco a poco... es la desventaja de las velas, que se terminan.

Aquí os dejo la música de entrada y de cierre de la película, aunque también la usaron en Hollywood para esta extraña comedia de road trip en tren en India. 






martes, abril 09, 2013

Una pérdida: Jose Luis Sampedro

Últimamente, no tengo tiempo para escribir una entrada, aunque tengo varios temas pendientes en la cabeza. Pero hoy, viendo las noticias desde Calcuta, me ha impactado muchísimo ver en los titulares que Jose Luis Sampedro ha muerto. Nunca he leído ninguna de sus novelas, aunque siempre he tenido ganas, pero por alguna casualidad de la vida, ninguna llegó a caer nunca en mis manos. Sin embargo, le he escuchado muchas veces, en entrevistas, documentales y reportajes, casi todos relacionados con el 15M, la crisis económica, estos temas que nos afectan a todos. Y creo que su muerte también nos afecta a todos, porque se ha ido una de las voces más claras, con más sentido común, y con más perspectiva que teníamos en España.

Una pena. Pero no olvidemos sus palabras...


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